SABINA COVO: Libertad religiosa y tolerancia
Uno de los lugares que más me gusta frecuentar es la Ermita de la Caridad en Coconut Grove. Es un lugar mágico, donde la se le rinde honor a la Virgen de la Caridad. La ermita es uno de los lugares más hermosos que hay en Miami, es un santuario nacional. El malecón, el mar, la tranquilidad y la paz que se respira, regocija hasta al corazón más afligido. La iglesia, pequeña, invita a la oración y la meditación. Vale la pena que lo conozcan todos, católicos y no católicos. El mar, y la protección que le da a la Virgen de la Caridad, se respiran en la costa. He visto los ocasos más preciosos en ese lugar.
La caridad es una palabra tan bonita, que encierra muchos conceptos, religiosos y adaptados. Darle al prójimo sin recibir nada a cambio es algo que se puede practicar en nuestros propios hogares a diario. Darle a nuestra familia desde que nos despertamos con una sonrisa desinteresada, mirar a nuestros colegas de trabajo con tranquilidad, amor o compasión, cuando algo nos molesta, sin competencia, y sin esperar nada. Poder quitarnos el chal si alguien tiene frío, u ofrecer una merienda al necesitado.
Mi hijo de seis años me preguntó esta semana santa, en la que está aprendiendo de las diferentes religiones en su kínder, qué era un milagro. Le dije: algo que se cree imposible. Entonces me dijo: claro, como por ejemplo “tocar el sol”. Le pregunté que con qué fin tocaría el sol. El milagro, le dije, debe tener un resultado positivo, y de pronto tocar el sol no era el mejor ejemplo. Al darme cuenta que no entendía el concepto, traté de otra manera. Le dije, mira, un milagro es, por ejemplo, si tú quieres que los niños del mundo no sufran de hambre, entonces si todos tuviesen comida, ocurriría un milagro. Me miró con cara de “imposible”. Le dije: ¡Dios seguramente es el que lo puede lograr, así que hay que rezarle! Más adelante tendré otra explicación, sin duda, me tomó de improviso la pregunta. Pero me pareció muy interesante que él, que está bautizado pero no va a escuela católica, estuviese indagando de la fe. La conversación terminó en una discusión de si sus amigos decían que Jesús era Dios pero que si Dios no era Jesús y así seguimos hablando.
Esta semana en Indiana se pasó una enmienda a la ley de libertad religiosa de ese estado que prohíbe a las empresas no contratar o hacer cambios basados en religión y según la cadena CNN los cambios prohíben las empresas utilizar la ley como una defensa ante el tribunal por negarse a "ofrecer o prestar servicios de empleo o vivienda" a cualquier cliente basándose en "la raza, color, religión, ascendencia, edad, origen nacional, discapacidad, sexo, orientación sexual, identidad de género, o el servicio militar de los Estados Unidos". Los críticos lo que querían era además incluir la orientación sexual a la lista de categorías protegidas por la ley contra la discriminación de Indiana. Es un buen debate.
Uno que tomará protagonismo en las próximas elecciones de Estados Unidos. Porque cada vez más, nuestros niños están expuestos a religiones diversas, orientaciones sexuales diversas y gente diversa. Es inevitable que las leyes cambien, trasciendan y mejoren, por el bienestar de todos. Poder vivir con tolerancia y entendimiento sí que sería un milagro. Ojalá sea posible.
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Esta historia fue publicada originalmente el 4 de abril de 2015, 0:00 p. m. with the headline "SABINA COVO: Libertad religiosa y tolerancia."