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Opinión

Nacimiento del Redentor

Una mujer enciende una vela en la Iglesia de la Natividad, construida en el sitio donde se cree que Jesucristo nació, en la ciudad cisjordana de Belén.
Una mujer enciende una vela en la Iglesia de la Natividad, construida en el sitio donde se cree que Jesucristo nació, en la ciudad cisjordana de Belén. AP

Hoy 25 de diciembre el mundo cristiano celebra, como en efecto celebramos, el nacimiento de Nuestro Señor Jesuscristo y su doctrina que postula la paz, el amor y el perdón entre los hombres. Desde entonces, tal doctrina ha sido establecida en la mayoría de los países de este planeta.

Sin embargo, hace varios siglos que un seguidor de Jesucristo, el humanista y sacerdote agustino Erasmo de Rotterdam (1466-1536), en su obra Elogio de la Locura, dedicada a su amigo Tomás Moro, escribió que si alguien volviese la vista a su alrededor desde lo alto, como los poetas le atribuyen a Júpiter, vería cuántas calamidades afligen la vida humana, cuán mísera y cuán sórdido es su nacimiento, cuán trabajosa la crianza, a cuántos sinsabores está expuesta la infancia, a cuántos sudores sujeta la juventud, cuán molesta es la vejez, cuán dura la inexorabilidad de la muerte, cuán perniciosas son las legiones de enfermedades, cuántos peligros están inminentes, para no recordar los males que los hombres se infieren entre sí, como por ejemplo la miseria, la cárcel, la deshonra, la vergüenza, los tormentos, las insidias, la traición, los insultos, los pleitos y los fraudes, y esa percepción del ilustre humanista mencionado, tal parece que tiene plena concordancia con el mundo de hoy porque con nuevos métodos y el auxilio del ingenio humano, el planeta corre un serio riesgo cuando energúmenos jefes de estado tienen a su alcance armas de destrucción masiva, mientras mantienen a sus pueblos inmersos en la pobreza y privados de las fundamentales libertades.

En esta ocasión, pues, existen racionales motivos para pedirle al Creador que no abandone su bendición de este planeta. Que proteja a esta nación de todo mal y que le conceda a los estadounidenses la posibilidad de mantener su status quo y que su presidente actual, víctima de insultos, diatribas, injurias y calumnias y que se propone poner a su país en prominente lugar dentro del concierto de las naciones, que fue electo por un apoyo masivo gracias al sistema electoral establecidos por los Padres Fundadores y orar porque no sea blanco de tantas descalificaciones que sus oponentes se encargan de esparcir contra viento y marea.

Que Nuestro Señor Jesucristo nos conceda la inteligencia para salvaguardar los valores que hicieron de Estados Unidos de Norteamérica un país laborioso y que sus ilustres hijos le proveyeron de los instrumentos e instituciones para hacer posible su desarrollo, como son, entre otras, la división de poderes apoyados en la única constitución del universo que no ha sufrido desmoche alguno y así el reinado de la democracia y un Estado para tutelar los derechos de cuantos se encuentren bajo su bóveda celeste.

También los cubanos avecindados en este país le pedimos al Creador que vuelva sus ojos hacia una pequeña isla anclada en el Caribe, nombrada Cuba, donde campea un nefasto régimen dictatorial que dentro de poco cumplirá 59 años de establecido y que ha sido la causa de que el cubano esté sufriendo los efectos perniciosos de su sistema castrante de las elementales libertades. Señor, provéeles luz a quienes, confusamente, pretenden desde aquí llevarle oxígeno a ese rapaz régimen animados por establecer relaciones comerciales con ánimo de lucro, ya que han sido advertidos por quienes han padecido de las frustraciones en sus nexos comerciales con el castrismo, pues las transacciones y los acuerdos de negocios no ocurren entre verdaderos empresarios, sino más bien en un oscuro mundillo de espías y policías.

Finalmente, Señor, Tú, que por tu encarnación hiciste de cada humano un espejo de ti mismo, no permitas que sea esclavizado el hombre, imagen y semejanza de Dios, redimido con la sangre del Hijo del Hombre. Cicatriza, Señor, con aquellas tus manos no estigmatizadas con que devolviste su vista a los ciegos, su oído a los sordos y tornaste la vida a los difuntos, para que el egoísmo, los vicios y la codicia no se aniden en el corazón de tus hijos.

Y paz a los hombres de buena voluntad.

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de diciembre de 2017, 6:35 a. m. with the headline "Nacimiento del Redentor."

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