Otra buena idea que destruyen
Según la definición de Wikipedia, la Neutralidad de Red “es el principio por el cual los proveedores de servicios de Internet y los gobiernos que la regulan deben tratar a todo tráfico de datos que transita por la red de igual forma indiscriminadamente, sin cobrar a los usuarios una tarifa dependiendo del contenido, página web, plataforma o aplicación a la que accedan. Ni según el tipo de equipamiento, dispositivo o método de comunicación que utilizan para el acceso”.
Antes de que Internet se convirtiera en esa sorprendente herramienta que revolucionó el comercio, las telecomunicaciones, la cultura y la sociedad, eran muy pocas las empresas que mantenían el dominio tecnológico, con Microsoft, como amo y señor. Pero entonces un grupo de emprendedores avistó, como pocos, todas las perspectivas que brindaba un medio totalmente democrático y con tanto o mayor fuerza que la radio, los medios impresos y el rey televisor.
Y el mundo cambió.
Se les ocurrió vender libros, y después crear, a partir de esa librería virtual, el mall más gigantesco del planeta; o transmitir, online, las películas que antes necesitábamos alquilar en una tienda física; o conectar a las personas socialmente; un modo de transportarse en las ciudades sin tener que sacar la billetera; compartir música; crear un aparatito donde cabe toda esa música; la herramienta para buscar en esa impresionante telaraña de información; recopilar el conocimiento; escribirse de computador a computador y después de teléfono a teléfono; y tantos más. Y al lado de esos visionarios también llegaron los que se valieron de todo aquello para luchar por causas nobles como la libertad en sus países, saltándose la opresión de sus gobiernos.
Hoy, cuando Google, Amazon, Netflix, Facebook, Uber, Apple, YouTube, Wikipedia, WhatsApp, Instagram, Twitter y demás, son empresas de un éxito sin precedentes, quizá nos olvidamos lo que habilitó que se crearan: la igualdad de trato que recibieron, con respecto a las empresas tradicionales. Si las compañías proveedoras de acceso a Internet pueden romper esta neutralidad de acuerdo con el proveedor de contenidos, lo más seguro es que muy pocas, sino ninguna, de las compañías que menciono arriba, hubieran existido.
Pero el razonamiento del gobierno actual es que la neutralidad en la red es una regulación, y por ende debe desaparecer. Y por ese camino desaparecerá también el internet democrático que conocemos. Si alguien mañana logra crear una plataforma con un mejor algoritmo que el de Netflix, pero no cuenta con los recursos para costear la suma que entonces le pagaría Netflix a un ATT o Comcast con el fin de que mantenga sus contenidos en el carril de alta velocidad, ¿cómo va a prosperar?
En lugar de quitarle cada día más poder a la gente, para entregárselo en bandeja a las grandes corporaciones, y con toda la enorme riqueza que posee esta nación, ¿por qué más bien no dar un paso más allá y sobrepasar a todos los países del globo con un Wi-Fi universal? La competencia, el emprendimiento, el empleo, la riqueza, la innovación y el intercambio de ideas, así como la posibilidad de acceso al conocimiento, y la potencia que esto generaría, sería infinita.
Pero claro, las empresas de telecomunicaciones no patrocinan las campañas a los políticos para que estos, en detrimento de sus ganancias, en lugar de gastarse quintillones en, digamos, máquinas de guerra, o muros, se los dediquen a ideas verdaderamente innovadoras y democráticas, que mejorarían exponencialmente la vida de sus ciudadanos.
A esas más bien le ponen un “ismo” de cola en sus discursos y el pueblo al que manipulan termina clamando porque le mantengan su ilusoria libertad.
Les deseo una feliz navidad.
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de diciembre de 2017, 2:13 p. m. with the headline "Otra buena idea que destruyen."