Opinión

Mismo musiú con otro cachimbo

Tareck El Aissami, gobernador del estado Aragua, al centro costero de Venezuela, puso como corolario a los anuncios hechos por el jefe del régimen Nicolás Maduro, conforme reflejan los medios: “Mientras más pobreza, más lealtad a la revolución”, expresión cual lapidaria frase sobre aspirados restos democráticos.

Tal manifestación es claro señalamiento de lo alejado que están de la realidad política, pero también que continuará la represión; para producir pobreza hay que esparcir temor.

Creer que surgió el comunismo como gobierno eterno de la fortaleza que había insuflado Rafael Ramírez, ex presidente de PDVSA, al expresar en una reunión de ejecutivos de la empresa de crudos que esta industria era y será roja rojita, es tratar de tapar el sol con un dedo.

Solo observar las encuestas realizadas por analistas independientes de opinión pública, conocemos la autenticidad venezolana, la cual es un profundo rechazo a los manejos implementados por Chávez y los seguidores.

Llámese Capta Huellas, Patria Segura, Misión Vivienda, Supermercados Bicentenarios, Misión Robinson, Ahora PDVSA es del Pueblo, expropiaciones o cualquier otra marca, todo es fábula, una premedita falsedad cuyo objetivo es recrear la población con esperanzas en tanto sustraen de la bóveda del Banco Central dinero para su peculio.

El gran perdedor de las elecciones presidenciales Maduro Moros y sus acólitos con tales expresiones sobre PDVSA y utilización de los pobres, creen que los menos beneficiados son tontos.

El pueblo está agazapado, pero en cualquier instante las calles serán ríos de seres clamando ante la tanqueta de la indignidad la salida del usurpador para luego abrazarse pueblo y fuerzas armadas en pos de la libertad, la justicia y el respeto por los derechos.

Maduro día tras día pierde la oportunidad de reconciliarse con todos aportando soluciones que suministren felicidad a los gobernados.

Pero no, la aprensión de dar a conocer la realidad corrupta de la gestión chavista lo lleva a tomar el camino de obedecer instrucciones provenientes de la isla de Cuba. Adorar ídolos de barro no exime de la responsabilidad por las atrocidades cometidas.

Es así como el espectáculo del tan publicitado “sacudón” que tantas expectativas alimentó en todos, solo logra renovar el desasosiego por los hijos detenidos, los imberbes desnutridos, y los inocentes asesinados, entre otras.

En el mejor de las casos solo fue una danza carnavalesca donde el premio al mejor disfraz terminó siendo más sometimiento al pueblo en aras de la consecución final de la esclavitud como norma de vida.

Al detalle advertimos que lo dicho es más de lo mismo; nada nuevo ni útil.

Maduro dio solemnidad a la escena de las novedades que tantos comentarios había generado. En resumidas, quedó solo la sensación de haber asistido al penúltimo capítulo de una truculenta trama sin fin.

Al dirigirse este a los televidentes se refiere a grandes revoluciones las cuales se llevarán a cabo en el área económica, conocimiento, las misiones, política de estado y socialismo territorial.

Al articular el aspecto de la economía mantuvo en vilo a la audiencia por escuchar que el petróleo, las asesorías, comisiones, aviones y dinero que regalan al comunismo cubano y vividores del Caribe será utilizado para la compra de alimentos y suministros generales de primera necesidad para la patria. Pero no, resultó una perorata anclada en el pasado con pinceladas leguleyas y pretendidos amores que solo dibuja una impotente mueca de risa en el parroquiano.

Ello nos hizo recordar los famosos cinco motores de la revolución de Hugo Chávez, quien en el 2007, luego de estar por largo tiempo ante las cámaras de TV, pregonó contenidos de “gran importancia” para garantizar un estado socialista, tales como la Ley Habilitante, la reforma constitucional, la educación popular, la nueva geometría del poder, y el poder comunal.

Solo han transcurrido siete años entre ambas huecas proclamas; mucho tiempo para quienes ven como el país se desarticula del sistema democrático y camina programadamente hacia la pobreza sostenida y la ignorancia. El barinés emula a Castro cuando este expuso el nuevo concepto de estado menos participativo y transparente implantado en la isla del Caribe en la década de los setenta.

Nada extraño sería que en los venideros días caigan en cuenta los ciudadanos de alguna jugada tenebrosa o reiterado pillaje de las riquezas sudamericanas en tierras del macizo guayanés.

Las quejas de jóvenes estudiantes han puesto a la conducción de Maduro como un rectorado tiránico ante el mundo a pesar de la muletilla brindada por la Mesa de la Unidad Democrática al caer en un diálogo el cual solo sirvió a los afanes de los esbirros.

Las calles en paz o la sociedad civil en estas con un par de piedras en las manos en enconada lucha contra la tortura y detención en cárceles, es la salida mienta lo que mienta el bárbaro y hagan lo que hagan santiguadores de oficio de gobiernos repudiados.

Director de Venenoticias.

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