Opinión

Abortos tardíos de mamás y bebés sanos: secretito sucio de nuestra nación

Una multitud reza frente al edificio del Tribunal Supremo, en Washington, en una protesta contra los abortos que tuvo lugar el 27 de enero.
Una multitud reza frente al edificio del Tribunal Supremo, en Washington, en una protesta contra los abortos que tuvo lugar el 27 de enero. Getty Images

“La gente tiene derecho a su propia opinión”, dice el padre Frank Pavone, de Priests for Life, “pero no tiene derecho a sus propios actos”. Se refería al mito prevalente de que el aborto tardío sólo se practica en casos de necesidad médica, o que sencillamente no se practica. Si decidimos discutir sobre el aborto en este país, en lugar de fingir tener un debate deberíamos empezar por reconocer la verdad, y es que se están matando bebés sanos de mamás sanas desde las 30 y más semanas de gestación.

Sacerdotes por la Vida (Priests for Life), una organización pro vida católica, ha iniciado un esfuerzo para aniquilar este mito de una vez y por todas. Con la ayuda de Abortion Free New México se han organizado más de una docena de diferentes llamadas telefónicas clandestinas (y habrá más todavía) a clínicas de aborto de todo el país. La que llama se hace pasar por una mujer encinta sana en su última etapa de gestación normal. En distintas ocasiones, ella llama para hacer una cita para un aborto de 24, 26, 30 o 32 semanas de gestación. En cada instancia y sin vacilaciones, se le ha dado la luz verde para abortar aunque ella haya indicado que su bebé y ella están perfectamente sanos. Ni una sola vez se le informó que su caso era ilegal; ni una sola vez se le informó que sólo podría abortar si el bebé venía con discapacidades; ni una sola vez se le informó que podría abortar únicamente si su salud o su vida peligraban. En vez de eso, se fijó la fecha del aborto con una actitud y tono de voz consistentemente rutinarios. La evidencia indica que los abortos tardíos en esas circunstancias suceden con regularidad. Y sin embargo parece ser que el público lo ignora.

En una época, antes de las elecciones presidenciales de 2016, parecía como que los candidatos republicanos estaban dispuestos a destapar el fenómeno de los poco conocidos abortos tardíos en nuestro país. Carly Fiorina fue criticada por declarar que Planned Parenthood estaba empujando a las mujeres a hacerse abortos tardíos para poder utilizar con más éxito partes de los cuerpos de sus bebés. Luego, en los momentos más memorables de los debates preelectorales de 2016, Trump declaró que los bebés estaban siendo desgarrados de los vientres de sus madres tarde en el embarazo y que él no estaba de acuerdo con eso. Hillary, que fue interrogada inesperadamente sobre si ella creía que se debía poner límites al aborto, esquivó astutamente la pregunta clamando (falsamente) que el aborto tardío se practicaba sólo en casos excepcionales.

“Estos casos que ocurren casi al final del embarazo suelen exigir las decisiones más desgarradoras y dolorosas que una familia puede hacer”, dijo Clinton. “Yo he conocido a mujeres que al fina de su embarazo escuchan las peores noticias, que su salud peligra si el embarazo continúa o que algo terrible ha sucedido o ha sido descubierto casi al final de su embarazo”.

Los medios sociales enloquecieron al día siguiente. Business Insider llamó las declaraciones de Trump peligrosamente equivocadas y Think Progress las llamó de hecho incorrectas.

Pero el hecho es que Trump no estaba para nada equivocado. Hasta las 20 semanas (o 5 meses) el aborto típico D & E (dilatación intacta y extracción) se hace por desmembramiento o “desgarro” (según palabras de Trump). Después de esta época se hace por un procedimiento diferente pero tan bárbaro como el primero. Un aborto tardío se demora de tres a cuatro días desde el comienzo hasta el final. Consiste en inyectar digoxina directamente al corazón del bebé para causarle un arresto cardíaco y entonces inducir el parto. El que quiera llamar al aborto por otro nombre, qué importa, que lo haga como hacen los pro aborto, ya que el resultado es el mismo, un bebé muerto. ¡Sí, es un aborto, y los abortos se hacen durante todo el embarazo!

Y sin embargo, la falsa idea de que el aborto tardío es tan raro que ni siquiera vale la pena mencionarlo ha existido por años.

En otro ejemplo similar, el show televisivo The View filmó un episodio de abril del 2007 en que Rosie O’Donnell insistió repetidamente que el aborto tardío era sólo un 0.15% de todos los abortos y se realizaba sólo en las condiciones médicas más extremas:

“En la mayoría de los casos el bebé está extremadamente enfermo o la vida de la madre peligra. Nadie voluntariamente va y dice, por favor, hazme un aborto de nacimiento parcial. Quisiera herir físicamente [a mi hijo]. Eso sería un procedimiento muy grotesco. Por lo general es la vida de la madre la que está en peligro”.

Aunque ese episodio se refería específicamente al aborto de nacimiento parcial, vale la pena mencionarlo. Mucha gente cree que porque el aborto de nacimiento parcial es ahora ilegal, el aborto tardío es ilegal o raro. No lo es. Aparentemente Rosie no ha leído la última información sobre el aborto inducido en los EEUU del Instituto Guttmacher que indica que 1.3% de los abortos ocurren a las 21 semanas o más. Eso constituye 1.3% de cerca de un millón de abortos, en otras palabras, cerca de 13,000 al año.

Eso significa que estos abortos son más rutinarios de lo que nos imaginábamos, como prueban repetidamente las llamadas telefónicas. El padre Frank Pavone, Director Nacional de Sacerdotes por la Vida (Priests for Life) ha dicho,

“Este proyecto educacional, llevado a cabo con la colaboración de Abortion Free New Mexico, tiene como meta acabar con la ignorancia y la negación tan prevalentes entre nuestros co-ciudadanos. Cuando uno le dice a la gente que una mamá puede abortar legalmente a su bebé, por ejemplo, de 24 a hasta 30 semanas de embarazo y más, como las llamadas de hoy demostraron, lo miran a uno con incredulidad. Algunos dirán que lo estamos inventando. Otros dirán que sólo sucede si la madre va a morir o si el bebé es deforme. Pero ya es hora de que esos mitos cesen”.

Relaciones Públicas de Priests for Life (Sacerdotes por la Vida), la mayor organización católica enfocada exclusivamente en abolir el aborto. Las llamadas clandestinas se pueden oír en www.PriestsForLife.org/LateTermAbortion.

Traducción de Marta María Gómez Cortés.

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