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Opinión

¿Quién extraña los peajes viejos?

Hace pocos años todavía se veían algunos trabajadores en los peajes. Amablemente te recibían con una sonrisa. Te ayudaban con direcciones si te encontrabas perdido. Aconsejaban a los turistas. Hoy en día la fría tecnología no entiende nada de eso. No solamente muchos empleados perdieron su trabajo. Lo más lamentable fue que la mayoría no encontraron otra ocupación. Una persona que estuvo por los últimos 40 años desempeñando ese oficio, ¿acaso está entrenado para desempeñar otro?

En ese entonces los choferes pagaban los peajes mayormente en efectivo. Y era algo a lo cual estaban acostumbrados y no afectaba su presupuesto familiar. Las cosas han cambiado radicalmente en la actualidad. Han proliferado una serie de peajes electrónicos en las principales autopistas. Algunas vías se han dividido en dos a fin de crear una ruta rápida que obviamente tiene un alto costo que muchos no pueden pagar. Para variar, los beneficios son para los que pueden pagar más. Los que no pueden, bueno “que los parta un rayo” como dirían muchos. A las vías normales, ahora más estrechas y por ende más congestionadas, hay que llegarles más temprano, o buscar rutas alternas. Todo siempre tiene una solución, aunque sea con sacrificio.

Lo más grave del asunto es la magnitud del gasto que significa esta avalancha de peajes. Antes todos tenían a mano diariamente $0.50 o $0.75. Ahora el costo es difícil que baje de $100.00 mensuales. Muchos pagan más de $200 al mes.

En la práctica sucede que Sunpass es quien cobra por los peajes de Miami Dade (MDX) y por las rutas estatales (FDOT-Toll by Plate). MDX tiene a su cargo seis importantes autopistas, entre ellas la 836, la 112 y la 878. El resto pertenecen al Estado, como serían la Turnpike, la I-95, la I-595 y similares. El sistema electrónico de Sunpass es el que cobra una vez que el usuario pase por el peaje respectivo, así sean rutas locales o estatales. Esto ha suscitado una gran confusión entre los choferes.

Hay muchos motivos por los cuáles quedan cuentas por pagar. Entre las más comunes están problemas con la tarjeta de crédito del usuario y con la lectura electrónica de la calcomanía de Sunpass adherida al vidrio del automóvil. La confusión estriba en que existen tres fuentes de facturación a los choferes: el primario Sunpass y luego MDX y FDOT. En teoría, las cuentas no pagadas a Sunpass son traspasadas a MDX o FDOT, según el caso.

El consumidor comienza a recibir entonces la facturación de estas tres fuentes. Acontece que en ocasiones el balance original creado en Sunpass no es eliminado a tiempo una vez que se traspasa a sus acreedores respectivos (MDX o FDOT), o sea, permanece. Como resultado, el chofer termina pagando el balance existente en Sunpass, pero también los balances en MDX y FDOT. En otras palabras, termina pagando doble la factura en cuestión.

Para el 2015, MDX facturaba $130 millones al año y pagaba salarios a 43 personas por más de $4 millones anuales. Su director devengaba entonces $275 mil al año. Se dice que las mejoras constantes a las carreteras hace necesario seguir cobrando el peaje. Por cierto, dichas mejoras son fuertemente disputadas por los contratistas, como fue el caso de una por $149 millones que se disputó entre la afamada constructora Odebrecht y MCM Munilla, en la cual el representante estatal del momento, Erik Fresen (R), fue el cabildero oficial de MCM, que al final terminó por entablar un litigio contra Odebrecht, la cual obtuvo esa contrata.

En el 2016, la constructora Odebrecht fue acusada en Nueva York de mantener una división de sobornos por lo cual acordó pagar una multa de $3.500 millones.

Para una persona que perciba $400 semanales, algo por demás muy común en Miami, es sumamente difícil pagar $200 al mes, más el costo de la gasolina para arribar a su sitio de trabajo. Si a ello le sumamos las voraces camaritas de video en los semáforos, implacables cobradoras, más el negocio de las grúas por supuestos parqueos ilegales, podemos ver que en un mes “malo” un típico consumidor podría pagar más de $600 en ese período.

Las rentas están por las nubes. Cualquier apartamento de una habitación no baja de $1,500 mensuales. La factura de alimentos, pese a las ofertas, termina aumentando año tras año. Y a todo esto el consumidor tiene que hacerle frente con un ridículo salario mínimo estatal de $8.10 la hora (federal $7.25 /h). Insostenible evidentemente.

Las ciudades, por su parte, quieren reducir gastos. Es así como vemos carreteras y calles oscuras, pocos policías y menos bomberos. El costo de las pensiones a los retirados va in crescendo, al igual que muchos puestos burocráticos no necesarios y salarios exorbitantes a los directivos.

¿Y quién paga todo esto? Quién va a ser, como siempre “Juan Bimba”.

Pero eso sí, hay que quedar bien con los votantes. No al aumento de impuestos (pero sí a la proliferación de peajes por doquier)

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de julio de 2017, 2:07 p. m. with the headline "¿Quién extraña los peajes viejos?."

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