Opinión

Un respaldo a los refugiados

En un mundo que se ha hecho mucho más pequeño debido a la globalización y a los medios sociales, el menor gesto puede tener un gran impacto. Este mes, el 27 de septiembre, el Papa Francisco ha invitado a sus obispos hermanos pero también a todos los católicos y otras personas de bien a unirse en una campaña mundial hecha de pequeños gestos de solidaridad, para llamar la atención sobre la tragedia de los más de 65 millones de refugiados e inmigrantes que hay hoy en el mundo. Esos 65 millones de hombres, mujeres y niños constituyen la mayor cantidad de personas desplazadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La campaña se llama simplemente “Comparte el Viaje”. Se pide a los católicos que den una demostración visible de apoyo a los refugiados y migrantes. Los obispos de los Estados Unidos, en apoyo a la iniciativa del Papa Francisco y en colaboración con Catholic Charities USA y Catholic Relief Services, también han designado la semana del 7 al 13 de octubre como una “semana de oración y acción” con el fin de promover una cultura de encuentro para contrarrestar la cultura de la indiferencia.

Es decepcionante que nuestro país, que tiene una larga historia de abrir las puertas a refugiados, haya anunciado grandes reducciones en la admisión de refugiados (a menos de 50,000 al año). También es decepcionante que por casi dos décadas, los esfuerzos por reformar un sistema de inmigración que no funciona se hayan estancado en el Congreso.

La áspera retórica antiinmigrante ha envenenado el discurso nacional y ha incitado temores irracionales al “extraño”. Un reciente proyecto de ley propuesto en el Senado y apoyado por la Casa Blanca reduciría la inmigración legal en el 50%. El Foro Nacional de Inmigración calcula que el país ya afronta un déficit en la fuerza laboral de 7.5 millones de trabajos para el año 2020. Reducir la inmigración legal para reducir la inmigración causaría un daño irreparable a los trabajadores norteamericanos y a sus familias. Los únicos países que crecen económicamente son los que dan la bienvenida a los inmigrantes. A pesar de una considerable ansiedad cultural y económica sobre la inmigración, los inmigrantes son cruciales para el crecimiento de la economía. Y eso es válido no solo para los médicos, los científicos y los banqueros de inversión inmigrantes, sino también para los inmigrantes que realizan trabajos que llamamos “de nivel básico” en la agricultura, la hotelería y el sector de servicios. Con uno de los índices de desempleo más bajos de la historia, muchos puestos de trabajo no se llenan. Las entradas ilegales se han reducido el 75%, de modo que este es el momento de llevar a cabo una reforma migratoria integral.

Pero la inmigración se ha convertido en un tema político delicado, que da pie a la sospecha de que los legisladores en realidad no quieren arreglar lo que todo el mundo reconoce que es un sistema fallido. El status quo permite a los políticos, tanto de la izquierda como de la derecha, solicitar fondos a su base de votantes, mientras unos 11 millones de inmigrantes irregulares viven con temor y desesperación y miles que podrían haber sido reubicados en Estados Unidos languidecen en campamentos de refugiados.

La campaña “Comparte el Viaje” comienza el 27 de septiembre, de nuevo con el Papa Francisco mostrando su apoyo y solidaridad hacia los migrantes con un simple gesto, y durará hasta septiembre del 2019, con el propósito de moldear las conversaciones y las acciones para responder el llamado del Evangelio de amar al prójimo.

La estridencia y la polarización de la política en Estados Unidos es desalentadora. Los ciclos de “noticias” las 24 horas en la televisión por cable han convertido a la “política” en otra forma de entretenimiento tan “real” como la lucha libre profesional. Sin embargo, a todos nosotros tenemos se nos pide que estemos informados y activos y que seamos participantes responsables del proceso político, y que lo hagamos reuniendo de forma coherente y constante nuestra fe, nuestras convicciones morales y nuestras responsabilidades en la plaza pública.

“Comparte el Viaje” nos invita a ver a través de la mirada de otros en vez de hacernos la vista gorda. Como dice el Papa Francisco: “No solo ver, sino mirar. No solo oír, sino escuchar. No solo cruzarse, sino pararse. No solo decir ‘pobre gente’, sino dejarse llevar por la compasión”.

Arzobispo de Miami.

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