Resaca cultural
Terminó el Programa de Autores Iberoamericanos de la Feria del Libro de Miami lleno de gloria en memorable diálogo entre el escritor chileno Jorge Edwards, de 86 años, Premio Cervantes, y nuestro Carlos Alberto Montaner.
Fue un juego de provocaciones y divertimento. El numeroso público cubano tiene una deuda por siempre con su novela testimonio Persona non grata (1971), donde se arriesgó a denunciar desde adentro la represión del castrismo cuando el resto de la intelectualidad internacional le rendía bochornosa pleitesía al tirano que ideó semejante engendro.
Aunque Edwards vino a presentar dos nuevos libros, una novela y otro de ensayos (La última hermana y Prosas infiltradas, respectivamente), el tema de su permanencia en Cuba, como diplomático del gobierno de Salvador Allende, volvió a figurar en la conversación.
El escritor ha dicho que es como una sombra que siempre lo persigue. Reveló esa noche que Castro influyó para que castigaran duramente su infidencia, pero la entereza no estaba reñida con los políticos socialistas de entonces en su país, quienes eludieron los deseos del dictador cubano.
Montaner le fue mencionando escritores famosos que estuvieron presentes en la vida de Edwards y el repaso resultó ser una fiesta del más refinado humor. Se refirió al poeta cubano Heberto Padilla, de cómo su libro premiado y en conflicto con la dictadura, Fuera del juego, tal vez sea el único en el mundo que se haya publicado junto a una nota editorial denostando aquellos textos malditos. Dijo que el poeta era muy temerario y expresaba en alta voz su inconformidad sobre los absurdos del castrismo.
Hizo un comentario memorable sobre Julio Cortázar, afrancesado y distante de América Latina quien, precisamente, descubre el continente cuando llega invitado a Cuba, en aquellos primeros años sesenta, y piensa, en su desconocimiento e ingenuidad, que el esplendor social sobreviviente, la vida nocturna sin parangón, el ron, la música, La Habana, eran obra de su venerado Fidel Castro.
Cuatro días antes, Isabel Allende, otra intelectual chilena, en las antípodas de su compatriota, protagonizó una concurrida presentación bilingüe de su más reciente novela Más allá del invierno que aborda la realidad de la emigración en los Estados Unidos.
Allende también mantuvo animado diálogo con una conocida periodista de la televisión y se refirió al amor en el otoño de la vida, ella cuenta con 75 años de edad, y de otros asuntos personales, más bien íntimos. Contó cómo hace las investigaciones y aseguró que nunca vuelve a leer sus obras.
La periodista insistió en que una parte del diálogo tomara un rumbo político a lo cual la escritora hizo resistencia, aclarando que no le gustaba predicar su ideología, aunque siempre votaba de izquierda. Que lo de ella era narrar historias sobre la condición humana.
En conversación con el público presente mencionó regímenes dictatoriales del orbe, y de cómo le cambian la vida para mal a las personas de un momento a otro, entre las cuales se puso como ejemplo, y entonces hizo referencia a Venezuela, paradigma reciente de esa circunstancia, pero eludió el caso de Cuba, como lamentablemente todavía suelen hacer intelectuales de su filiación política.
No quería concluir estos apuntes de la “resaca” cultural de la Feria, sin agradecer el centenar de personas que me acompañó durante el lanzamiento de mi primer libro La mirada indiscreta, que se agotó, afortunadamente, durante una jornada llena de emoción. Por lo pronto, puede ser adquirido en Amazon y, en librerías locales donde será distribuido en breve hasta tanto me acompañen a su nueva presentación en Books and Books, de Coral Gables, que será oportunamente anunciada.
Crítico y periodista cultural.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de noviembre de 2017, 3:49 p. m. with the headline "Resaca cultural."