Trump y el circo demócrata
Hace dos semanas, nadie sabía quien era Peter Strzok. Pero su anonimato no duró mucho.
Al final del verano, Strzok fue reasignado de su posición con el equipo del asesor especial Robert Mueller, investigando la supuesta confabulación Trump-Rusia, cuando se descubrió que había enviado mensajes anti-Trump a una mujer en el equipo con quien mantenía relaciones amorosas fuera de su matrimonio.
Peter Strzok ha tenido sus tentáculos en múltiples actividades, y luce ser el hombre en el centro de lo que puede describirse como el colapso de la confiabilidad y credibilidad del FBI y el Departamento de Justicia que están provocando una crisis en la confianza pública en el gobierno federal. Strzok no ha servido solamente en la confabulación Trump-Rusia. Strzok fue parte de la investigación sobre los e-mails de Hillary Clinton y ha sido identificado como la persona que alteró el discurso de exoneración de Hillary Clinton por el entonces director del FBI, James Comey. Strzok cambió la descripción de las acciones de Hillary de “gross negligence” (negligencia indecorosa ) a “extreme carelessness” (descuido extremo).
Estamos comenzando a saber sobre Strzok, pero es una apuesta segura que sabremos mucho más en los próximos días. Algo aún por confirmar es que fue Strzok el que usó el reporte de la firma investigadora Fusion GPS, contratada por la campaña de Hillary y el Comité Nacional Demócrata (CND), como arma para hacer que las cortes ampliaran la cobertura de la investigación sobre la supuesta confabulación.
Estamos también comenzando a saber sobre las actividades de otro miembro del equipo de Mueller, Andrew Weissmann. Fue Weissmann el fiscal federal que manejó los casos contra Enron, Arthur Anderson y Merrill Lynch. Las tres firmas fueron condenadas pero, poco después, las cortes superiores revirtieron los veredictos a causa de fallos de conducta de la fiscalía. Weissmann fue el genio cuya influencia resultó en el allanamiento policíaco al amanecer en la casa de Paul Manafort, ex manager de la campaña de Trump que resultó no tener base legal alguna.
Hay otros miembros en el equipo de Mueller que son demócratas buscando sangre. Para describirlos tendría que convertir esta columna en un libro.
La investigación de Mueller sobre la supuesta confabulación Trump-Rusia está contaminada de raíz. Hace casi un año y casi cuatro millones de dólares y todavía no ha mostrado resultados.
Estados Unidos no es una república bananera. Al menos no todavía. Pero se convertirá en eso si el presidente no actúa para frenar la corrupción dentro del Departamento de Justicia.
Trump debe insistir que gente como Strzok, Weissmann y otros como ellos sean despedidos inmediatamente. Y Trump debe decirle a Mueller que tiene hasta fin de año para producir un encausamiento contra alguien por confabulación con Rusia. Y, si no lo hace, Mueller también será despedido y su investigación terminada. Esta investigación no puede continuar abierta sin resultados. No porque sea perjudicial para Trump sino porque es venenosa para la democracia americana que esta cacería de brujas persista mientras la misma gente que llevan a cabo la investigación estuvieron trabajando activamente para exonerar a Hillary Clinton.
Trump debe llevar a cabo una reevaluación del FBI y el Departamento de Justicia para terminar con la corrupción política partidista que los invade.
Los demócratas usarán las elecciones congresionales de noviembre del 2018 como un referendo público para lograr el poder para impeach o impugnar al presidente. La investigación de Mueller no es más que un esfuerzo para lograr ese poder.
Trump puede haber sido demasiado condescendiente con esta maniobra, pero ya debe terminar. Es hora de cerrar el circo. Y soltar a los payasos.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2017, 7:39 p. m. with the headline "Trump y el circo demócrata."