ARMANDO GONZÁLEZ: Cinco talibanes por un desertor
Hace unos días, el sargento Bowe Bergdahl, del ejército de Estados Unidos, que fue capturado por los talibanes después de abandonar su puesto en un lugar remoto en el este de Afganistán, fue encausado por el Ejército por “Deserción y mala conducta ante el enemigo”. El cargo de “Mala conducta” puede resultar en una condena de cadena perpetua, pero los analistas legales piensan que Bergdahl y sus abogados pueden lograr un arreglo que resulte en una condena más ligera.
Bergdahl fue liberado por los talibanes después que Estados Unidos accedió a liberar a cinco prominentes talibanes de la prisión en la base de Guantánamo. Bergdahl fue encausado por “Mala Conducta ante el enemigo poniendo en peligro la seguridad de su unidad”. También fue encausado por “Deserción con intento de rehuir deberes importantes o peligrosos”, lo cual puede resultar en una sentencia de cinco años, de acuerdo al Ejército.
Los lectores recordarán que Susan Rice, asesora de Seguridad Nacional del presidente Obama, nos aseguró, públicamente, que “Bergdahl sirvió con honor y distinción”. Esta es la misma funcionaria que, después del desastre de Benghazi, nos aseguró que la causa del ataque donde resultaron muertos el embajador Chris Stephens y otros tres norteamericanos fue un video que ofendió a los musulmanes.
El senador Tom Cotton (R-Arkansas) y ex-Infante de Marina dijo lo siguiente:
La decisión del Ejército de encausar a Bowe Bergdahl por Mala Conducta ante el enemigo confirma cuán erróneo y peligroso fue que el presidente Obama intercambiara cinco prominentes oficiales talibanes por Bergdahl. Estados Unidos no debe negociar con terroristas o intercambiar terroristas detenidos por rehenes americanos. El presidente Obama, al violar este principio bipartidista, ha puesto un precio en la cabeza de todo americano en el mundo, lo mismo en Afganistán que en Irak o en cualquier otra parte. Y ha creado el riesgo que estos cinco talibanes retornen a la lucha (tres de los cinco ya se han reintegrado al ejército talibán).
Ahora que Bergdahl ha sido encausado, este proceso debe tener lugar bajo el Código Uniforme de Justicia Militar, libre de influencias oficiales. Como sería para cualquier otro soldado en las mismas circunstancias.
Finalmente quiero felicitar a los muchos soldados en la unidad de Bergdahl que arriesgaron sus vidas en misiones para rescatarlo a pesar de sospechas que había desertado. Algunos han observado que el presidente Obama estaba justificado en su decisión de intercambiar terroristas por Bergdahl basado en el principio que “no abandonamos a nuestros hombres”. Estemos claros en esto: los hombres que trataron de rescatar a Bergdahl no lo abandonaron, y debemos estarles agradecidos por esto.
El verano pasado, Hillary Clinton declaró: “No importa cómo alguien fue hecho prisionero”. Esta es la clase de comentario que, hecho por un republicano, habría originado columnas burlonas en las páginas y espacios de opinión de los medios liberales. Para Hillary no importa si el soldado desertó o intentó unirse al enemigo o si fue capturado en combate o en patrulla. ¿ Es que acaso eso no debe ser parte de nuestro razonamiento?
¿Cómo piensan los lectores que nuestros hombres y mujeres en uniforme se sienten cuando los que están fuera de eso declaran: Lo mismo da si sirven con honor y distinción que si huyen de sus puestos? ¿Los vemos de la misma forma? ¿Nos importa o no cómo un soldado cae en manos del enemigo?
La lista de soldados que dieron sus vidas tratando de rescatar a Bergdahl suma seis, y confirma el principio que “no abandonamos a nuestros hombres”. El sargento Clayton Brown, de 29 años de edad, de San Antonio, Texas, y el soldado Morris Walker, 23, de Chapel Hill, N.C., murieron a causa de una bomba enterrada en el camino en la provincia de Patitka, en agosto 18, 2009. El sargento Kurt Kurtis, 27, de Murray, Utah, murió en Patitka en agosto 27 de heridas de bala. El teniente Darryn Andrews, 34, de Dallas, Texas, murió en septiembre 4 de la explosión de un artefacto explosivo improvisado (IED) en Patitka. El sargento Michael Murphy, 25, de Snyder, Texas, murió en la explosión de un IED. El soldado Matthew Martinek, 20, fue seriamente herido en Patitka. Para Hillary las cosas lucen diferente. Declarando ante un comité de la Cámara sobre Benghazi concluyó: “¿Fue por una protesta o porque un grupo de libios salió esa noche y decidieron matar a algunos americanos? A estas alturas, ¿qué importa la diferencia?”
¿Cómo Bowe Bergdahl terminó en manos de los talibanes? No importa.
¿Qué provocó un ataque donde murieron cuatro americanos? No importa.
Muchas cosas que son de gran importancia para nosotros, no son de importancia alguna para Hillary Clinton.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "ARMANDO GONZÁLEZ: Cinco talibanes por un desertor."