La gran preocupación por huracanes y otros desastres
Hay gran preocupación en Estados Unidos por lo que nos queda de la temporada de huracanes. Con gran tristeza al cierre de esta columna ya eran 31 las personas que perdieron la vida durante el paso del ciclón. Y creo que Donald Trump debería estar planificando junto con su gabinete cómo va a manejar la crisis económica que se avecina debido al impacto en ese estado, que puede tener repercusiones nacionales, y la falta de fondos de ayuda y cómo trabajar con el Congreso. No solo para Texas, pero para estar preparados si otro desafortunado huracán tocara suelo norteamericano de aquí a noviembre.
Trump acaba de informar esta pasada semana que donará 1 millón de dólares de su fortuna para la recuperación de las víctimas. Otros empresarios y negocios se han unido o lo habían hecho desde antes. Las donaciones, tanto para las víctimas de Texas como en Luisiana, no solo son bienvenidas, son necesarias. No alcanza el dinero federal. Según la PBS, más del 80% de las viviendas averiadas en Texas no tenían seguro contra inundaciones. La realidad es que el Congreso tiene que aprobar los fondos de manera extraordinaria y se estima que estén entre los 125 y 150 billones para recuperar los daños.
Hablando de huracanes, si bien son previsibles, a diferencia de otros desastres naturales, cada día se demuestra por historia que están entrando por zonas distintas a las que entraban antes a Estados Unidos, cambiando el mapa de ataque significativamente y con un cono que abarca en algunos casos zonas que no están preparadas en infraestructura para este tipo de fenómeno natural. Con desastres como este, suben los seguros, que se quedan sin fondos, o en el peor de los casos materiales, la gente pierde y nunca recupera todas sus pertenencias y techo. (Con Harvey no hay espacio en los albergues).
En Houston, donde muchos indocumentados quedaron sin techo, se pensó que les estaban además pidiendo documentos migratorios. La Casa Blanca, por medio del consejero de seguridad nacional Tom Bossert, ha dicho que, si bien no se les estará presuntamente monitoreando su estatus, a menos de que hayan cometido un crimen, no recibirán ayuda federal, reiterando que la misma viene de los impuestos americanos.
Cómo se le están complicando cada día más los temas a este gobierno de Trump. No solo tiene un rollo armado por sus comentarios en referencia a Corea del Norte, y la falta de diplomacia con la que ha expresado que se debe manejar la situación con ese país, sino que además se ha encontrado con la realidad (créala o no) de lo que es el impacto del cambio climático en zonas no preparadas para ciertos desastres naturales. Y para rebosar la copa, Harvey dañó refinerías, lo que afecta muchos motores económicos a nivel nacional, incluyendo precios del combustible (cuando además Trump andaba amenazando con una invasión a Venezuela, un suministrador).
Pero como si fuese poco, otro desastre se avecina cuando él tenga que decidir si elimina DACA, la orden de la administración Obama, que mantiene a los jóvenes que llegaron al país sin papeles legales de muy niños, dentro del país, con permiso de trabajo o estudio. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, por ejemplo, salió a decirle al presidente que se aguante en este tema. Sin duda, una medida cruel, más cruel que no darle ayuda a inmigrantes ilegales que no tienen techo, que ya estaban en Texas cuando pasó Harvey, y que seguramente así fuese de manera ilegal trabajan para empresas norteamericanas, o familias norteamericanas, y en algunos casos hasta pagan impuestos.
Hasta el momento esta administración podría bien ser llamada la administración de los desastres, esperemos que no vengan más.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2017, 2:29 p. m. with the headline "La gran preocupación por huracanes y otros desastres."