Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

PEDRO CAVIEDES: Seamos todos

Hace 3 meses y medio, el 7 de enero del 2015, un comando terrorista asaltó el semanario Charlie Hebdo en París y disparó contra todo su consejo editorial, matando a 12. La razón de estos psicópatas para atacar la revista fueron las caricaturas satíricas con la imagen de Mahoma que publicaron. El mundo entero se volcó a favor de la libertad de expresión y en contra de los terroristas, y en todos los rincones del planeta hubo muestras de solidaridad. Je suis Charlie Hebdo, Yo soy Charlie Hebdo, fue la frase más divulgada por esos días en las redes y los medios de comunicación tradicionales. Hubo incluso una gran marcha en la capital de Francia, en la que todos los líderes de la Unión Europea estuvieron presentes.

Mal contadas, después de esa masacre, el terrorismo ha hecho presencia en varios países. La peor fue en Kenia, el pasado 2 de abril, donde murieron bajo las balas de los salvajes de Al Shabab, una organización afiliada a Al Qaeda, 148 estudiantes. La matanza tuvo lugar en la Universidad de Garissa, y los terroristas se encargaron de separar a los cristianos de los musulmanes, para matar a los primeros. El 18 de marzo, otros tres terroristas, estos al parecer con nexos con ISIS, entraron al Museo Nacional del Bardo, en Túnez, y masacraron a 23 personas. Y el 14 de abril, en Colombia, 11 soldados del ejército de ese país, fueron masacrados por una columna móvil del grupo terrorista FARC.

Por el lado de la libertad de expresión, que fue otro de los móviles que llevó a la solidaridad mundial que produjo la matanza de Charlie Hebdo, podemos tomar dos naciones latinoamericanas, donde quienes se han atrevido a expresarse en contra de sus gobiernos, ya sea desde los medios de comunicación, o desde la arena política, han sido torturados y secuestrados: Venezuela y Cuba.

Sin embargo, en ninguno de los últimos casos se han dado las muestras de solidaridad y repudio con quienes silencian y matan, como en el caso de París. ¿Es también monopolio de las potencias, el respaldo al dolor? El gobierno de Francia lo último que deseará es que se manchen de sangre las calles de París, así como que, en uno de los santuarios de la democracia, existan fundamentalistas que puedan ganarle a sus fuerzas de seguridad, y darles una estocada como la de Charlie Hebdo, en pleno corazón de la crítica y la creatividad. Pero qué bonito sería que esas voces también se elevaran ante las otras muertes, esas que suceden en selvas, pueblos y pequeñas ciudades que en nada tienen la universalidad de una París, pero en las que viven seres humanos que valen tanto como los que habitan Nueva York, Londres o Berlín.

Qué bien nos cayera a todos que hoy por hoy, en este planeta híper informado, la solidaridad y las muestras de apoyo a los inocentes, y a los que luchan contra la corriente por los principios de la vida y de la libertad en sus naciones, por más pequeñas y poco poderosas que sean, fuesen tan virales, como lo fue hace unas semanas, un simple vestido que algunos vieron blanco con dorado y otros azul con negro en Internet, y que se expandió con la rapidez de un río desbordado por las redes sociales.

El derramamiento de sangre, roja para todos, y el dolor y el amordazamiento que le arranca lágrimas de frustración y desesperanza a cualquiera, tienen que parar.

Por cada uno de estos atentados, por cada uno de estos secuestrados, seamos todos Kenia, las selvas colombianas, Caracas, Túnez, Siria, Beijing, París o La Habana.

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de abril de 2015, 11:00 a. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Seamos todos."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA