En busca de la verdad sobre la trama rusa
Quienes siguen obcecados con la noción de que a Donald Trump lo ataca “la izquierda liberal” o “los comunistas” porque no ganó Hillary Clinton; quienes lo defienden con un fanatismo sospechoso, que apunta a la antropológica necesidad de un caudillo; quienes no tienen conciencia o son indiferentes del daño que su presidencia le ha hecho ya y le hará a la democracia en Estados Unidos y los republicanos que aman a su patria y la democracia, deben agradecerle a una mujer excepcional haber desenmascarado la trama inmunda que los senadores republicanos Chuck Grassley y Lindsey Graham tenían preparada para invalidar el dossier sobre una presunta conspiración de Trump con los rusos para ganar las elecciones.
Una organización republicana primero y la campaña presidencial de Hillary Clinton después contrataron a Fusion GPS para que investigara –algo muy común en las campañas políticas, cuando un candidato quiere averiguar todo lo que pueda de su contrincante para hacerle daño– todo lo posible sobre los negocios que tenía Trump con los rusos. Fusion GPS contrató a Christopher Steele, considerado el mejor agente secreto británico especializado en Rusia. Cuando Steele y sus contactos rusos descubrieron un esfuerzo del Kremlin para que Trump saliera presidente, Steele consultó con el fundador de Fusion GPS, Glenn Simpson, el cual estuvo de acuerdo en que había que informarle al FBI de inmediato. Steele se puso en contacto con el FBI y le contó que miembros de la campaña presidencial de Trump estaban en contacto con rusos muy cercanos a Vladimir Putin que le habían dicho que tenían información muy dañina sobre Hillary Clinton.
Cuando las investigaciones del fiscal especial Robert Mueller empezaron a salir (recordemos, los republicanos implicados en la conspiración con los rusos son: Michael Flynn, Carter Page, George Papadopoulos, Paul Manafort, Jeff Sessions, Donald Trump, Jr., Jared Kushner y otros) y los trumpistas del Congreso vieron el inmenso riesgo que se cernía sobre el presidente, decidieron atacar la veracidad del dossier. Y así fue como, sin consultar con ningún otro miembro del Comité Judicial del Senado, Grassley y Graham ordenaron que el Departamento de Justicia investigue a Steele por posibles infracciones al 18 U.S.C. § 1001 por declaraciones falsas. De esta forma se desacreditaba por completo el expediente sobre la colusión.
Al ver la tramposa jugada que llevaron a cabo Grassley y Graham, los cofundadores de Fusion GPS, Glenn Simpson y Peter Fritsch, publicaron el 2 de enero un incisivo artículo de opinión para The New York Times, titulado Las investigaciones falsas de los republicanos. En el artículo Simpson y Fritsch pidieron a los republicanos que hicieran públicas las transcripciones completas de sus testimonios dados a tres paneles del Congreso, incluido el Comité Judicial del Senado, “para que el pueblo estadounidense pueda conocer la verdad”.
Aunque Simpson y los demócratas insistieron en que se divulgara la entrevista, los republicanos se negaron, y la mantuvieron secreta hasta que Dianne Feinstein, senadora demócrata por California, sin consultar con nadie del comité, como hizo Grassley, la hizo pública el martes 9 de enero. Y ardió Troya.
“Steele habló con el FBI, y es increíble que lo castiguen [los republicanos] por hacer lo correcto. No hay nada en este informe que haya sido probado que sea incorrecto...
Grassley hizo eso [mandar a investigar a Steele], para ensuciar el agua”, dijo.
La transcripción explica en detalle por qué Fusion GPS contrató a Steele. Da contundentes pruebas de la veracidad de gran parte del dossier y acusa a los republicanos de querer ocultar la verdad a los ciudadanos.
Sin dudas podemos afirmar que los republicanos en el Congreso han demostrado que están más preocupados por la revelación de una presunta conspiración con Rusia que por el grave hecho de que se llevara a cabo esa conspiración, y sin el menor pudor ciudadano se han negado a hacer nada para garantizar que lo que sucedió en las elecciones de 2016 no se repita.
Vamos a ser testigos del derrumbe de un partido político corrupto, ávido de poder y dinero.
El miércoles el presidente se quejó de la investigación de Robert Mueller y del dossier y dijo que “ya es hora de que los republicanos se hagan cargo de esto”.
Son los aullidos de una fiera enjaulada. Cuando un periodista le pidió el miércoles a Grassley que comentara sobre lo que había dicho el presidente, el senador presidente del Comité Judicial del Senado bajó la voz, se acercó al micrófono y dijo que de eso nada.
Llegó la hora de que se devoren unos a otros.
doramador12@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de enero de 2018, 6:42 p. m. with the headline "En busca de la verdad sobre la trama rusa."