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Opinión

La disyuntiva de la sociedad digital

Las jóvenes deben asumir ciertas responsabilidades que ustedes asignen una vez a la semana en la reunión familiar.
Las jóvenes deben asumir ciertas responsabilidades que ustedes asignen una vez a la semana en la reunión familiar. Getty Images

Extraño la tecnología analógica. Entiendo que pueda sonar raro en esta sociedad que idolatra cuanto avance tecnológico digital se desarrolle, pero tras el paso del huracán Irma me preocupa nuestro nivel de vulnerabilidad. Basta observar el caos cotidiano que significó estar sin energía eléctrica en nuestros hogares. Irma mostró que los teléfonos inteligentes dejan de serlo en estas circunstancias, y al final terminan siendo inútiles pisapapeles. Y aunque los equipos no funcionan sin energía, ya sean analógicos o digitales, la transformación digital que vive nuestra sociedad nos puede dejar en la oscuridad literal y metafórica cuando se apaga la corriente.

Durante esos días insoportables sin flujo eléctrico, fue fiel un viejo radio de transistores que tenía en el fondo del clóset y que rescaté “por si las moscas y nos quedamos sin luz”. La televisión también quedó en silencio, tal vez extrañando una época en la que compartía similitudes tecnológicas con mi viejo radio de transistores. (Y mejor ni hablo del acceso a internet).

Usamos y dependemos de productos tecnológicos mucho más complejos ahora que los de la era analógica, pero son más débiles y frágiles ante situaciones como las que nos ha hecho vivir el huracán Irma. Reconozco mi adicción a la tecnología digital. Yo ya no recuerdo ni un solo número de teléfono, y dejé de usar un mapa impreso para guiarme por las calles; mi teléfono inteligente hace eso y mucho más. Con todo esto ¿qué le ocurre al ciudadano digital si de pronto no puede contar con esta deslumbrante inteligencia?

Estamos digitalizando nuestro pensamiento. Ya no somos capaces de sumar o dividir sin recurrir al uso de un dispositivo electrónico. Mientras más accesible y rápida es la función que desarrolla la aplicación descargada en nuestros teléfonos, menos necesidad tenemos de usar nuestro cerebro para realizar esa misma función como lo hacíamos hace 10 o 15 años.

El vertiginoso progreso que vivimos nos lleva a esta orgía digital que invade cada espacio de nuestra cotidianidad, y pone a prueba nuestra capacidad para adaptarnos y evolucionar. Ni cazamos ni recolectamos. Resolvemos nuestras necesidades presionando una pantalla táctil, por eso un apagón como el que nos impuso el huracán es mortal para nosotros. Somos el 'Homo digitalis' y aunque no tenemos un historial de supervivencia como nuestro antecesor el “homo sapiens”, esta joven especie, que cambió el libro impreso por los impulsos binarios del 1 y el 0 por los dispositivos de lectura, tiene aún tiempo para detectar y quizás arreglar las fallas que esta transición puede acarrear.

Lo digital ha creado y dado solución a necesidades que ni teníamos ni imaginábamos antes. Creamos la tecnología, pero no para que nos moldee convirtiéndonos en receptores pasivos y descerebrados. Tenemos que encontrar el equilibrio entre la tierra prometida que la tecnología nos vende, y el mundo analógico del que estamos emigrando.

Un ejemplo típico del desequilibrio que muchos vivimos después de Irma: Llamamos a un servicio de atención de cliente y primero luchamos contra un sistema automatizado hasta conseguir que nos atienda un humano. Queremos poner una queja, nos envían a la página web en un momento en que no tenemos ni luz, ni teléfono y por supuesto tampoco tenemos acceso a internet. Las corporaciones han ido eliminando esas oficinas en la que encontrabas un agente de carne y huesos para consultar una duda. De hecho, Irma vino, pero FEMA se quedó en el mundo virtual. ¿Acaso la agencia federal abrió una oficina física para atender a la comunidad tras el huracán? Por supuesto que no, si tienes una duda o llamas por teléfono o descargas su aplicación a tu dispositivo celular, sí es que funciona.

Por lo demás, del “homo sapiens” me gustaría retener esas capacidades de pensar, de adaptarse con imaginación y creatividad a cambios vitales aunque muchos ya no las ejercitan. No me malinterpreten, me encanta el progreso y los avances tecnológicos, pero siempre que lleguen con el sentido común y la confiabilidad de aquella tecnología analógica que hoy echo de menos.

Carolina Montes de Oca es la productora del programa “Preparen, Apunten, Voten” de Américatevé

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2017, 6:01 p. m. with the headline "La disyuntiva de la sociedad digital."

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