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Opinión

Houston, los Cayos, Puerto Rico

Ruby Rodríguez, de 8 años de edad, cruza un río con su familia en Morovis, Puerto Rico, después que el huracán María derribó un puente.
Ruby Rodríguez, de 8 años de edad, cruza un río con su familia en Morovis, Puerto Rico, después que el huracán María derribó un puente. AP

Houston, Los Cayos, Puerto Rico, los tres, territorios norteamericanos que albergan a muchos hispanos, siendo la isla, obviamente, hispana. México, vecino territorial y socio comercial de Estados Unidos, país con una gran cantidad de sus ciudadanos que reside en Estados Unidos. Si fuésemos supersticiosos, los recientes desastres naturales parecieran un mensaje indirecto del Universo al Presidente de Estados Unidos para que entienda que las minorías no deben ser discriminadas, que el dinero no es todo si se administran mal los fondos y que gobernar no es un reality show.

Sé que más de uno leyendo esta columna cree en la igualdad de condiciones de esta gran nación, y en el no al racismo.

Quisiera creer que los esfuerzos de recuperación luego de desastres naturales no son populistas, ni tienen que ver con campañas políticas, ni con reelección, pero cuando observamos los hechos y las respuestas del gobierno nos damos cuenta de que la realidad podría ser otra. La respuesta de Trump al reciente huracán María, que a su paso por Puerto Rico dejó a casi media isla sin agua potable ni servicios, ha sido muy precaria, más aún, se podría creer que se ha movilizado mucho más la comunidad privada en lo que ha podido. La respuesta para Texas fue mucho más eficaz. ¿Se acabaron los fondos? Pudiese ser una hipótesis, en realidad los fondos nunca han estado disponibles y el gobierno, por falta de planeación, no se esperaba esta emergencia, tampoco las empresas aseguradoras, mucho menos el Caribe.

Los desastres naturales son impredecibles en parte, pero el tema de posibles inundaciones, cambios en la trayectoria de los huracanes por la alta temperatura del mar, y movimientos terráqueos se viene discutiendo hace ya años. A petición del congresista Luis Gutiérrez y otros, Trump ha levantado la ley Jones desde el pasado jueves por diez días para facilitar la llegada de ayuda a la isla. Se podría argumentar que siendo Puerto Rico un estado asociado, la ayuda federal sería menos y más lenta. Todo es debatible. Pero sin duda la ley Jones para muchos es ineficaz. El senador John McCain apoyó el pedido de Gutiérrez y dijo que deberían quitarla completamente para ayudar a la isla a largo plazo.

La realidad es que aunque los puertorriqueños son ciudadanos americanos, si la isla no se recupera pronto hay una buena cantidad que vendrían a trabajar a estados de la Unión, o al menos tratarían.

Trump tiene en sus manos un buen equipo de defensa nacional, que es el que hace cumplir leyes como la Jones, y tiene la oportunidad de mostrarse como un líder equitativo, que en realidad maneje el grave problema que han dejado los desastres naturales, a conciencia. Incluyendo cambiar su actitud con respecto a México, país que ha utilizado como su mayor herramienta de campaña. Su gestión hasta el momento ha estado llena de fracasos políticos, pudiendo cumplir casi que nada de lo que prometió a sus votantes. Si bien Puerto Rico no vota en las elecciones presidenciales, sí lo hace en las primarias, y si bien los mexicoamericanos no le dieron su voto en las elecciones, ni los puertorriqueños, puede que necesite el apoyo si no le está cumpliendo a su base.

Periodista y presentadora de televisión y radio.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @ sabinacovo

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de septiembre de 2017, 1:48 p. m. with the headline "Houston, los Cayos, Puerto Rico."

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