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Opinión

Viva Hugh Hefner

Hugh Hefner, fundador de Playboy, revolucionó la actitud de la sociedad ante el sexo.
Hugh Hefner, fundador de Playboy, revolucionó la actitud de la sociedad ante el sexo. AP

Estaba escribiendo mis reflexiones ante la muerte de Hugh Hefner y mi marido se mostró irritado. “Mis sobrinas no saben quién es, mis compañeras de trabajo tampoco”, me dijo desde España. Recordé que en los noventa hubo un canal Playboy de televisión pero de verdad me asombró que España desconociera de esa manera la figura de Hefner. ¿Será que la veían como transculturizadora del sueño americano? Me quedé pensando en que hay muchas cosas que los latinoamericanos aceptamos como parte de nuestra cultura, como por ejemplo las conejitas de Playboy y la muy longeva heterosexualidad del señor Hefner pero que los españoles desconocen.

Como Lucille Ball, por ejemplo, que para mi generación era al humor y la comedia lo que Hefner y su imperio Playboy al sexo. “La Familia Monster”, otro ejemplo, es completamente desconocida en España. Igual que la serie de Batman y Robin de los años sesenta. Por eso tuve que discutir con mi marido, que secretamente debe ver a Hugh Hefner como un exabrupto del machismo antes que un símbolo de la libertad sexual no procreadora, que es como lo ven y ahora celebran muchos de sus fans. A mí esto me parece sensacional. En vida, veía a Hefner como un americano que había sabido hacer de su visión un extraordinario negocio. Y al mismo tiempo crear un estilo, que podía parecerte vulgar, exagerado, pero que con los años le ibas cogiendo cariño y admiración. Bajo mi punto de vista, Hefner se suma a otros grandes nombres norteamericanos como Liberace o Elvis Presley, varones que aunaron a sus trajes, joyas, formas de actuar, su histrionismo un mensaje que sin ser ni político ni ideológico, cohesionó a sus fans de tal manera que influyeron en la nación. Por eso son símbolos americanos.

Apenas supe de la muerte de Hefner, me sentí un poquito huérfano. Y comprobé en Snapchat que lo mismo le pasaba a miles de veinteañeros por todo Estados Unidos. Cada uno de estos jóvenes subían a sus perfiles imágenes de ellos brindando con vodka o cerveza por un caballero al que le admiraban sus años, 91 en el momento de su muerte, y su peculiar contribución a que el sexo fuera una satisfacción sin barreras generacionales, de raza o de partido. He escrito que me asombró, pues en realidad me emocionó. Me hizo pensar que es una de las cosas grandes de esta nación; convertir en un líder a alguien que el resto del mundo vería o como un viejo verde, como decimos en Latinoamérica, o como un “cachondo mental”, como se expresan los españoles. Hefner en eso también ha sido un unificador y esas celebraciones de los jóvenes de ahora, esos millenials, registran ese maravilloso logro y han estrechado, al menos por estos días, las distancias entre los jóvenes de ahora y sus padres, los que fuimos muchachitos en los ochenta.

Viva Hefner, insisto. Otros, como mi marido, siguen reticentes. “Demasiado machismo”, esgrimen, quizás sin saber que la hija de Hefner, Christie, estuvo al frente de la empresa por muchos años. Muy similar en rasgos a su padre, Christie fue la Señora Playboy hasta que su padre escogió a su hijo Scott para dirigir la publicación, lo único que sobrevivió al derrumbe de su imperio. Fue doloroso verlo caer. Recordemos también que a Hefner y a Playboy lo persiguieron controladores de la sociedad puritana, como J. Edgar Hoover, el histórico jefe del FBI, tanto como el feminismo. Hefner vivió una larga vida, probablemente cambió este país en muchos modos. Como a los reyes, le deseo larga, larga vida.

Escritor y presentador venezolano.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de septiembre de 2017, 2:59 p. m. with the headline "Viva Hugh Hefner."

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