Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Lista de mejor y peor vestidos

Odio las listas, esa obsesión por calificarlo todo del uno a diez y que siempre tiene que incluir lo mejor y lo peor. Creo que esto empezó en los años ochenta, igual que las hombreras. Solo que si estas desaparecieron para jamás volver, las listas tienen tantos adeptos que no se van, al contrario, siempre regresan. Como, por ejemplo, la noche del jueves en la sexta entrega de los Premios Tumundo, una de las grandes ceremonias de la cadena Telemundo.

Y es que el mundo de las alfombras rojas es el Olimpo de las listas de aciertos y desaciertos y es lo primero que percibes cuando participas en alguna de ellas: los nervios, casi histeria, de las estrellas, semi estrellas y estrellitas, todas aterradas de estrellarse en sus elecciones de vestuario. Para algunos puede resultar hasta divertido, ver a gente adulta pasándola mal pero cuando lo vives varias veces, como mi caso con los premios Tumundo, te das cuenta que la verdadera lista tendría que incluir el ego como fuente principal de lo que está bien y lo que está mal. Porque todo el mundo siente que está jugándose ese instante de fama o no fama como un desafío de autoestima. Y eso es fatal, porque cualquiera que sea la razón para convocar un premio, siempre se trata de una fiesta. Y no hay peor cosa para acudir a una fiesta que ir con una agenda, con un plan, con un deseo o un desafío. Y suspirar por estar entre los elegidos al mejor vestido, es una faena. Un golpe directo a ese ego lleno de angustia y ansiedad.

Siempre pensé que uno de los problemas de hacer listas de elegantes y menos elegantes, es que la mayoría de la gente que califica para ellos no tiene un estilo propio. Es una contradicción pero en este siglo se ha puesto de moda que tu aspecto sea obra de otros, tanto la parte interior como la exterior y es en esta última donde todo el mundo se siente un experto capaz de influir tanto en la decisión de la persona que se apodera de la poquísima personalidad que pueda tener. Ese ejército de estilistas, maquilladores, peluqueros, expertos en escoger el zapato indicado, lo que consiguen en realidad es subrayar que el que lleva el vestido al final no tiene idea de nada. Tengo muchos amigos que trabajan de estilistas y he descubierto que la gran mayoría de ellos sostiene íntima amistad con diseñadores que están en ese si es no es de ser conocidos. Y, muchas veces, necesitan el cuerpo de una celebridad para darse a conocer. Y esto lleva a que la celebridad acepte un vestido regalado o prestado para pasar el momento de una alfombra que sigue a otra alfombra y que puede arruinar la economía familiar. Entonces aceptan el traje prestado para no usar los ahorros. “Lo barato sale caro” pero entiendo perfectamente que en una ciudad como Miami, que respirar cuesta dinero, sea imposible vestirte de firmas reconocidas todos los días. Y más aún si trabajas o eres parte de la farándula latina, que no disfruta de los ingresos de la anglosajona. No poder vestirte de Prada o Carolina Herrera con naturalidad, genera que muchas veces nuestras estrellas caigan con más facilidad en el hoyo de las peor vestidas.

Con todo, los premios Tumundo son uno de los eventos más divertidos que suceden en el mundo latino y en la ciudad de Miami. Vayas o no bien vestido, lo importante, como en todo, es participar. Y brindar.

Escritor y presentador venezolano.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2017, 6:48 a. m. with the headline "Lista de mejor y peor vestidos."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA