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Opinión

GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Déjemos a un lado la política por un rato


Una turista toma fotos desde un autobús cerca de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana, el pasado diciembre. El presidente Barack Obama es más popular en Cuba que el mandatario cubano Raúl Castro, según una encuesta de Bendixen & Amandi.
Una turista toma fotos desde un autobús cerca de la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana, el pasado diciembre. El presidente Barack Obama es más popular en Cuba que el mandatario cubano Raúl Castro, según una encuesta de Bendixen & Amandi. AP

Por difícil que nos sea, dejemos a un lado la política, sólo por un rato.

Me da una enorme tristeza la encuesta realizada en Cuba por Bendixen & Amandi. No escribo de la popularidad del presidente Barack Obama o del débil respaldo que los cubanos encuestados le dan a los hermanos Castro. Tampoco me interesa que estas personas vean favorablemente el sistema educacional y el de salud que impera en la isla.

Todo eso y mucho más se puede comentar en otro momento– pero no ahora.

Hay que darle de lado a todo eso ante el número aplastante de jóvenes entre los 18 y 34 años que quieren abandonar la isla. Fernando Amandi, socio-director de la empresa que realizó la encuesta lo dice con toda claridad. “Esto es un éxodo de cerebros”.

Tiene razón. Es un número devastador para los que quieren un futuro mejor para Cuba.

El miércoles en la noche en una reunión con Yoani Sánchez le pregunté si le sorprendía el número de jóvenes que querían irse de Cuba. Su respuesta fue inmediata y fácil. Ella conoce a fondo la realidad de su país y que tiene una enorme facilidad para explicarla.

“No me sorprende para nada”, dijo. “Es la realidad que se ve en Cuba constantemente”.

La juventud no tiene esperanzas de mejorar su vida, por eso el enorme deseo por emigrar a otro país. Muchos hablan de la necesidad que hay en Cuba por un gobierno que respete los derechos humanos, la libertad de prensa y permita el pluripartidismo, agregó. Pero en Cuba también hay que llegarles a esa gente que vive en una pobreza del siglo veinte.

Hay que reconocer que una encuesta similar en cualquier otro país de América Latina daría resultados similares. Pero el caso de Cuba es muy particular. Mientras en otros países la juventud que quiere venir a Estados Unidos tiene – en su mayoría – que hacerlo en forma ilegal, el cubano tiene la facilidad de una ley que le permite obtener un status legal al pisar suelo americano.

De Cuba vienen 20 a 22 mil personas anualmente con visas y otros 30 a 35 mil que llegan en bote o cruzando la frontera entre México y Estados Unidos.

Es la fuga de jóvenes con enormes deseos de trabajar para resolver sus problemas económicos. Sánchez hablaba en casa de un antiguo director gerente de The Miami Herald y el Nuevo Herald. Las verdades que dice pegan como un látigo.

Ella explica que la desesperación que tiene el pueblo cubano al no poder resolver sus problemas económicos es el que le lleva a lanzarse al mar en embarcaciones pequeñas para cruzar ese traicionero Estrecho de la Florida.

Cuba no puede progresar sin su juventud y esa juventud quiere escapar de esa isla que no les permite pensar que mañana será mejor que hoy.

Muchos de los que llevamos más de medio siglo en el exilio por motivos políticos nos quejamos que los que llegan de la isla ahora no son como nosotros. Y no lo son. Al igual que los que vienen ilegalmente a este país de todas partes de nuestro hemisferio y en particular de México y de América Latina ellos son inmigrantes económicos y no políticos.

Pero no juzguemos, hay maleantes entre los que llegan a diario. Pero también los hubo en nuestra época de gloria del exilio histórico.

Todos hablamos a diario de lo que hay que hacer para resolver el problema de Cuba. Siempre decimos las mismas cosas. Primero tienen que desaparecer los hermanos Castro y después hay que lograr que la isla sea gobernada por personas que entiendan que la libre empresa va de mano con la democracia. Y para que exista una verdadera democracia hay que tener leyes que permitan el pluripartidismo y la libertad de expresión.

Lo primero va a ser fácil de lograr. Los hermanos Castro ya son personas muy mayores y su fin les llegará pronto.

El resto es más difícil y más aún si los jóvenes que pueden ser el futuro de la isla se van por desesperación. Lograr verdaderas mejoras económicas en Cuba es labor de décadas, no de años.

Estados Unidos tiene que cambiar su política hacia Cuba. No, no hablo de la apertura política anunciada el 17 de diciembre pasado. No es suficiente decir que Cuba ya no es un estado terrorista. No es suficiente la apertura política y económica del Presidente Obama.

También hay que eliminar la ley de “pie seco - pie mojado”. Hay que buscar la forma en que los jóvenes quieran quedarse en su patria para poder construir a futuro un mejor país.

Guimar123@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2015, 2:00 p. m. with the headline "GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Déjemos a un lado la política por un rato."

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