La noticia del año: las noticias
Muchas noticias compiten por encumbrarse como la más relevante de 2017. En el norte se imponen la investigación del “Russiagate” o las denuncias de acoso sexual. En el sur, el caso Odebrecht, que derivó en un combate inusual y regional contra la corrupción.
Cada país tiene su “noticia del año”, pero fueron las noticias en sí mismas el personaje de 2017. Nunca se había generado tanta discusión en torno al contenido noticioso, sobre el consumo de verdades o la exposición a mentiras.
Las noticias falsas o fake news como las definió el presidente Donald Trump, se impusieron en las elecciones presidenciales estadounidenses y en la crisis de Cataluña. Han generado profundos debates sobre libertad de prensa, derecho a la información y el valor del periodismo. También provocaron cambios en las formas que Facebook, Twiter y Google distribuyen los contenidos, ya que por esos canales las noticias falsas se propagaron como reguero de pólvora.
La gravedad de las noticias falsas yace en la intención premeditada de quien las compone y en el objetivo de lograr una acción determinada, como ocurrió en EEUU, España o con el Brexit. A ello se suma un agravante fortuito. El gestor se aprovecha de la publicidad que las redes y los buscadores asignan en forma automática a cada tema que se hace viral, convirtiendo a esos hechos falsos, pero atractivos, en un negocio lucrativo.
Este engaño de la era de la posverdad, potenciado por usuarios desprevenidos y medios y periodistas descuidados, ha intensificado la aguda crisis de credibilidad y confianza en la comunicación y sus comunicadores. El papa Francisco, muchas veces protagonista involuntario de las mentiras (su promocionado voto para Trump), calificó al lenguaje falso, sensacionalista y difamatorio de “pecados de comunicación”.
Siempre existieron noticias falsas y exageradas como rubros del periodismo sensacionalista, así como existen la ciencia ficción y la pornografía en la industria del entretenimiento. Ante el buen consumo y la demanda, el mercado lo oferta y exalta.
Ante la proliferación de noticias sensacionalistas en cualquier época, la gente aprendió a diferenciar a esos medios y tomar con pinzas sus contenidos. Ahora, sin embargo, ante la saturación informativa y las infinitas formas de obtener información, resulta más difícil separar la paja del trigo. El problema no solo radica en que Facebook y Google sean usados por los bots para desparramar mentiras, sino la simpleza con la que cualquier usuario puede replicarlas, más allá de tener o no mala intención.
Revertir esta situación no será fácil. Los responsables de las redes sociales, buscadores y medios ya están aplicando estrategias de contención para las noticias falsas. Se les está cerrando el grifo de la publicidad, creando categorías de noticias con identificación de fuentes de difusión para que los usuarios las distingan, mejor posicionamiento en las búsquedas para las noticias verdaderas y botones de alarma para reportar lo que se detecta como falso.
También los medios y las agrupaciones periodísticas buscan formas para valorizar la integridad de las noticias y su práctica. Están entrenando sobre valores básicos que pudieron haber quedado en el olvido, revalorizando la precisión y el contraste de fuentes y enfatizando la verificación de datos, lo que algunos medios ya han asumido como otro género periodístico.
El problema no radica solo en los responsables de generar información, sino también en los usuarios. Desprevenidamente o no, suelen replicar y hacer virales informaciones falsas. Por ello, ante esta disrupción tecnológica que todo lo hace simple y automático, es necesario una mayor alfabetización digital para que el usuario -especialmente niños y jóvenes- tenga mayor sentido crítico.
El papa Francisco alzó la voz de alarma días atrás frente a un grupo de medios católicos: “Existe la necesidad urgente por información confiable con datos verificables…” para que todos “desarrollen un sentido crítico”. Sus palabras coinciden con el informe Niños en un mundo digital publicado por la UNICEF este año. Recomienda al sector privado proteger a los niños y situarlos en el centro de la política digital, con el objetivo primordial de “alfabetizarlos digitalmente para que estén informados y seguros”.
Director ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
trottiart@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2017, 5:26 p. m. with the headline "La noticia del año: las noticias."