El pantano inundado
Esta semana comenzaron a verse los resultados de la investigación de Robert S. Mueller sobre la posible colusión de la campaña de Donald Trump con el gobierno de Rusia, para cambiar el rumbo de las elecciones, y lo poco que hasta ahora se vio, es verdaderamente preocupante.
Empecemos por Paul Manafort, flamante y tristemente célebre director de esa campaña, que ha sido acusado formalmente por el Departamento de Justicia, de conspiración en contra de los Estados Unidos, lavado de dinero y falso testimonio. Entre el 2006 y 2015, Manafort trabajó como agente del gobierno de Ucrania y el partido de Victor Yanukovych, sin registrarlo. Según la acusación, ganó más de 75 millones de dólares por este servicio, y los ocultó a través de cuentas y sociedades en el exterior. Además, el ex director lavó unos 18 millones para comprar una casa.
Rick Gates, el socio de Manafort, quien también hizo parte de la campaña y siguió activo en el gobierno Trump, fue acusado de los mismos cargos. Ambos se encuentran bajo arresto domiciliario con fianzas de 12 millones de dólares en el caso del ex director, y 5 millones en el caso de su socio.
Hasta ahí no hay ningún caso que inculpe al presidente o su círculo cerrado de haber conspirado con un gobierno extranjero para cambiar a su favor el rumbo de la elección, pero qué personaje oscuro eligió para dirigir su campaña, el hombre que utilizó como una de sus principales banderas de campaña “drenar el pantano”. Bien que lo iba a drenar con semejantes amigos.
Ahora, el dolor de cabeza para el presidente comenzó un poco después de saberse de las acusaciones formales contra el ex director y su socio, cuando se supo que otro asesor de la campaña, George Papadoupulos, estaba asistiendo al equipo de Muller. Papadoupulos se había declarado culpable de haber mentido al FBI en la investigación sobre la existencia de vínculos o coordinación entre individuos de la campaña y los esfuerzos de Rusia para interferir en las elecciones del 2016.
Y de nuevo sale a la luz, con otra al parecer flagrante mentira bajo juramento, nada más y nada menos que el Fiscal General de la Nación, Jeff Sessions, encargado de todo el aparato judicial y policial del país. Según Papadoupulos, Sessions asistió a una reunión, a la que también asistió el presidente Trump, donde les dijo que tenía conexiones que le ayudarían a organizar una reunión entre el entonces candidato y Vladimir Putin. Según declaró bajo juramento Sessions en la audiencia para ser aprobado en su cargo por el Comité Judicial del Senado, él nunca escuchó nada acerca de Rusia o de una posible colaboración con la campaña, ni nunca habló con ningún ruso; esto último ya había sido probado falso, cuando se descubrieron reuniones de éste con el entonces embajador de Rusia en Washington.
Mentir a agencias federales, perjurar ante el Congreso, personajes que sirvieron a otros gobiernos como agentes, sin revelarlo, en los puestos más altos de la campaña y hasta en el gobierno (caso del general Flynn), lavado de activos y hasta conexión con el crimen organizado, son tan solo algunos de los ‘buenos ejemplos’ que deja el gobierno actual y su campaña, para que sigan las nuevas generaciones.
El pantano está tan inundado como van quedando algunas ciudades gracias al cambio climático. La rama ejecutiva de la democracia de los Estados Unidos ha sido asaltada por una nación rival, con la aparente colaboración de quienes hoy gobiernan.
Si un estadounidense es capaz de venderle el alma a Putin para llegar al poder, ¿de qué no será capaz una vez allí?
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2017, 5:15 p. m. with the headline "El pantano inundado."