La Declaración Balfour
El canciller británico Arthur James Balfour envió el 2 de noviembre de 1917 lo que hoy es una centenaria carta a Lionel Walter Rotschild, líder de la comunidad judía en Gran Bretaña. Su texto breve dio inicio a una inimaginable transformación en Medio Oriente, mientras se desarrollaba la “Gran Guerra” (de 1914/1918). “El Gobierno de Su Majestad ve con ojos favorables el establecimiento en Palestina de una patria nacional para el pueblo judío, y se esforzará lo más posible para facilitar la consecución de este objetivo, quedando claramente entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político de que gozan los judíos en cualquier otro país”. Antes, en 1896, en su libro El Estado Judío, Theodor Hertzl, fundador del sionismo político, incorporó un párrafo que es toda una expresión de búsqueda para los judíos del mundo: en su capítulo “El plan” propone: ¿Palestina o la Argentina? ¿A cuál de las dos hay que dar preferencia? La Society tomará lo que se le dé y hacia lo cual se incline la opinión general del pueblo judío. La Society averiguará ambas cosas. La Argentina es por naturaleza uno de los países más ricos de la tierra, de inmensa superficie, población escasa y clima templado. La República Argentina tendría el mayor interés en cedernos una porción de tierra. La actual infiltración de los judíos ha provocado disgusto: habría que explicar a la Argentina la diferencia radical de la nueva emigración judía.
La “Partera de los siameses”
El 27 de noviembre de 1947 Naciones Unidas decide la “partición de Palestina”. Un territorio para los judíos, otro (menor) para los árabes estableciendo para Jerusalén un régimen internacional por diez años administrado por la ONU sin injerencia de las dos partes.
Partición aconsejada por una Comisión Ad Hoc de 11 miembros de la ONU y aprobada con el número justo por su Asamblea General sin consulta alguna al pueblo de Palestina, ese territorio bajo mandato británico por decisión de la Sociedad de las Naciones luego de abatido el imperio otomano del que formaba parte. No se permitió ejercer el “derecho a la libre determinación de los pueblos” a los pobladores de Palestina. Está consagrado en el punto 2 del artículo 1 de la Carta de la ONU: “…el respeto al principio de la libre determinación de los pueblos… Se repite expresamente en el artículo 55.
Muy tarde. Demasiado
Ginebra, 27 de marzo de 2015 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó por votación la resolución “Derecho del pueblo palestino a la libre determinación” propuesta por Cuba, Nicaragua, Pakistán, Suiza y Venezuela, entre otros países. En el texto se corrobora el derecho de los palestinos a vivir en libertad, justicia y dignidad y se declara el apoyo a la solución de dos Estados, Palestina e Israel, “que vivan en paz y seguridad uno al lado del otro”. El único voto negativo fue el de Estados Unidos, de los 47 miembros.
Resolución clave, incumplida.
Después de la guerra preventiva lanzada por Israel contra vecinos países árabes el 5 de junio de 1967 –Guerra de los seis días–, se instaló una “frontera” que sería desde entonces una línea central en los encuentros y desencuentros por la paz. Y se sigue efectuando sin pausas la colonización israelí de un gran número de lugares de Cisjordania que harán imposible la concreción de dos estados, con fronteras reconocidas internacionalmente, tal y como se proclama a boca llena por los distintos turnos de líderes, tanto de Israel como de los EEUU. Y de Europa.
Una voluntad proclamada
Baste sólo recorrer la historia desde la resolución 181 de la “partición” (1947) para darnos cuenta de que los setenta años transcurridos (y sin perder de vista la Resolución 242 (1967) del Consejo de Seguridad que ordena retirarse de los territorios ocupados (en “la “Guerra de los seis días”) que será ya imposible lo de los dos estados. En su libro “La rebelión” (La historia del Irgun) de Menachem Beguin (1978) reproduce en el final un texto definitorio: “a partir de entonces (de junio de 1967) es nuestro deber, tanto de los padres como de los hijos, hacer todo lo posible para que la desaparecida línea artificial (las fronteras de 1967) no se establezcan jamás. No podemos renunciar a nuestro derecho natural y eterno”.
Periodista argentino.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2017, 7:36 p. m. with the headline "La Declaración Balfour."