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Opinión

Los republicanos no pudieron con el Obamacare

Madea Benjamin, fundadora de CodePink, protesta en el Capitolio en Washington contra el plan de salud republicano.
Madea Benjamin, fundadora de CodePink, protesta en el Capitolio en Washington contra el plan de salud republicano. The Washington Post

Fue una opción correcta que los fundadores de la República optaron por una democracia representativa y presidencialista y no por una democracia parlamentaria. A pesar de que estos dos sistemas políticos son funcionales, el representativo-presidencialista se inclina mejor a nuestra realidad multiétnica y multinacional.

De no haber sido por la autonomía relativa de los senadores en el Congreso, la Ley de Salud Asequible (Affordable Care Act, ACA), comúnmente conocida como Obamacare, hubiese sido derogada y habría dejado sin seguro médico a miles de latinos y millones de estadounidenses de estratos de clase media-baja.

En este sentido, los senadores y senadoras republicanas –Susan Collins, Rand Paul, Mike Lee y Jerry Moran– que se opusieron a la agenda de “repeler y reemplazar” el programa de salud Obamacare, optando por hacer valer el clamor de la mayoría de la población en sus estados.

Por su parte, la mayoría de los estadounidenses consideran que el Obamacare, a pesar de no ser una caja de Pandora, por lo menos ha servido para proteger a las familias norteamericanas de los presagios de las enfermedades y del abuso de las aseguradoras, quienes están más proclives a lucrar que velar por la salud de los trabajadores y de sus familiares.

El Obamacare por lo menos crea cerrojos a este tipo de empresas al exigirles más objetividad al momento de otorgar seguros médicos; provee subsidios federales de acuerdo con los ingresos de los trabajadores y también exige a los contribuyentes enrolarse a un sistema de salud médica.

Lo último es una medida preventiva y económicamente racional debido a que muchos contribuyentes, quienes por alguna razón no tenían seguro médico, normalmente acudían a los hospitales cuando su enfermedad o su estado de salud estaban en condiciones extremadamente precarias.

Lo anterior, por supuesto, ocasionaba grandes pérdidas económicas a los hospitales y a los estados, quienes finalmente se hacían cargo de los gastos incurridos por este tipo de pacientes.

Así, el jefe de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, al no tener los 50 votos necesarios para “repeler y reemplazar” el programa de salud Obamacare, decidió seguir el consejo de Donald Trump y proseguir con la tarea de simplemente “repelerla” sin presentar ningún tipo de plan alternativo.

Inmediatamente las senadoras Shelley Moore Capito, Susan Collins y Lisa Murkowski dijeron que no apoyaban este tipo de medidas.

En consecuencia, la política de “repeler y reemplazar” el Obamacare está muerta. La mataron los propios republicanos debido a que el sistema de gobierno les permite autonomía y no les aferra a las decisiones de su partido político. ¡Qué bueno que nuestro sistema funcione de esta manera!

Profesor e investigador de Economics On The Move.

hcletters@yahoo.com

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de julio de 2017, 6:48 p. m. with the headline "Los republicanos no pudieron con el Obamacare."

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