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Opinión

La paz con la Orquesta Aragón de Cuba en Colombia

El líder de la ex guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, también conocido como Timochenko (izq.), habla en un congreso del nuevo partido, durante la transición de las FARC a una agrupación política, el 1 de septiembre en Bogotá.
El líder de la ex guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, también conocido como Timochenko (izq.), habla en un congreso del nuevo partido, durante la transición de las FARC a una agrupación política, el 1 de septiembre en Bogotá. AP

Al finalizar la tarde del martes 5 de septiembre, los delegados de los rebeldes del ELN y del gobierno colombiano alcanzaron un acuerdo de paz temporal, que aunque no es permanente, es esperanzador puesto que después de seis meses de negociaciones ya se ve la primera espiral de luz blanca que aparece en el horizonte.

Casi de inmediato trinó mi Twitter con sendos mensajes,[1] uno del jefe guerrillero Pablo Beltrán, lleno de optimismo, diciendo que sin llegar el Papa al país ya se obraba el primer milagro. El otro era un comunicado conjunto de los negociadores,[2]quienes en un lenguaje más conciliador se regocijaban con la buena nueva.

El caso es que detrás de ese acuerdo hay dos situaciones que han favorecido una ambiente de confianza mutua. Por un lado, acababa de terminar el congreso del nuevo partido de las FARC, el cual terminó en un gran concierto nocturno con la Orquesta Aragón, en la plaza de Bolívar de Bogotá, sin un solo incidente, algo inconcebible en un país donde, hasta hace poco, el aire enrarecido olía a pólvora.

El otro hecho es la llegada de Francisco, lo cual tiene mucho peso en un país tradicionalmente católico, en donde el mismo ELN tuvo un origen religioso, y se nutrió de las mismas raíces de la Teología de la Liberación y aquí vale la pena recordar la historia: en los años 60 tomó fuerza en muchos grupos de sacerdotes católicos la teología de la liberación. Esta corriente tenía sus raíces lejanas, en Francia, y su pionero más importante fue el jesuita Henri de Lubac[3] en 1938. Su teoría se basaba en algunos textos bíblicos, especialmente Éxodo, y algunas citas de San Pablo, que buscaban una aplicación práctica de la Revelación a la problemática social. Su rationale se fundamentaba en la asimilación del análisis marxista para reinterpretar todo lo cristiano, y es allí precisamente donde empezaban los problemas. Tal fue la razón por la cual esta hermenéutica fue juzgada errónea por algunas autoridades eclesiásticas, porque desde esta perspectiva la teología se convertía en sociología religiosa. Entonces nacieron varias corrientes, pero me referiré en especial a la más extrema de todas: la Teoría de la Liberación Marxista (TLM). Esta, a su vez, dio pie a la creación de muchos movimientos subversivos, y específicamente guerrillas en Colombia y Nicaragua. De hecho, en este último país surgió una iglesia TLM propia, que se desplomó algunos años después, victima de sus propias contradicciones.

Pero regresando a nuestra idea central, la negociación con el ELN parece retomar el mismo cauce de las FARC; y se impone el criterio del presidente Santos de que “es preferible un mal acuerdo a una buena guerra”.

Ustedes, mis amables lectores, son testigos que de desde esta misma columna he tocado, durante años, sin piedad, el hecho de pisotear los principios éticos y perdonar criminales confesos de crímenes de lesa humanidad, a costa de alcanzar la paz. (Y sigo sosteniendo esa posición).

Entonces agacho la cabeza, cuando recuerdo una frase que el filósofo griego Heráclito dijo hace 2500 años: “La guerra es la madre de todas las cosas”.

¿Pero es bueno este tipo de paz? Reconozco que el país descansa cuando no hay batallas de guerrilleros y soldados. Pero con el hecho de terminar la confrontación los colombianos descubrimos con horror que el problema real del país era otro. Hemos destapado una macabra corrupción administrativa de todos los gobiernos pasados y presente, con la complacencia de los partidos.

Un amigo mío, muy buen poeta, quien tiene su propia página web, escribió hace poco: “El silencio de los fusiles hizo que escucháramos el ruido de la corrupción”.

Analista político colombiano.

Siga a Edgar Giraldo-Alzate en Twitter: @giraldo_alzate

[1] #CeseAlFuegoBilateral

[2]file:///Users/edgargiraldoalzate/Desktop/Acuerdo%20de%20Quito%20ElN.docx.webarchive

[3] Ese año, este sacerdote publicó su primer libro, Catholicisme, les aspects sociaux du dogme (Catolicismo, los aspectos sociales del dogma).

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de septiembre de 2017, 7:46 a. m. with the headline "La paz con la Orquesta Aragón de Cuba en Colombia."

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