Borrar tres meses del calendario como ayuda por huracán
Una solución justa e inteligente tras un desastre mayúsculo, es decretar tres meses de gracia para combatir los embargos inescrupulosos. Veremos las consideraciones del caso.
Después de un mar embravecido queda una superficie de agua pareja pero sumamente sucia. Esta resaca se asemeja a lo ocurrido en la Florida después del huracán Irma. Y como en todo, existen los polos positivos y negativos, como en las baterías pero con la diferencia que cuando estas se desgastan son reemplazadas. Lamentablemente, tras el paso de Irma sus efectos negativos no serán de fácil reemplazo y se corre el riesgo que permanezcan y hasta que se multipliquen. A grandes rasgos, estas son las consecuencias de Irma en la Florida:
Efectos positivos: Al igual que en un proceso de reconstrucción tras una guerra, la economía suele dinamizarse. Los capitales ocultos salen a flote. Parte de los dineros invertidos en la bolsa y en las sociedades offshore son dirigidos al proceso de reconstrucción, desde luego, siempre con la intención de proseguir y hasta incrementar las ganancias.
Las entidades gubernamentales juegan un papel preponderante en la ayuda corporativa. La reparación de carreteras, puertos y aeropuertos son vitales para la continuidad del negocio. El aporte federal a las empresas de servicios básicos es importante dada la magnitud del gasto que deben acometer dichas empresas para restaurar el servicio a millones de usuarios.
Bajo la óptica privada, la pintura y albañilería de propiedades y fachadas comerciales son indispensables para mantener al negocio posicionado con una buena participación en el mercado. En fin, todos los factores de la producción son destinados a incentivar la economía, y el resultado medido con el paso de los años, generalmente señala un incremento en el Producto Interno Bruto (PIB).
Desde el punto de vista social, ha sido muy positiva la ayuda mutua entre vecinos, Y desde el punto de vista político, este desastre coyuntural ha sido beneficioso porque ha unificado a los políticos en un objetivo común.
Efectos negativos: la saga de un portentoso huracán puede continuar por muchos años. Se estima que la falta de energía eléctrica, es el mayor daño evidente en un desastre. La falla en el servicio telefónico, aunque mucho menor, también se hace presente, principalmente en los negocios establecidos, incluyendo hospitales.
Muchas líneas telefónicas quedaron inservibles, incluso días después de restaurarse la electricidad. La mayoría se pregunta, Si estaban funcionando bien, ¿por qué se pierde el servicio? Sucede que el gasto de estas empresas es tan masivo, que puede hacerse necesaria la contribución federal. Y por supuesto, todos los actores principales (y secundarios), pretenden ser elegibles a ella.
Tras el huracán Irma, muchos negocios quedaron sin teléfono. Aquellos que trabajan por internet, los que reciben órdenes telefónicas, los que aceptan citas por teléfono y los que procesan pagos con tarjeta de crédito, han sido afectados en gran medida. La telefónica ha asignado largos plazos para restaurar el servicio. Al parecer, no tienen suficiente personal para atender una inmensa clientela. Y esto se debe a la enorme expansión que han experimentado en los últimos años, adquiriendo corporaciones del giro y aumentando consecuentemente su base de clientes, de 40 a más de 250 millones. Otra consecuencia directa de esta agresiva expansión es que aunque tengamos el servicio de teléfono en la zona de Miami, las llamadas de clientes son atendidas en el área de Los Angeles. Las instalaciones físicas de la empresa en Miami son secretas.
¿Y quiénes terminan pagando por todo esto? Los mismos de siempre, los que viven de un salario. ¿Por qué? Sin movimiento telefónico las horas de trabajo disminuyen, entonces ¿esos empleados cómo pueden pagar sus deudas personales, máxime cuando muchos devengan el mínimo de $8.15 por hora?
En la actualidad, una multitud de asalariados no han percibido ningún ingreso en las últimas dos semanas y muchos pueden quedar desempleados. Si a ello le agregamos el inusual gasto incurrido para enfrentar la llegada del huracán, tenemos que concluir que el atraso en el pago de rentas, vehículos y tarjetas de crédito será un factor evidente, al menos en los tres meses subsiguientes. Muchos comerciantes inescrupulosos harán una feria con el dolor humano. Muchos patronos desalojarán a sus huéspedes por retraso, trátese de negocios establecidos o viviendas. Muchos automóviles serán reposicionados.
Ante una situación semejante, es necesario que el Estado intervenga. ¿Cómo? Decretando al menos tres meses de gracia sin intereses en todas las deudas, o sea, borrando del calendario financiero esos meses y compensando a los que asuman dicha pérdida. Y por supuesto, no reportando dichos retrasos a los Burós de Crédito para que el comercio continúe funcionando. La labor de los Jueces es fundamental; deben apelar a su benevolencia como un humano complemento al contexto meramente jurídico.
Esta es la verdadera tarea de reconstrucción que debe acometer un gobierno responsable, dándole gracias a Dios que, aunque nuestro desastre fue gigantesco, fue menor que otros, en especial en dos pueblos hermanos como Puerto Rico y México, con los cuales quedamos ahora comprometidos también en su faena de reconstrucción.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 25 de septiembre de 2017, 2:42 p. m. with the headline "Borrar tres meses del calendario como ayuda por huracán."