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Opinión

La heparina y el Alzheimer

Aclaro que no sé absolutamente NADA de Medicina, y que entiendo cabalmente la necesidad de ser prudentes a la hora de auto-medicarse cualquier medicamento. Yo mismo soy sumamente reacio a tomar medicamentos, aun aquellos que me recetan los médicos.

Entiendo también el rol vital que cumplen los encargados de aprobar el acceso del público a cualquier droga o tratamiento médico, velando así por el bien común, función que en EEUU cumple el Food & Drug Administration (FDA).

Pero aún así, escribo esto motivado por tres cosas: Por el entusiasmo que me ha sabido transmitir un nuevo amigo sobre sus experiencias tratando enfermos de Alzheimer como médico en Cuba.

Por el dolor que nos causa, supongo que a todos, el ver tanta gente afectada por este terrible mal que convierte progresivamente a sus victimas en ausentes y desorientados; y

Porque a veces en un sistema político como el nuestro, los custodios de ese bien común (cuya existencia niegan hoy en día algunos que se autoproclaman doctorados en Todología ) se distraen atendiendo los reclamos de ciertos intereses representados por este o aquel lobby , demorando así la aprobación de procedimientos como el que propugna mi nuevo amigo.

Mi amigo se llama Antonio Gómez Valdés, y se graduó de Doctor en Medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en 1955. Se formó como Especialista de Medicina Interna en el Hospital Universitario Gral. Calixto García, materia de la que fue luego Profesor Titular durante 20 años. También tuvo notables éxitos como investigador clínico principalmente al descubrir que la insuficiencia respiratoria crónica a través de la hipoxemia (déficit de oxígeno en la sangre) podía causar una diabetes secundaria hipóxica, siendo este trabajo aceptado por el XIII Congreso de Medicina Interna en Helsinki , Finlandia, y uno de los tres trabajos de investigación publicados por el Dr. Gómez fuera de su país.

Desde 1990 el Dr. Gómez-Valdés reside en Miami. Lo conocí hace cerca de dos años a través de un amigo común, y me impresionó de inmediato su apasionamiento con una de las investigaciones que realizara en Cuba en la década de los 70 sobre la enfermedad de Alzheimer, enfermedad que habría de tocarle muy de cerca años después.

El Alzheimer es una forma de demencia que afecta la memoria y el comportamiento de las personas que la sufren. No se sabe a ciencia cierta cuál es el origen de esta enfermedad para la cual no existe cura. Es bastante común el uso de medicinas para disminuir los síntomas de la enfermedad. Pero el beneficio que se obtiene a través de fármacos como la galantamina, la tacrina, y otros inhibidores de la colinesterasa, o bien a través de la memantina, un inhibidor del glutamate, es muy relativo.

En el curso de su trabajo como médico en Cuba, el Dr. Gómez encontró que el infarto agudo del miocardio en pacientes de edad avanzada podía comenzar con una alteración mental solamente, sin dolor, y que este episodio psiquiátrico, refractario a los sedantes, se controló solamente cuando usó sulfato de heparina. Este resultado lo llevó a utilizar esta droga en pacientes que sufrían la enfermedad de Alzheimer. La primera paciente fue una mujer de 78 años ingresada en su Servicio de Medicina Interna que sufría la demencia de Alzheimer en fase moderada. Después de recibir la droga la enferma experimentó mejoría significativa en la memoria, orientación espacial, comunicándose aceptablemente con los médicos y enfermeras de servicio, manteniendo la mejoría cuando fue dada de alta a las tres semanas. De ahí el apasionamiento del Dr. Gómez por su investigación que fue detenida para priorizar otra. Este resultado efectivo por el uso de la heparina, tanto en el infarto agudo del miocardio como en la enfermedad de Alzheimer, fue reportado así, por primera vez, en la literatura médica.

La heparina es una substancia que normalmente se encuentra en la sangre, elaborada por el hígado, sintetizada del intestino del cerdo y del bovino, que se utiliza para inhibir las trombosis venosa y arterial, y específicamente en el infarto agudo del miocardio. Esta droga posee varias propiedades no-anticoagulantes que afortunadamente explican y son la base de la respuesta favorable que obtuvo el Dr. Gómez en la enfermedad de Alzheimer. Invariablemente estos resultados esquivan la atención de los que suponen que conspira contra los intereses de los productores de esos medicamentos que habitualmente se utilizan con el propósito de mejorar los síntomas de la enfermedad.

El problema que enfrenta el Dr. Gómez-Valdés es el de siempre: cómo franquear las barreras u obstáculos que interponen esos intereses y la mediocridad intelectual, hasta lograr que el FDA se interese en el resultado de sus investigaciones y facilite una investigación clínica para determinar la incidencia beneficiosa de la heparina en los pacientes que sufren de Alzheimer.

Hasta ahora el Dr. Gómez ni siquiera ha logrado que le publiquen su informe preliminar en EEUU, quizás porque se trata de una investigación hecha en Cuba por un médico cubano.

La Medicina cubana ha sido desde siempre de alta calificación principalmente por la calidad de sus médicos, reconocida en el extranjero incluso en EEUU. Posteriormente no solo se mantuvo sino que se superó en algunos aspectos en cuanto a la preparación de sus estudiantes y residentes, llegando la asistencia médica a toda la población gratuitamente. Esto es evidente, histórico, aunque quieran negarlo por diferencias ideológicas o intereses políticos con argumentos en muchos casos completamente irrelevantes.

Si a eso sumamos los obstáculos que siembran los intereses creados que defienden su dinero invertido en medicamentos, muchas veces inútiles, que pudieran verse desplazados por nuevos medicamentos clínicamente más eficaces como el que propone el Dr. Gómez, y le agregamos la capacidad para el autobombo y la auto celebración que caracteriza a nuestra sociedad en EEUU, que nos lleva a desdeñar con frecuencia los aportes de otras sociedades (aun en el campo de la Medicina), queda claro que una persona como mi nuevo amigo lleva las de perder.

Este escrito no pretende ser otra cosa que un aldabonazo más ante esas puertas que se mantienen cerradas ante los intentos del apasionado Dr. Antonio Gómez Valdés, y tantos otros seres originales y creativos como él.

Abogado cubanoamericano, presidente de World Wide Title Inc.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2017, 4:21 p. m. with the headline "La heparina y el Alzheimer."

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