Opinión

El Manifiesto de Acuario

Hace 35 años la psicóloga Marilyn Ferguson publicó su best seller La Conspiración de Acuario, sobre cómo comenzaban a agruparse, por todas partes, numerosos individuos con una nueva óptica de los problemas del mundo. Hoy, frente a la desesperanza, el armamentismo, los crímenes de odio, el deterioro del medio ambiente, los intentos de amordazamiento y de levantamientos de muros, la miseria de gran por ciento de la población mundial y el derrumbe de la confianza hacia la clase política, entre otras actitudes, han generado, como contrapartida, una coincidencia de millones de seres humanos en todo el mundo en contraposición a esas realidades.

Nos encontramos, así, con la mayor polarización de toda la historia, porque llámese como se llame, se trata de todo un paradigma civilizatorio emergente frente a otro ya decadente. Podrían enumerarse todos esos ideales para dejar plasmado lo que podría llamarse “Manifiesto por un mundo mejor”, principios que reemplacen el paradigma patriarcal que ha predominado por miles de años, en aras de una nueva Era donde predomine una ética fundada en la fraternidad. No son propuestas, sino metas. Algunas podrán parecer irrealizables en el presente, pero las utopías de hoy podrían ser las realidades del mañana. Por lo pronto soy firmante único, pero como diría Thoreau, frente a la injusticia, aunque se esté solo, se es mayoría, “porque se tiene de su parte a Dios”:

1. No sólo reconocimiento por ley de los derechos y libertades para todos los seres humanos, el llamado “estado de derecho”, sino que se precisa un nuevo orden económico-social que garantice un estado de plena satisfacción de esos derechos, en especial el de la vida, la integridad física, la libre opinión, asociación independiente, información, libre movimiento y trato justo ante los tribunales.

2. Rechazo a toda forma de discriminación o exclusión: racismo, xenofobia, homofobia, intolerancia religiosa, filosófica y política, por “categoría social”, y misoginia (es inaceptable negar a las mujeres derechos reconocidos a los hombres).

3. Acceso a servicios sociales fundamentales como la educación en todos los niveles y cuidado médico para todas las edades. Nadie debe ser privado de estos servicios por falta de recursos.

4. Derecho del voto ciudadano a nominar y elegir candidatos a cargos públicos sin condicionamientos estatales o partidistas, y con iguales oportunidades para todos los candidatos, donde la falta de recursos no sea un obstáculo para ningún aspirante.

5. Acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios laborales con que trabajan, así como su participación en el reparto de las utilidades que producen.

6. Abolición de la pena capital, derecho de los convictos a regenerarse por muy graves que sean sus delitos.

7. Contra todas las guerras, desarme nuclear y a mediano plazo, abolición de todos los ejércitos. Es criminal gastar miles de millones en armamentos mientras gran parte de la humanidad vive miserablemente.

8. Prohibición de posesión privada de armas de fuego, una de las principales causas de homicidios.

9. Lucha no violenta contra regímenes dictatoriales, la estrategia más radical, ya que apela a la conciencia ciudadana. La violencia engendra más violencia. Ningún tirano puede mandar cuando todo un pueblo decide, pacíficamente, no obedecer.

10. Repudiar la concepción de un dios que atice el odio, el exterminio, el suicidio, y cualquier otra forma de violencia.

11. Defensa del medio ambiente, en particular, evitar la contaminación de la atmósfera y la deforestación de los bosques y abogar por la energía renovable.

12. Supresión de todas las formas de abuso animal, como maltrato doméstico e industrial, corridas de toros, peleas de gallos o perros, caza o pesca deportivas, así como sacrificios por razones religiosas.

13. Apelación a la conciencia de todos los seres humanos, en especial, las mujeres, para no optar por el aborto, y favorecer un orden social donde nadie tenga que acudir a este recurso extremo.

14. Programas escolares para fomentar una conciencia desde la niñez a favor del amor, la fraternidad, el respeto, la comprensión y la tolerancia hacia todos los demás seres humanos en sus diferencias e incluso en sus debilidades y defectos.

Y finalmente, lo que podría ser el número quince, o quizás el primero de todos: la idea de que los sueños “imposibles”, una vez que se creen posibles, se hacen realizables, la confianza de que un mundo mejor puede ser alcanzado. Creer es crear.

Maestro, residente en Florida.

concordiaencuba@outlook.com

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