NICOLÁS PÉREZ: ¿Noticias? Tel Aviv y Berta Soler
Esta semana me fui desde el jueves para San Agustín a la boda de mi hijo menor Ernestico. Lo disfruté mucho, pero lo que más me conmovió fue ver que Ernie y Brittney no dejaban de mirarse profundamente enamorados durante la ceremonia, y eso le llega al alma a cualquier padre.
Llegué a casa el domingo tarde, y el lunes encontré en el patio cuatro periódicos El Nuevo Herald. A los crucigramas y a mi periódico mi esposa les dice mis “tetes”, de esos que les dan a los niños para que no lloren ni molesten. Y es que cuando me sumerjo en la lectura de las noticias caigo en un estado hipnótico y no me inmuto ni aunque explote al lado una bomba de C4.
Mientras estuve en San Agustín no leí prensa, ni vi televisión ni abrí mi computadora, por lo que me sorprendieron la lectura de cuatro periódicos de un trastazo, aunque las noticias importantes de este lunes con ligeras variaciones eran idénticas a las del pasado miércoles.
He dicho anteriormente en esta columna que las noticias son parecidas a la película de Clint Eastwood The Good, the Bad and the Ugly, hay noticias, buenas, malas y feas, y también una combinación de las tres cosas en una sola información.
La buena noticia son las elecciones en Israel; toda elección limpia en un mundo tan contaminado por la corrupción electoral debe ser aplaudido por un demócrata. El sorpresivo triunfo de Benjamín Netanyahu se debió posiblemente a su negativa a permitir la creación de un Estado palestino independiente. Un error: con un enemigo por muy pequeño que sea hay que tender puentes, no se puede cerrar herméticamente la puerta de un posible-imposible arreglo de paz entre judíos y palestinos, de esa confrontación van a sacar ventajas Hamas y un neo antisemitismo mundial que mete miedo.
Por otra parte, estas elecciones fueron empañadas por el error de Barack Obama de no llamar inmediatamente al primer ministro de Israel para felicitarlo por su victoria, a causa de su reciente discurso ante el Congreso norteamericano sin la previa invitación de Washington, una ruptura del protocolo, pero no es tan grave como para colocarlo a punto de casi un divorcio con nuestro mayor aliado en el Medio Oriente.
Ni tampoco fue correcto que el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, haya anunciado inmediatamente una visita a Israel en marzo para felicitar a Netanyahu. Excusa ingenua, su viaje tiene como objetivo encender aún más candela entre Washington y Tel Aviv. A Boehner le hubiera quedado muchísimo más elegante hacer la llamada telefónica que Obama hizo muy tarde para felicitarlo por su victoria.
Todo esto resulta irritante, tanto la izquierda demócrata como la derecha republicana están colocando sus intereses mezquinos por encima de los del pueblo de los Estados Unidos en un mundo incendiado por la crueldad y canallada del terrorismo islámico, la soberbia de Vladimir Putin y el peligro de Irán, Venezuela y Cuba. Ambos partidos le están echando gasolina al fuego en una lucha fratricida y estúpida donde el objetivo del burro es cortarle la trompa al elefante, y el del elefante, partirle las patas al burro.
La otra noticia con luces y sombras es una entrevista a Berta Soler en el Nuevo Herald. No creo sea una mala persona, pero no tiene una cantidad aceptable de dedos de frente. No me agrada su lenguaje corporal cuando grita y gesticula durante actos de repudio que es algo que la nueva Cuba no necesita. También fueron de mal gusto en la entrevista sus críticas a otras Damas de Blanco como Alejandrina de La Riva y la hija de Laura Pollán, que fue quien hizo grande a ese grupo opositor, en un Miami que supuestamente no tiene nada que ver con este brete.
Su ácido comentario de entregarle la llave de su casa en manos de Héctor Maseda y de su esposa que fue la sede de las Damas de Blanco es otro lamentable ejemplo de la necesidad de confrontación de Berta para no encontrar una salida negociable a la crisis, simplemente podría dejar la llave en la casa de un vecino sin mencionar el incidente.
También que prohíba a las Damas de Blanco exiliadas votar en unas elecciones sobre el futuro de Cuba lo siento, es como prohibirme decidir sobre el futuro de la isla.
En una de esas encuestas informales que el Nuevo Herald hace sin precisión científica, pero que calan la mentalidad de la comunidad cubana, preguntaron: “¿Está usted de acuerdo con la gestión de Berta Soler como líder de las Damas de Blanco?” Miami respondió el 35% que sí y el 68% que no. No voté, pero tampoco me gusta la gestión de Berta como líder de las Damas de Blanco.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de marzo de 2015, 2:00 p. m. with the headline "NICOLÁS PÉREZ: ¿Noticias? Tel Aviv y Berta Soler."