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El senador Jeff Flake, republicano por Arizona, acompañado por su esposa, Cheryl, sale del Capitolio en Washington, el martes pasado, después de anunciar que no buscará la reelección en el 2018.
El senador Jeff Flake, republicano por Arizona, acompañado por su esposa, Cheryl, sale del Capitolio en Washington, el martes pasado, después de anunciar que no buscará la reelección en el 2018. AP

¿Cuál es la noticia principal de esta semana? ¿Que los senadores republicanos Jeff Flake y Bob Corker se rebelaron contra el presidente y anunciaron que no se postularán para las próximas elecciones? El discurso que Flake pronunció en el pleno del Senado, fuerte, honesto y sin duda liberador, impulsó a los republicanos a aplaudir impresionados por las duras críticas y acusaciones que el senador de Arizona hizo en contra de Donald Trump.

“Nunca debemos aceptar dócilmente la división diaria de nuestro país: los ataques personales, las amenazas contra los principios, las libertades y las instituciones, el flagrante desprecio por la verdad o la decencia, las provocaciones temerarias, con frecuencia por las razones más personales y más pequeñas, que no tienen nada que ver con la vida de la gente a la que todos hemos sido elegidos para servir. Ninguna de estas características espantosas de nuestra política actual debe considerarse como normal”, dijo Flake. Los dos senadores se unen así a John McCain en su abierta oposición al desempeño del presidente. Tres significativas bajas de lo que parece ser el partido republicano de Trump, que por supuesto cuenta con los perversos Mitch McConnell y Paul Ryan.

Pero hubo otras noticias: Miembros de la campaña presidencial de Trump le pagaron $6 millones a Cambridge Analytica, empresa que se dedica a buscar y analizar datos de un candidato para hacerle daño y hacer que gane las elecciones quien le paga por contratarla. Bomba: La empresa le pidió a Wikileaks que le diera los emails de Clinton. Es una de las obvias indicaciones de que hubo cooperación de los republicanos con los rusos para que triunfara Trump. Este fuerte signo de colusión se une al de la reunión que hubo en el Trump Tower en junio de 2016 entre Donald Trump, Jr., Jared Kushner, Paul Manafort, la abogada rusa Natalia Veselnitskaya, el cabildero rusoamericano Rinat Akhmetshin y el publicista Rob Goldstone, que logró la reunión diciéndole a Trump, Jr. que los rusos le podían suministrar información que le haría daño a Clinton.

Una noticia que varios periodistas andaban buscando afanosamente y al fin The New York Times la dio el miércoles fue que el Comité Nacional Demócrata y la campaña electoral de Clinton fueron los que contrataron a la compañía de servicios secretos Fusion GPS para que investigara los vínculos de Donald Trump y Rusia. Esa investigación, realizada por el agente británico Christopher Steele, dio como resultado el Russia Trump Dossier, del cual he escrito varias veces aquí consciente de que sería clave en la destitución y posible encausamiento de Trump. Gran parte de lo que contiene el dossier se ha confirmado por otras vías, y se sabe que Robert Mueller ya entrevistó a Steele.

Otra noticia, la que me preocupa: un alto diplomático de la cancillería de Corea del Norte le dijo en una entrevista exclusiva a CNN realizada en Pyongyang el miércoles, que Estados Unidos debería tomar literalmente la advertencia que le hizo el ministro de Relaciones Exteriores norcoreano, Ri Yong Ho, acerca de la prueba nuclear que Corea del Norte planea realizar. “Será la detonación más poderosa” de una bomba de hidrógeno llevada a cabo en el Océano Pacífico, dijo el ministro. El ministro hizo el comentario de que el presidente Trump amenazó con destruir completamente a Corea del Norte si amenazaba otra vez.

Todas las pruebas nucleares de Corea del Norte han sido subterráneas, llevarla a cabo en la atmósfera sería demostrar que puede atacar el territorio nacional.

Según la revista Forbes, un ataque de pulso electromagnético (EMP, por sus siglas en inglés) de Corea del Norte a Estados Unidos podría eliminar la electricidad en todo el país. El pulso electromagnético, que es transportado a través de ojivas sobre la atmósfera terrestre, emite ráfagas de energía invisibles a gran velocidad que podrían atascar también las líneas telefónicas e internet. Los EMP se diseminan en un radio de cientos o incluso miles de kilómetros, por lo que ese ataque no requeriría tanta precisión para alcanzar un objetivo como otras armas balísticas intercontinentales, dijo el informe del Congreso titulado “Ataque EMP nuclear de Corea del Norte: Una amenaza real”, al que hace referencia Forbes.

Otro efecto horrendo sería que el sistema de aerolíneas y la electrónica de control de tráfico aéreo también serían destruidas. “Los aviones de pasajeros se estrellarían matando a muchas de las 500,000 personas que sobrevolarían América del Norte en un momento dado”, dijo a Forbes Peter Vincent Pry, exanalista de la CIA y uno de los autores del informe, que publicó también Business Insider.

Ah! Y los suministros de alimentos del país serían diezmados por la radiación, por lo que el 90% de la población estadounidense moriría en un año.

doramador12@gmail.com

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