Opinión

El puente de Cerati

Una joven observa el jueves pasado un retrato de Gustavo Cerati en el exterior de la clínica de Buenos Aires donde el músico argentino estuvo hospitalizado.
Una joven observa el jueves pasado un retrato de Gustavo Cerati en el exterior de la clínica de Buenos Aires donde el músico argentino estuvo hospitalizado. AP

Gustavo Cerati (1959-2014), para mi generación (nací en el 79), el rey del rock latinoamericano, ha cruzado el puente hacia una vida mejor. Cuando fallece un ídolo musical, se reviven momentos inolvidables que quedan inmortalizados en nuestras memorias, sus conciertos, las letras de sus canciones, sus notas musicales, su inolvidable guitarra, sus looks que tantos chicos imitaron, y que por los que tantas chicas enloquecían, sus buenos y sus malos momentos y los momentos vividos con su música. Sobre todo, esa extraordinaria música que movía montañas y ponía los sentidos a flor de piel.

La sensibilidad musical de Cerati era incomparable. Música Ligera, En La Ciudad de la Furia, Amor Amarillo, Canción Animal, Crimen, Puente, y tantas más, no dejarán de sonar para recordarnos una época por allá en los finales de los 80, la década de los 90, en la que nuestra Latinoamérica relajaba su conflictiva vida de crimen, pobreza, y conflictos políticos en la música de sus ídolos y en el amor. Una Latinoamérica que al mismo tiempo le demostraba al mundo, que había talento, y que el rock latinoamericano tiene una identidad muy propia.

Y fue muy poco el rock latinoamericano que se volvió a hacer como el de Soda Stereo, el grupo con el que Cerati llegó a la cima, con la excepción de algunos grupos y bandas que mantuvieron la calidad. Fueron aproximadamente once años de giras musicales con Soda Stereo. Luego como solista y experimentando distintos géneros, Cerati siguió cantando, creando, componiendo, y estudiando la música. También vino el tan esperado reencuentro con Soda, anunciado en el 2007, y sus seguidores, ya con unos cuantos años de más, revimos esa juventud preciada.

La salud se fue deteriorando por faltas de cuidado y excesos. Esos excesos que dolorosamente parecen entrarle con más facilidad a los artistas, o a los grandes talentos con sensibilidad emocional. Pero, sin excusas, cruzó el puente como bien dice uno de sus éxitos, en Venezuela, el 14 de mayo del 2010. Ahí la mala suerte llegó, y sufrió un accidente cerebrovascular que lo dejó en estado vegetativo hasta el 4 de septiembre de este año, cuando falleció en Buenos Aires. Su madre, que estuvo a su lado todos los días con la esperanza, quedó con las ganas de verlo despertar. Ella contaba que solo movía sus dedos cuando escuchaba algunas de sus canciones.

Y como su madre, año tras año, escuchábamos sus canciones desde cualquier lugar de Latinoamérica, y Estados Unidos, donde estuvo un poco antes de la tragedia, sus fans guardábamos la esperanza de verlo despertar. Y cada mayo, en el aniversario de la falla cardiovascular, pensábamos: “¿hasta cuándo Cerati?”.

Gustavo Cerati unió a millones de latinoamericanos con su música. Las palabras ‘¡Gracias totales!’ que utilizó al despedirse el grupo Soda Stereo de su público en el estadio de River Plate el 20 de septiembre de 1997 atravesaron fronteras, cordilleras y ríos latinoamericanos. “Hoy te busqué, en la rima que duerme, con todas las palabras, si algo callé, es porque atendí todo, menos la distancia” es la letra de Puente, de su álbum Bocanada. Que también dice: “Adorable puente… cruza el amor, cruza el amor por el puente”. Y termina: “Usa el amor, usa el amor como un puente”. Descansa en paz, ídolo de multitudes. Has cruzado ese puente de amor hacia la vida eterna. Siempre te recordaremos.

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