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Opinión

Después de Irma, un diluvio de demandas judiciales

Empleados municipales de Orlando y voluntarios llenan bolsas de arena para los residentes de la ciudad, preparándose para el embate del huracán Irma, el viernes pasado.
Empleados municipales de Orlando y voluntarios llenan bolsas de arena para los residentes de la ciudad, preparándose para el embate del huracán Irma, el viernes pasado. AP

Sin duda, una consecuencia directa de Irma sería un atraso en los pagos mensuales regulares de los deudores, lo que pudiera terminar en una andanada de demandas judiciales.

Escribimos esta nota días antes de la llegada de dicho huracán basándonos en la posibilidad de quedarnos sin energía eléctrica, lo que finalmente dificultaría la elaboración de este escrito. En una situación catastrófica escribiríamos “Irma se anunció, llegó y destrozó”, una especie de símil a las legendarias palabras de Julio César: “Veni, Vidi, Vici”, o sea, “Vine, vi y vencí”.

Resulta que en repetidas ocasiones los pronósticos sobre huracanes fallan y solo presenciamos ligeras precipitaciones y uno que otro ventarrón. Estamos acostumbrados a que los pronósticos de lluvia fallen y terminemos por contemplar un día esplendoroso a pesar de esperar un 80% de lluvia. Y es que lo relacionado con la naturaleza es de difícil predicción, tal como vemos en los casos de terremotos, que simplemente aparecen sin ningún aviso.

Sucede lo mismo a veces con las encuestas políticas. En la última elección presidencial de EEUU en noviembre del 2016, el 95% de las encuestas pronosticaban como virtual ganadora a la candidata Hillary Clinton. No obstante, el triunfo correspondió al actual presidente Donald Trump. ¿ Significa acaso que esos encuestadores no son profesionales? En lo absoluto, sucede que todos tenemos derecho a equivocarnos.

En el caso de Irma, ante una cobertura tan espléndida por los canales televisivos con multitud de pronósticos coincidentes en su mayoría, sucedió lo mismo que en otras ocasiones. La población se volcó a los supermercados, ferreterías y gasolineras a fin de apertrecharse de cuanto insumo fuera necesario para sobrevivir esta catástrofe. Una vez más se popularizó el refrán “Esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor”. Lo cierto del caso fue que los anaqueles fueron literalmente vaciados en supermercados y ferreterías y la gasolina se agotó en los expendios. Sin duda, se trató de la venta más espectacular del año para estos negocios.

Lo más asombroso del caso es que esta singular compra masiva fue realizada sin que los consumidores hayan tenido ni siquiera una alerta de huracán por parte del Centro Nacional de Huracanes. Innegablemente, estos compradores nerviosos de primera mano pudieron surtirse de todo lo necesario para enfrentar a Irma. Aquellos que empezaron a hacer sus compras después de esta alerta, no encontraron lo más básico y simplemente arrasaron con productos de poca venta ya que era lo único disponible.

Irma, en su anunciada trayectoria por condados como Monroe, Miami Dade, Broward y Palm Beach, se espera que afecte a más de 7 millones de personas. Si consideramos que muchos dejarán de pagar sus deudas regulares por un tiempo debido al inesperado gasto incurrido para enfrentar al ciclón, pudiéramos estimar que el atraso en pagos de automóvil, hipotecas, rentas y tarjetas de crédito sería de aproximadamente $10,500 millones, basándonos en un conservador atraso per cápita de $1,500.

Por supuesto, por la magnitud de la catástrofe (si finalmente la hay) muchas empresas condonarán intereses de mora, tal vez por dos meses. Sin embargo, después de este plazo, un gran contingente pudiera quedar insolvente disparándose en consecuencia otro huracán: un diluvio de demandas y embargos judiciales.

Se comenta que el potente ciclón, por sus dimensiones, pudiera estar azotándonos por más de doce horas seguidas con vientos sostenidos de 150 mph y ráfagas de 200. Indudablemente, el daño material pudiera superar los $190,000 millones causados por Harvey recientemente en Texas.

Y como para todo tiene que existir alguien que pague los platos rotos. ¿Quién más que Juan Bimba, el mismo de siempre? Es así como los seguros de auto y vivienda aumentarán sus primas que irremediablemente deberán ser pagadas principalmente por la clase media para cubrir esa importante pérdida.

Ojalá y ocurra lo mismo que cuando fallaron las encuestas en la elección presidencial del 2016. O sea, que fallen todos los pronósticos y a última hora Irma desvíe su rumbo. Si no es así, el costo de la vida pudiera aumentar en el estado de La Florida.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de septiembre de 2017, 1:48 p. m. with the headline "Después de Irma, un diluvio de demandas judiciales."

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