En casa con Cervantes
La casa donde nació Miguel de Cervantes, en la ciudad de Alcalá de Henares, es hoy un museo visitado por más de 150,000 personas al año. Uno de sus principales objetivos es dar a conocer la vida y la obra de la máxima figura de la literatura española: el autor del Quijote.
Habíamos llegado en tren desde Madrid temprano en la mañana y lo primero que hicimos fue buscar la Calle Mayor porque sabíamos que era allí, en el número 48, donde se encontraba ubicado el museo. No tuvimos dificultad para hallarlo pues, justo frente a su puerta, un grupo de turistas rodeaba un banco de piedra en el que había colocadas dos sendas esculturas a tamaño natural de Don Quijote y Sancho Panza. Al acercarnos vimos cómo, entre risas y bromas, todos trataban de buscar una manera de acomodarse entre ambas figuras para retratarse. Pero antes de que pudiesen hacerlo, tres muchachas jóvenes, que al parecer no viajaban con el grupo, se les adelantaron. Una se subió la falda y se sentó en las piernas del ingenioso Hidalgo, entre su lanza y su escudo, de manera que pareciese como si él la estuviese abrazando; otra rodeó con sus brazos al pobre Sancho y simuló besarlo en la boca. La tercera de ellas tomó la instantánea con su celular y se alejó del grupo para subirla rápidamente a las redes.
A todos los que esperaban para retratarse la escena les pareció, por su erótico tono, irrespetuosa y perturbadora. Al fin, las muchachas se marcharon divertidas Calle Mayor arriba y ni siquiera miraron hacia el museo. Mientras los turistas comentaban entre ellos lo que acababa de ocurrir, nosotros decidimos dejar las fotos para más tarde y nos fuimos a comprar las entradas; solo para descubrir que la admisión era gratis. Comenzamos el recorrido de la casa de Cervantes por la planta baja donde, alrededor de un bonito patio rodeado de plantas ornamentales y con un brocal en el centro, se ubican las habitaciones en las que la familia recibía no solo a sus amistades sino también a los pacientes del padre de Cervantes, que era "zurujano sangrador", una profesión de la época a medio camino entre médico y barbero, así como también la sala, el comedor, la cocina y la botica.
En la planta alta, además de las salas de exhibición, se encuentran los llamados "aposentos de damas, dueñas e infantes", que son las estancias de la casa destinadas al descanso y a los actos de carácter privado de las damas (mujeres adultas), las dueñas (mujeres ancianas) y los infantes (niños pequeños). Estos espacios son eminentemente femeninos y están divididos en tres partes: el aseo y tocador, las alcobas femeninas y el "estrado del cariño", una habitación donde la mujer recibía a su marido. Es aquí donde se puede ver una pequeña cuna con la cual se hace alusión al nacimiento de Cervantes, el 29 de septiembre de 1547, día de San Miguel, según consta en la partida de bautismo que se conserva en el ayuntamiento de Alcalá de Henares.
Al salir del museo visitamos otros lugares de interés de la ciudad y después de almorzar, regresamos a Madrid. Esa noche, cuando caminábamos hacia la Plaza Mayor para cenar, pasamos frente al Convento de las Trinitarias Descalzas y recordé que era allí donde Cervantes había pedido ser enterrado. Nos detuvimos un momento frente a su fachada y encontramos una placa conmemorativa que decía: "A Miguel de Cervantes Saavedra, que por última voluntad yace en este convento de la Orden Trinitaria a la cual debía principalmente su rescate. La Academia Española". Desde luego, no se nos escapó el simbolismo del momento: por la mañana habíamos visitado su cuna; y ahora estábamos frente a su tumba.
Como se nos hacía tarde, seguimos nuestro camino; pero mientras atravesábamos las estrellas callejuelas de aquel viejo vecindario de Madrid, conocido como el "barrio de las Letras", no pudimos dejar de recordar el famoso comienzo del Quijote: "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme..."
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de junio de 2017, 7:23 p. m. with the headline "En casa con Cervantes."