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Opinión

El lado más oscuro de Miami

El 26 de febrero de 2017, la 89th Edition of The Academy Awards, concedió a Moonlight el Oscar a la mejor película. Dirigida por Barry Jenkins, filmada en Miami, en el barrio de Liberty City, con un presupuesto de apenas cuatro millones de dólares, Moonlight presenta la historia de un personaje que, desde niño, enfrenta una crisis de identidad sexual ante un gueto afroamericano bastante hostil. La crítica ha favorecido al film, destacando entre sus aciertos que el reparto es íntegramente de raza negra y que muestra una cara poco conocida de Miami.

Los primeros afroamericanos llegaron al sur de Florida hacia 1870 y se establecieron en Biscayne Bay y Coconut Grove. Emigraban desde las Bahamas, huyendo de la pobreza a estas prósperas tierras agrícolas. Cuando Miami se inscribió como ciudad en 1896, el 42% de su población provenía de la isla y, a pesar de su mayoría, las diferencias no tardaron en marcarse: los afroamericanos se asentaron en Colored Town –ahora Overtown– zona que creó una frontera imaginaria de la cual era preferible que no salieran, y donde nació el primer Red Light District de Miami, Hardieville, cuna del gambling y la prostitución. Además, los sujetos de color no podían ejercer ningún trabajo que pudiera ejercer un anglo; la policía, que solo contaba con oficiales blancos, tenía autorización para disparar a matar a cualquier afroamericano que pusiera resistencia al ser arrestado; y los niños no tuvieron acceso al high school hasta 1926 por ser considerados seres inferiores. Estas diferencias empezaron a encontrar un freno recién hacia finales de los sesenta, en que la comunidad afroamericana vandalizó las calles, dando origen a los Miami Riots, esas reyertas de las que se registraron más de doce, siendo el caso McDuffie el que dejó una marca imborrable.

Una de las noches más oscuras de Miami fue la del 17 de diciembre de 1979, antesala al Riot de 1980, en la que Arthur McDuffie, joven de 33 años de raza negra, manejaba una Kawasaki cuando un oficial le ordenó que se detuviera y no lo hizo. Se desconoce la razón por la cual no acató la orden y se dio a la fuga, pero minutos después fue detenido y golpeado por más de media docena de policías, y su cuerpo quedó tendido sobre el pavimento, inconsciente, convulsionando, derramando sangre por el cráneo, la nariz y los pómulos, que dibujaba manchas color chocolate sobre el asfalto. Días después perdió la vida en el Jackson Memorial Hospital. Nunca se lograron esclarecer las causas de la detención y la golpiza, y los policías implicados fueron suspendidos temporalmente y demandados. En la audiencia que se llevó a cabo el 17 de mayo de 1980, el fiscal los absolvió de culpa y una turba afroamericana no tardó en salir a las calles de Liberty City a reclamar justicia. Las protestas se prolongaron tres días y dejaron un saldo total de cuatrocientos diecisiete víctimas entre muertos y heridos mayormente blancos; viviendas, autos y comercios destrozados; y escuelas cerradas.

Liberty City es aún el barrio afroamericano más representativo de Miami, seguido por Opa Locka y un sector de Coconut Grove. Y la comunidad afroamericana representa el 20% de la población de Miami, repartida entre Haití, Jamaica, Bahamas, teniendo esta última predominio en cuanto a cultura y religión, y uno de sus legados más valiosos es el cementerio Charlotte Jane Memorial Park, antes llamado Coconut Grove Bahamian Park, donde, cuenta la leyenda urbana, Michael Jackson grabó el video de “Thriller”.

Autor de Varsovia, Streets de Miami, Mañana no te veré en Miami y Lado B. Editor de Sub-Urbano.com.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2017, 3:24 p. m. with the headline "El lado más oscuro de Miami."

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