Opinión

Ineptitud y política exterior

Unas cinco mil personas protestan contra el Ejército Islámico en las calles de Oslo, el 25 de agosto. La organización terrorista asesinó recientemente a dos periodistas norteamericanos.
Unas cinco mil personas protestan contra el Ejército Islámico en las calles de Oslo, el 25 de agosto. La organización terrorista asesinó recientemente a dos periodistas norteamericanos. AP

En los últimos meses, la ineptitud de la política exterior de Estados Unidos se ha hecho patente a medida que la situación en el Oriente Medio ha continuado deteriorándose después, y a pesar de, miles de soldados americanos muertos y miles de millones de dólares gastados en un esfuerzo que cada vez se hace más inútil. Esta es, quizás, la situación más precaria de nuestra política exterior desde 1979, bajo la égida de Jimmy Carter y su pandilla de ineptos.

En 1979, Nicaragua cayó en manos de los sandinistas, Vietnam invadió Camboya, el sha fue expulsado de Irán y dio paso al ayatola Jomeini, Gran Bretaña atravesó su “invierno de descontento” bajo el Partido Laborista, los survietnamitas huyeron en balsas por millones, extremistas iraníes tomaron 52 rehenes estadounidenses en la embajada de Teherán y los soviéticos invadieron Afganistán.

En el verano de 1982, Gran Bretaña fue a la guerra con Argentina por las Islas Malvinas e Israel se lanzó a expulsar a Yasser Arafat y su Organización para la Liberación de Palestina de su refugio en Líbano.

¿Y hoy?

En los últimos tres meses, Rusia se ha apropiado de una provincia de Ucrania y continúa su marcha en el este del país mientras el mundo occidental presencia el desastre pasivamente. Rebeldes ucranianos pro-rusos derriban un avión de pasajeros de Malaysian Airlines, destruyen la evidencia en el área donde se estrelló y se roban las posesiones de los 297 pasajeros que asesinaron.

El Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS), a quien el presidente Obama se refirió como “una fuerza de tercera categoría”, tomó la ciudad de Mosul, en Irak, y emprendió una marcha genocida. Primero, destruyeron a los cristianos en Mosul, entonces asesinaron a 1,400 soldados iraquíes y los mostraron en YouTube y después la emprendieron contra la secta yazidi. El presidente Obama, que había alardeado de que terminó la guerra en Irak, decidió enviar de vuelta una escuadra de bombarderos.

La nación argentina está, prácticamente, en bancarrota. La guerra civil en Siria ha matado decenas de miles de sus ciudadanos incluyendo el uso de armas químicas y la ola de refugiados resultante amenaza con desestabilizar a Jordania.

La aparición del virus ébola en Africa amenaza al continente y, en Nigeria, donde la potencial diseminación de la plaga es mayor, la facción terrorista islámica Boko Haram ha extendido su mortal campaña contra niñas y cristianos.

Y, claro, Hamas inició un bombardeo indiscriminado con cohetes a ciudades y pueblos de Israel, que provocó una reacción, lógica y perfectamente justificada del estado israelí. Esa reacción fue recibida por el enemigo de Israel en la Casa Blanca con una mueca y el ceño fruncido en falsa aceptación y desaprobación moral.

Como en otras ocasiones, el presidente Obama y sus vasallos pretenden hacer creer que mueca y ceño fruncido son expresiones de amistad. Encuestas recientes indican que Obama está recibiendo la mueca y el ceño fruncido del pueblo americano. Casi dos tercios (62 por ciento) cree que Obama y su grupo están haciendo un trabajo desastroso con la política exterior del país.

¿Cuántas decapitaciones deben tener lugar hasta que Obama tenga una estrategia contra ISIS? ¿No comprende el Presidente que no puede presidir una conferencia de prensa donde su expresión más notable es “aún no tenemos una estrategia”? ¿No comprende Obama que después de los asesinatos de James Foley y Steven Sotloff no es el momento de ir al campo de golf a pasarla bien con sus amigos? El Presidente había jugado 8 rounds de golf en los últimos 11 días. Estas acciones indican un vacío moral como no se había visto nunca en Estados Unidos. ¿Piensa acaso el Presidente que nadie está mirando?

Quizás haya una forma de explicar ese vacío moral. Obama nunca tuvo un padre a imitar. No tuvo un modelo adulto tampoco. Ahora tiene que producir. Nadie puede servirle de asesor oculto. Tiene que tomar el liderazgo pero no tiene idea de cómo hacerlo. Así que, ¡para el campo de golf!, no importa lo que digan los críticos, ni la prensa.

Cuando el comunismo era una amenaza, tuvimos presidentes, desde Harry Truman hasta Ronald Reagan, que tenían el carácter y los principios para enfrentar el reto. Tenían, además, el personal de asesoría. Hoy tenemos a Barack Obama asesorado por Valerie Jarrett. ¿Alguien se sorprende?

Obama podría ver la reacción popular (62 por ciento de desaprobación) con nostalgia desconsolada. Este puede ser el momento en que el muñeco que Obama ha creado ha cesado de tambalearse hacia el caos y se ha convertido en un deslizamiento vertiginoso e imparable.

Y por eso, la historia se unirá al pueblo americano en su mueca y ceño fruncido. Y la historia rendirá su veredicto y su dura sentencia.

AGonzalez03@live.com

  Comentarios