El acoso y el vestuario
La pasada semana escribí acerca del acoso sexual y el nivel que ha tomado de relevancia en la conversación del 2017, hasta el punto que la revista Time llamó al movimiento #yotambien o #metoo, el cual denunció casos de acoso sexual, como el “personaje del año de la revista”. Uno de los lugares en los cuales se ha denunciado el acoso es en el Congreso de Estados Unidos. He quedado impactada esta semana cuando una congresista demócrata se refirió a la vestimenta de empleados, congresistas o periodistas como parte del problema del acoso.
¿Es justificación la ropa de una mujer, o de un hombre en algunos casos, para cometer acoso sexual? Los comentarios de la representante de Ohio Marcy Kaptur son inaceptables. Entiendo que, para ella, una señora mayor, que sirve en la Cámara de Representantes desde 1983, puede que haya cambios en la moda femenina (ella se refería a las mujeres cuando hablaba del vestuario) pero no es posible que piense que la manera en que se visten otras congresistas es la causante del acoso. Lógicamente, después del comentario la representante se retractó y dijo que en ningún momento quiso decir lo que dijo. La realidad es que hay personas que piensan que sin duda un vestuario provocativo abre las puertas a acosos. Pero se ha visto que muchas de las víctimas ultrajadas han pasado por momentos negativos sin necesariamente estar vestidas de manera vulgar.
En el 2016 la Universidad de Iowa publicó un artículo analizando la manera en que los hombres percibían la ropa femenina. Los resultados mostraron que si bien la ropa o el atractivo de la mujer jugaba un papel en referencia al sentimiento de atracción de un hombre, los que estuvieron entrenados previamente por los autores del estudio en expresión corporal pudieron claramente notar que sí hay una diferencia entre que una mujer esté sugiriendo un encuentro o no, independientemente de la vestimenta. El estudio también arroja como resultado final que nada justifica el acoso sexual. Ni el atractivo, ni la vestimenta.
Esto me hace pensar en las mujeres árabes que siempre están tapadas. Una encuesta del 2014 asegura que en Arabia Saudita el 86% de los hombres cree que el exceso de maquillaje es la causa del aumento de los abusos sexuales. Y según ha sido publicado en un elaborado artículo del diario Sur de España, Indonesia por ejemplo, donde hay 256 millones de habitantes con un 87% de musulmanes, la Comisión Nacional de la Mujer ha denunciado que sufren violencia sexual a diario.
En Estados Unidos, según Stop Street Harassment, un 23% de las mujeres ha sufrido acoso sexual, una cifra baja si la comparamos con Latinoamérica o Asia, donde las cifras superan en algunos casos el 80% de la población, pero una cifra que se cree está por debajo de la realidad por la gran cantidad de mujeres que se avergüenzan o callan por miedo a perder estatus o poder, o respeto. Quiero creer que comentarios como el de la representante de Ohio asegurando que el vestuario puede ser el causante de acosos sexuales es parte del temor de las mujeres de denunciar. Muchas pensarán que si figuras de poder de su mismo género piensan así, muchos pueden pensar así. Sin duda un grave error el de un gobernante generalizar ante un problema de tal magnitud.
Periodista y presentadora de televisión y radio.
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Esta historia fue publicada originalmente el 15 de diciembre de 2017, 2:24 p. m. with the headline "El acoso y el vestuario."