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Opinión

Frida Kahlo: mito y realidad

El pasado 6 de julio se conmemoraron 110 años del nacimiento de la famosa pintora mexicana Frida Kahlo. Las celebraciones han sido múltiples. Por ejemplo, aquí en la Florida, el Museo Salvador Dalí la honró con una exhibición de más de 60 piezas, incluyendo entre ellas 15 pinturas, dibujos, fotografías y otros objetos. Similares homenajes han tenido lugar o se llevarán a cabo este año en museos de Italia, Brasil, México y un número de ciudades de Estados Unidos. Quizás, sin embargo, ninguna exposición haya sido tan original como la organizada recientemente por el Museo de Dallas, Texas. A los visitantes se les pidió que fueran con una indumentaria al estilo de Frida. Acudieron mujeres de todas las edades con faldas largas, mantón en los hombros, flores en la cabeza, joyería recargada e incluso una sola ceja muy negra atravesándoles la frente.

Confieso mi ambivalencia hacia Frida Kahlo. Admiro su talante feminista y su talento artístico. Siento pena por los dolores físicos que sufrió. Me da lo mismo que haya sido comunista y mantenido relaciones lésbicas. Me disgusta, sin embargo, su tormentoso matrimonio con Diego Rivera, las múltiples infidelidades de ambos, incluso una relación de Diego con Cristina, la hermana menor de Frida, que ella sin embargo logró perdonar; y un affair de Frida con Trotsky, quien se hospedó con Rivera y Kahlo en la famosa Casa Azul. Había algo de morbo en esta pareja de pintores que se admiraban, amaban, odiaban y celaban de modo enfermizo.

Quizás lo que más me hace desconfiar de Frida es no poder distinguir entre la mujer real y el personaje que ella misma creó. La gran parte de su obra, y sin duda la más famosa, está basada en sí misma, como su soledad en la niñez y sus terribles dolores tras sufrir poliomielitis, un terrible accidente y dos abortos. La mayoría de sus biografías comentan sobre una fractura de la columna vertebral que se le atribuye haber sufrido, y que ella pintaba en sus cuadros. Las investigaciones más recientes apuntan a que dicha fractura nunca tuvo lugar, y que en realidad la pintora padecía de escoliosis. Tampoco su niñez fue tan amarga, pues siempre mantuvo una relación muy estrecha con su padre, que la ayudo en su rehabilitación después de haber enfermado de poliomielitis.

No todo fue dolor en la vida de Frida. Durante su juventud perteneció a un grupo de alumnos llamados Los Cachuchas, por las gorras que usaban, y al que pertenecían principalmente hombres que de adultos sobresalieron en la vida intelectual o profesional de México. Eran rebeldes, críticos de la autoridad y las injusticias, y a favor de reformas en el sistema escolar. También se divertían y gastaban grandes bromas en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad México, prestigiosa institución educativa a la que asistían. Frida fue una de las primeras mujeres en ser admitida.

Quizás una anécdota que demuestre la creación del mito de sí misma que la pintora fue construyendo, es la ocasión en que llegó a una de sus exhibiciones en una cama de hospital. Después del asombro y las muestras de pena de todos, se levantó, bebió, se divirtió y hasta bailó.

Sin duda fue una mujer transgresora de un sinnúmero de normas y convenciones, con mucha más fuerza y energía de la que deja ver en el mito de sí misma, que con su forma de vestir y arreglarse –inspirada principalmente en el folclore mexicano– fue creando a lo largo de su vida y obra. Además, contribuyó a crear su iconografía con las fotografías que le hiciera el estadounidense Nicholas Murray. Alcanzó elogios y fama en vida; pero fue en los años 70, casi dos décadas después de su muerte en 1954, que se convirtió en un ícono pop. La imagen de su rostro aparece en una gran variedad de artículos como afiches, camisetas, bolsos, postales, joyas, delantales, y un largo etcétera. Un dato curioso: la iconización de la pintora no surge en su país natal, sino en Estados Unidos, impulsada por los inmigrantes mexicanos que veían en ella una conexión con sus raíces. Después, los movimientos feministas se encargaron del resto.

Admiro a Frida Kahlo por su talento como pintora que la hace merecedora de la fama mundial que ha adquirido, pero rechazo sus excentricidades y el mito que ella misma ayudó a crear. La impostura, a mi juicio, disminuye uno de los elementos que más admiro en el arte: la autenticidad.

Escritora y periodista cubana.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de julio de 2017, 5:17 p. m. with the headline "Frida Kahlo: mito y realidad."

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