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Opinión

BENJAMÍN F. DEYURRE: El acuerdo transpacífico: ¿frenará el crecimiento chino?

Desde el año 2005 se viene trabajando en este gigantesco acuerdo secreto multinacional, que manipulará el 40% de la producción mundial y que incluye hasta ahora 12 países, entre los cuales aún no está China.

Estados Unidos y Japón son dos de las principales economías signatarias del acuerdo. Por América Latina están Chile, Perú y México. Entre los países que han demostrado interés están Colombia y China.

Con este acuerdo de asociación se pretende estimular la inversión, producción y comercio entre los países miembros, beneficiando significativamente a aquellos en vías de desarrollo.

Recientemente participamos en una conferencia telefónica con David Simas, consejero estratégico de la Casa Blanca sobre el tema. Allí se hizo ver que a la luz del acuerdo transpacífico, es prioritario para Estados Unidos una renegociación del tratado de libre comercio de América del Norte (NAFTA), del cual México también es signatario.

Además se hizo énfasis en que las reglas de trabajo y ambientales deben ser realmente uniformes para todos los países.

Finalmente, Simas recalcó que este acuerdo es beneficioso para Estados Unidos dado que el 98% de nuestras exportaciones son realizadas por firmas pequeñas, lo cual estimula la diversidad de producción y genera empleo.

Del acuerdo transpacífico se han podido conocer, hasta ahora, los siguientes detalles principales:

1. Se tiene que llegar a un arreglo que beneficie a los miembros, optimizando sus ganancias. Por ejemplo, en el caso de Japón, una reducción a los aranceles de importación automotriz perjudicaría a la industria doméstica nuestra. Como contrapartida, los productos agrícolas baratos exportados a Japón malograrían su industria.

2. Respecto al derecho de propiedad intelectual, el acuerdo permitiría prolongar la validez de patentes internacionales, incluyendo medicinas, procedimientos quirúrgicos y derechos sobre películas de cine. Aunque reconocemos que la “piratería” es un flagelo que azota a los inversionistas, en el caso de la medicina muchos países fabricantes de genéricos se verían afectados al extenderse la validez de las patentes originales. En consecuencia, las medicinas serían cada vez más caras, algo que sin duda afecta a la salud.

Sobre el particular, el Nobel de Economía Paul Krugman dice: “Si los laboratorios farmacéuticos elevan sus precios en los países en vías de desarrollo, ¿ese beneficio se revertiría a los trabajadores de Estados Unidos? Probablemente, no mucho”.

La propiedad intelectual en el acuerdo incorpora la autorización del dueño para importar desde una plataforma online.

También incluye la controversial propuesta que las empresas pueden demandar a los gobiernos por introducir nuevas leyes que perjudiquen a sus negocios. Además, los industriales norteamericanos quieren reducir la regulación en productos genéticamente modificados, así como en pesticidas y aditivos.

Volviendo a China, para nadie es un secreto que Estados Unidos necesita cimentarse como la superpotencia que es, contrarrestando cada vez más la creciente influencia china. Eso es geopolítica.

Por ejemplo, recientemente se creó el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), que es una entidad multilateral liderada por China. Aunque Estados Unidos intentó convencer a aliados cercanos de no incorporarse a ese grupo, varios de ellos se han convertido en accionistas fundadores de ese banco de desarrollo, el cual, como se sospecha, contará con enormes recursos para financiar las regiones de su preferencia.

Muchos no se han percatado de esto: mientras los industriales norteamericanos se quedan con sus marcas y diseños, los chinos se quedan con la producción. En realidad lo que ellos hacen es acelerar el desmantelamiento de los pocos parques industriales occidentales. Posteriormente, cuando ya sea inalcanzable reactivar las fábricas, vendrá el aumento de los costos de producción y con ello la hegemonía china.

Si a esto le agregamos que los chinos mantienen artificialmente devaluada su moneda a fin de incentivar sus exportaciones, podemos afirmar que si Estados Unidos no adopta firmes y decisivas medidas en el corto plazo, el colapso del dólar como patrón mundial de referencia no se hará esperar y con ello una crisis económica de magnitud desconocida por la humanidad.

Finalmente, lo que se persigue con el acuerdo transpacífico es el desarrollo individual de cada país. Por eso los países deben exportar los productos manufacturados solamente en sus países, no en China.

Razón principal y poderosa para que China no forme parte del acuerdo transpacífico.

¡No debemos permitir que China ingrese al TPP!

Economista y periodista.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2015, 11:00 a. m. with the headline "BENJAMÍN F. DEYURRE: El acuerdo transpacífico: ¿frenará el crecimiento chino?."

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