OSCAR PEÑA: Una anécdota familiar
Un familiar muy cercano y querido nos invitó las otras noches a su casa donde disfrutamos de una linda velada. Los presentes reímos, los jóvenes bailaron, comimos y la pasamos muy bien. Mi esposa rogó a Dios en el cielo y a las buenas personas en la tierra para que ayuden y protejan a nuestros hijos que nunca dejan de ser niños para los padres. Agradecemos mucho esa noche.
Sin embargo, como la vida nunca es completamente blanca o negra, sino una mezcla de esos dos colores que la hacen que sea siempre de matices grises. Recibí al final “un arañazo” como dice el simpático animador cubano de radio y TV, Omar Moynelo. Expreso lo anterior para amenizar la anécdota. Fue un intercambio cordial y cariñoso. Se trata que al final de la noche el anfitrión, mi familiar, me pide un aparte. Tenemos mucha confianza entre los dos. Fue para hacerme una dura crítica porque aseveré en mi último artículo que en democracia “los políticos son mercenarios del voto y las donaciones”.
Estaba bien bravo conmigo por eso.
Le expresé: “…Tú quieres mucho a este país. No entiendo como una observación crítica que puede ayudar a que esta gran nación no camine más hacia un precipicio y busquemos la forma de ayudar a arreglar ‘las entradas de agua’ que tiene, a ti te disgusta tanto” . Y le puse un ejemplo: “mira ahora mismo a los fabricantes de armas haciendo lobby con los políticos para que presenten resoluciones para armar a maestros y alumnos en las escuelas”.
Le agregué: “…Los políticos tienen que ser genuinos e imparciales como los jueces que no se dejan intimidar o impresionar por los fiscales o detectives, escuchan la defensa, balancean y hacen que sus decisiones sean razonables. Nunca hay quejas de los jueces y de los políticos si”.
Indagué: “…De igual forma en ese artículo llamé mercenarios a los dirigentes, funcionarios y empleados del gobierno cubano y a la llamada ‘sociedad civil’ que llevaron a Panamá porque son títeres de la orientación superior por un salario del estado, la chapa oficial y el pago de todos los gastos de viajes. Si la directiva oficial hubiera sido de saludar, hubieran roto costillas con los abrazos. Te pregunto: ¿También estás disgustado por esa calificación?
Respuesta: “No. Eso es verdad”.
Le di un abrazo sincero y le dije algo cierto: “te quiero muchísimo, te agradezco la invitación, y espero otras más; y ojalá en otra vida yo sea un ser humano como tú a quien admiro tanto, pero lo que dije de esta parte para mi también es verdad”.
Al otro día intercambiando con varios amigos sobre el tema, Julio César Morales, aquella estrella del campeón equipo nacional de polo acuático de Cuba y que hoy es un activista incansable por los derechos cubanos, me envía un punto de vista que puede tenga razón, y por ende, la tenga mi pariente. Dice Julio César: “Tal vez mercenario no es la palabra adecuada y por eso hubo mal entendimiento por parte de tu familiar, si hubieses expresado: “Los políticos son esclavos serviles de votos y donaciones”, te hubiese entendido mejor porque mercenario es según la academia: 1) dicho de una tropa que por estipendio sirve en la guerra a un poder extranjero. 2). adj. Que percibe un salario por su trabajo o una paga por sus servicios. 3) Hombre que desempeña por otro un empleo o servicio por el salario que le da.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de abril de 2015, 2:00 p. m. with the headline "OSCAR PEÑA: Una anécdota familiar."