Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

La última amenaza de Corea del Norte

Otto Warmbier, estudiante de la Universidad de Virginia que estaba preso en Corea del Norte, falleción el 19 de junio en Estados Unidos.
Otto Warmbier, estudiante de la Universidad de Virginia que estaba preso en Corea del Norte, falleción el 19 de junio en Estados Unidos. TNS

Hemos visto su llanto derivado en sollozos, un hombre deshecho, desesperado, delante de los rígidos guardias norcoreanos que lo miraban fijamente. La imagen de su rostro y sus brazos levantados suplicándole a Dios también le dio la vuelta al mundo, después de haber sido condenado a 15 años de trabajo forzado por arrancar de la pared un afiche de propaganda comunista para llevárselo como souvenir.

Pero el sufrimiento de Otto Warmbier, el estudiante de 22 años de la Universidad de Virginia que fue de turista a China junto a un grupo de amigos, y estando allá se animó a ir en un tour de fin de año de cinco días a Corea del Norte, podría haber durado sólo unos días, porque perdió la conciencia cuando sufrió un ataque neurológico que lo dejó en estado de coma hasta que fue devuelto a Estados Unidos “por razones humanitarias” el 13 de junio de 2017. Según el gobierno norcoreano el joven había contraído botulismo poco después del juicio en su contra y haber tomado una pastilla para dormir.

En el Centro Médico de la Universidad de Cincinnati, adonde fue conducido Wambier, no hallaron evidencia alguna de botulismo, sino de pérdida extensa del tejido cerebral por todo el cerebro por falta de oxígeno, producida probablemente, dijeron los médicos, por un ataque cardiopulmonar. Los médicos anotaron que no sabían lo que podría haber causado el paro cardiaco, pero que podría ser el resultado de un paro respiratorio. Oficiales del gobierno de Estados Unidos afirman que Wambier fue torturado, aunque tampoco se hallaron pruebas de tortura o maltrato en su cuerpo. El padre del muchacho asegura que su hijo fue una víctima de actos brutales y aterrorizado. Wambier murió el 19 de junio, a los seis días de su llegada aquí. El funeral del joven se llevó a cabo ayer en el Wyoming High School, donde cursó estudios superiores antes de entrar en la universidad.

Esta tragedia humana se inscribe dentro de todo un marco de terror psicológico contra Estados Unidos que está realizando hace años Corea del Norte. Este tiempo de intenso crecimiento militar, ensayos nucleares, lanzamientos de misiles balísticos de corto, mediano y largo alcance, amenazas, encarcelamiento de ciudadanos inocentes como el pobre Otto Wambier, etc., parece estar llegando a su fin.

El miércoles el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el secretario de Defensa, James Mattis, se reunieron con el consejero del Estado chino, Yang Jiechi, y el general Fang Fenghul, jefe del Ejército de Liberación del Pueblo antes de que el Diálogo Diplomático y de Seguridad entre Estados Unidos y China se celebrara en el Departamento de Estado en Washington para hablar previamente sobre lo que sería el tema central del día: que en los últimos días, los satélites espías de EEUU detectaron actividad en el sitio de pruebas nucleares subterráneas Punggye-ri. Oficiales del gobierno le dijeron a CNN cuando se descubrió la actividad soterrada, que no se sabe si esto indica que una sexta prueba nuclear es inminente.

El encuentro de los representantes del gobierno estadounidense y chino se centró en las formas de presionar a Corea del Norte para que abandone su programa nuclear y de lanzamiento de misiles. Pero el mismo día, el diario estatal chino Global Times dijo que los funcionarios chinos deben tener cuidado de que la muerte de Warmbier pueda empujar a Washington a ejercer mayor presión sobre Pekín, porque China no actuará como un “aliado de Estados Unidos”.

En los últimos 11 años el régimen de Kim Jong-un ha llevado a cabo cinco pruebas nucleares. Todas fueron exitosas, especialmente la de septiembre del año pasado.

Rex Tillerson dijo desde hace meses que la llamada política de la “paciencia estratégica” había llegado a su fin y que la opción militar contra Corea del Norte está sobre la mesa.

Pero ahora el gobierno se halla bajo una creciente presión para que inicie negociaciones sobre un congelamiento temporal en las pruebas nucleares y de misiles de Corea del Norte a cambio de reducir la presencia militar estadounidense en la península coreana.

Las versiones de la propuesta, presentadas por Pekín hace varios meses, han sido vueltas a poner en el tapete esta semana, primero por el recién instalado presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, y luego por el ministro de Relaciones Exteriores de China. Pero la Casa Blanca dice que no está interesada ​​en ninguna propuesta que requiera que Estados Unidos levante la presión militar o económica sobre el Norte, incluso a cambio de una moratoria en las pruebas.

En cambio, Tillerson y Mattis presionaron públicamente a los chinos para que ejercieran más presión diplomática y económica en Pyongyang.

El estallido de guerra en la región parece inevitable.

Escritora cubana.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de junio de 2017, 2:34 p. m. with the headline "La última amenaza de Corea del Norte."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA