Jerusalén: la ONU cuestionó a EEUU
El jueves se reunió en sesión extraordinaria de emergencia la Asamblea General de la ONU para considerar un planteo formulado por Yemen y Turquía. Se debatió un proyecto de resolución de ese cuerpo, integrado por 193 miembros, para que rechace la decisión del presidente Donald Trump, formulada el 6 de diciembre, sobre Jerusalén, reconociéndola como capital de Israel (incluido Jerusalén Este, ocupada militarmente desde la Guerra de los Seis Días).
El lunes anterior Estados Unidos ejerció el irritante poder de veto en la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CS). ¿De qué se trataba? El proyecto de Egipto, que contaba con el apoyo de los otros 14 miembros del CS (entre ellos Gran Bretaña, Francia, China, Rusia) que adhería al planteo de que “cualquier decisión sobre el estatus de Jerusalén carece de efecto legal”. No era sino ratificar una resolución 478 del CS (20/08/1980) que condenaba la intención de Israel de anexión de Jerusalén Este. Además se les requería a los estados miembros que se abstuvieran de instalar su embajada en Jerusalén. Lo que llama la atención en la decisión de Trump es que su país es miembro del “Cuarteto para la paz en Medio Oriente”. ¿Cuál es uno de los asuntos en análisis y discusión? Pues, nada menos que Jerusalén.
El veto vale, el voto nada
Finalmente la Asamblea General logró una elocuente mayoría de sus miembros (128) que suscriben una resolución que no tendrá ni pena ni gloria. Sí será una burla al sistema congelado de la ONU, que desde hace 72 años consagró un quinteto de países con asientos permanentes en el Consejo de Seguridad y con sus espadas de Damocles: el veto. Que también lo poseen los cuatro países mencionados, integrantes permanentes del CS.
Democracia de un solo día
El único lugar en la ONU donde la democracia impera en las votaciones es en la Asamblea General, pero es la “democracia de un solo día”. En el Consejo de Seguridad se instala un sistema imperial. No muy distinto del sistema imperial que encumbró para sí Donald Trump, el más previsible de los imprevisibles presidentes de EEUU. Y el más peligroso para la humanidad.
Por miedo a Trump
Es evidente que el presidente de Argentina se asustó al igual que otros mandatarios de 34 países miembros de la ONU que se abstuvieron por las burdas advertencias de Trump que formuló amenazas antes de iniciarse la sesión a los países que en la Asamblea General apoyen la moción contra el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. Por eso Argentina junto a otros 34 países se abstuvo. Y hay que decirlo: pese a que el mismo día 6 de diciembre del anuncio de Trump sobre Jerusalén, la cancillería argentina emitió un comunicado oficial cuyo último párrafo expresa: “Al igual que la mayor parte de la comunidad internacional, la Argentina apoya el régimen internacional especial de Jerusalén, conforme lo establece la Resolución 181 (1947) de la AGNU, así como el libre acceso, visita y tránsito sin restricción a los Lugares Santos para los fieles de las 3 religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam), por lo que Argentina lamenta medidas unilaterales que pudieran modificar este estatuto especial”.
Un muy lamentable ejercicio del poder, que Trump cree omnímodo, y que puede costarle demasiado cuando se entrampe en sus propias determinaciones de “emperador”.
Columnista argentino.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de diciembre de 2017, 5:43 p. m. with the headline "Jerusalén: la ONU cuestionó a EEUU."