Stantonmanía
Las páginas deportivas le están dedicando abundante espacio al jonronero californiano, militante en los Marlins, Giancarlo Cruz Stanton. Lo de “Cruz” se lo debe a su bisabuela puertorriqueña.
A partir de su homerun número 50 se especula mucho sobre si continuará con el equipo miamense o será adquirido por otro de más alto poder adquisitivo.
Quizás los nuevos dueños deban retenerlo por el momento para no desairar a la fanaticada miamense, pero podría ser buena idea canjearlo al final de la temporada 2018.
Se habla mucho de los homeruns del bateador. Es cierto que el vuelacerca es un instrumento valiosísimo, pero también se pueden ganar juegos con hits de menor calibre, sobre todo si van apoyados por oportunos toques de bola y robos de bases.
Sobre Stanton no se deben soslayar cuatro factores negativos:
1) Tiene un contrato irracional de trescientos veinticinco millones por trece temporadas. Si la nueva administración, liderada por el billonario B. Sherman, quisiese contratar jugadores de mucha calidad, pero manteniendo la política conservadora de J. Loria, Stanton sería un lastre pecuniario demasiado oneroso.
2) El famoso toletero es propenso a lesionarse, algo característico de atletas corpulentos. Los de peso pluma, como Dee Gordon, rara vez aterrizan en la lista de lesionados.
3) Stanton cae frecuentemente en largas sequías ofensivas (“slumps” en inglés). Quizás se deba a error mental. No ayuda pretender jonronear en cada turno al bate. Esa idea parásita le resta concentración sobre el lanzamiento en curso. Se pone crispado y deja pasar lanzamientos por la zona de strike, haciéndole luego “swing” al engañoso “slider” afuera y abajo con el que se poncha tan a menudo.
4) Y su vida personal es el factor más preocupante. Los deportistas que duran años en el deporte profesional, llevan una tranquila vida familiar centrada en la esposa y los hijos. Juventud, soltería y millones de dólares, el caso de Stanton, forman un cocktail potencialmente explosivo. Ese status se presta a morder la carnada de la vida nocturna. Las trasnochadas en ciertas compañías tienen consecuencias deletéreas para la salud física y moral del hombre. Consta que Stanton se ha puesto a modelar o posar adánicamente y que ha participado en un video procaz. Nada bueno puede salir de eso.
Veremos qué le depara el futuro a Stanton y a la franquicia Marlins. Mientras tanto, ¡mantengan la sintonía!
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2017, 2:17 p. m. with the headline "Stantonmanía."