PEDRO CAVIEDES: La Cumbre
Mientras escribo esta columna, son dos escenarios los que se han robado la atención en la cumbre de las Américas. Por un lado está el esperado saludo y las reacciones entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el presidente (dictador) de Cuba, Raúl Castro. Seguramente los representantes del gobierno de la isla intentarán demostrar que el deshielo en las relaciones es una especie de premio, o de victoria, del régimen. Pero en realidad se trata de, por una parte, un intento del gobierno del presidente Obama de probar otro tipo de políticas hacia la isla, con el fin de alcanzar un cambio, y por el otro de una derrota de los Castro, que en medio de la ruina que les representa la pérdida de la ayuda venezolana a causa de la caída de los precios del petróleo, tuvieron que aceptar negociar con su peor enemigo.
Sobre la Cumbre también ha despertado curiosidad lo que pueda suceder entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela, cuyo presidente, desde las últimas sanciones, ha escalado en su retórica antiestadounidense, para utilizar la coyuntura como una cortina de humo del desastre en que tiene sumida a su patria. Sin embargo, Nicolás Maduro se encontrará con que su mejor aliado, el gobierno cubano, estará precisamente en plan de diálogo con su enemigo. ¿Cómo sorteará Maduro estas aguas? Ojalá cediendo. Lo paradójico, pero que no sorprende ya de los tragicómicos del régimen venezolano, es que Estados Unidos es el único país del que actualmente están recibiendo dólares por su petróleo.
Lo que el presidente Obama y su secretario de Estado, John Kerry, enfrentan en la Cumbre de países americanos, representa en todo caso algo mucho más sencillo, que lo que enfrentan en otras latitudes, como en las conversaciones nucleares con Irán, las tensiones con Rusia y los movimientos en el Pacífico, por no hablar del resto de la zona del Medio Oriente y el Norte de África. Las amenazas de allá, en nada se asemejan a la verborrea de Maduro.
Sin embargo, ya en una ocasión, el régimen de una isla en el Caribe estuvo involucrado en lo que más se ha acercado al inicio de la Tercera Guerra Mundial. La situación de los presos (de ahora en adelante les llamaré secuestrados del régimen venezolano) es además muy delicada, y sería una victoria enorme para un país que siempre ha luchado por la libertad y los derechos como Estados Unidos, que se alcanzara un acuerdo que dé con la liberación de los líderes de la oposición, secuestrados por Maduro y sus secuaces.
Por lo demás, en cuanto a los actuales gobiernos de Latinoamérica, y exceptuando a sus expresidentes, ésta también se podría denominar la Cumbre de la Hipocresía. ¿O no lo es que países que han firmado por el respeto y defensa de la democracia y los derechos humanos tanto en la Carta de la OEA como en UNASUR, guarden silencio ante la falta de libertades y los abusos de Venezuela, que ya no de Cuba, país con el que llevan más de medio siglo guardándolo?
Desde hace muchos años en la región latinoamericana se creyó en la utopía de que eran los gobiernos de extrema izquierda y las ideologías socialistas los que darían un vuelco a la región, sacándola de sus enormes desigualdades y miserias. Hoy, el paso de estos gobiernos en una mayoría de sus países ha demostrado, en el mejor de los casos, que la corrupción es la misma, o peor, y, en el peor de los casos, que reprimen, torturan, encarcelan y censuran, igual que los dictadores de antaño que se tomaban el país con las armas del ejército; dos caras de la misma maldita moneda, con el añadido de que los de ahora también los arruinan.
¿Cuándo seremos por fin, la próspera región que soñó Bolívar?
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2015, 2:00 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: La Cumbre."