Opinión

La nación en un diamante

El lanzador Tommy Kahnle (der.), de los Yankees de Nueva York, celebra con el receptor Gary Sánchez la victoria 5-0 de su equipo frente a los Astros de Houston, en el Yankee Stadium, el 18 de octubre.
El lanzador Tommy Kahnle (der.), de los Yankees de Nueva York, celebra con el receptor Gary Sánchez la victoria 5-0 de su equipo frente a los Astros de Houston, en el Yankee Stadium, el 18 de octubre. TNS

Una de las buenas noticias que nos trae octubre es las finales de las Ligas Mayores de Béisbol. Anoche, con la victoria de los Dodgers de Los Ángeles sobre los Cubs de Chicago, quedó el representante de la Liga Nacional para la Serie Mundial. Fue un juego de récords, con el puertorriqueño Kike Hernández convirtiéndose en el primer jugador en batear tres jonrones e impulsar siete carreras en un playoff. Esta noche continúa la serie de los Yankees de Nueva York contra los Astros de Houston, que actualmente se encuentra 3-2 a favor del equipo de la Gran Manzana. Tanaka, Aaron Judge, Altuve y Verlander, entre muchos otros, continuarán fascinándonos con su magia, hasta que salga el representante de la Liga Americana.

Entre todas las maravillas que a lo largo de su historia ha dado los Estados Unidos, innovaciones tecnológicas, democracia, cine, arte, literatura, derechos civiles, protección a los perseguidos del mundo, lucha por los derechos humanos y demás, el deporte siempre me ha parecido una de las mejores. Gracias al deporte, cientos de miles de jóvenes atletas logran acceder becados a mejores colegios y a la universidad, de donde muchos se forjan una carrera como deportistas profesionales o glorias olímpicas, y los que no, quedan con un diploma y conocimientos para ganarse la vida.

De más está decir que el deporte, que practican desde niños, conlleva a una vida saludable. Alrededor del deporte, además, existe toda una industria que nutre desde periodistas hasta médicos.

Fue el deporte uno de los primeros núcleos de la sociedad en romper con el racismo en esta nación. Y también nos recuerda la sabiduría de este país, en su forma para recibir el talento del mundo, abrazarlo, educarlo, pulirlo, o simplemente adaptarlo a sus mejores, para alcanzar juntos el éxito.

Los Puig se combinan con los Rizzo y los Taylor y los Kershaw, Quintana, Altuve, Hernández o Gonzales, para brindarle al mundo un espectáculo de una calidad inigualable, que pone el foco de todos los aficionados (en este caso) al béisbol en este país. Gente de todas las razas que desciende de latinoamericanos, de italianos, de irlandeses, de asiáticos, y también que practica todo tipo de credos, dan el ejemplo de cómo dar lo mejor de sí y luchar por ganar, al tiempo que generan, para ellos y muchos, riqueza.

¿Le hacen daño a esta sociedad los hijos de inmigrantes que juegan en las Grandes Ligas o en los equipos de sus universidades? ¿Alguien se pregunta por el trabajo que supuestamente pierde un estadounidense cuando el que está en el montículo de los lanzadores es un japonés, un colombiano, un mexicano o un cubano?

La estupidez del fanatismo y el nacionalismo que pide muros y rechaza credos, seguramente ni siquiera se da cuenta de que cada noche o al menos una vez a la semana, aplauden a un equipo que está conformado de aquello que tanto dicen rechazar. A veces hasta danzarán y cantarán, se valdrán de algún invento que mejore sus vidas o disfrutarán viendo una serie, todas creaciones de esa forma de recibir de los Estados Unidos, de la que el populismo ahora quiere culpar por sus males.

También existen héroes anónimos, que tal vez no sean admirados por medio mundo, pero de igual forma trabajan día a día por forjarse una mejor vida y entregarles un mejor porvenir a sus hijos, mientras le aportan mucho a esta sociedad. Muchos, infinitamente mejores, que el odioso inquilino aislacionista de la Casa Blanca.

Pero creo que hay esperanza, mientras sigamos disfrutando del mundo en un diamante de béisbol con sede en Los Ángeles, Houston, Miami, San Luis o Nueva York.

Escritor colombiano.

www.pedrocaviedes.com

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