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Opinión

De museos y fortunas

El Museo Americano de la Diáspora Cubana se alza en Coral Way y la avenida 12 del SW, en Miami.
El Museo Americano de la Diáspora Cubana se alza en Coral Way y la avenida 12 del SW, en Miami. Archivo

¡Qué rico debe de ser ser rico! Tener mucho dinero para repartir la fortuna entre programas sociales que benefician a los necesitados, hambrientos, desempleados y empleados. Algunos lo hacen. Otros, además, patrocinan la cultura y nutren a las ciudades de arte.

En los últimos años la cultura de Miami se ha ido enriqueciendo con museos, galerías de colecciones privadas de arte, salas de conciertos y de ópera, teatros para todos los gustos.

El ejemplo más reciente es el caso del ICA.

Hace dos años el empresario Norman Braman metió la mano en el bolsillo y sacó $75 millones para tener un museo, para darle un museo a la ciudad que educara sobre las más recientes corrientes del arte plástico.

La anécdota va como sigue (de acuerdo a la versión del New York Times). Braman, el magnate de los BMW, almorzaba con Craig Robins, el magnate del real estate, cuando el primero le dijo al otro: “Me gustaría tener un museo”. Así de fácil fue el inicio de la empresa que tomaría escasamente dos años desde ese día hasta hacerla realidad. Solo se necesitó que Robins añadiera “Yo pongo el terreno” para que el sueño fuera realidad. Así nació el Institute of Contemporary Art, en el Design District. ¡Paf! Como con la varita mágica.

Una semana antes de Art Basel y sus satélites el pasado diciembre, abrió sus puertas el ICA, a su vez escindido del Moca (Museum of Contemporary Art de North Miami). El nuevo edificio, diseñado por los arquitectos españoles Aranguren y Gallegos, se ubica justo al lado de otro hermoso edificio, el de la Cruz Collection, diseño de John Marquette, que alberga la colección privada de Carlos y Rosa de la Cruz. En esta nueva ocasión, la entidad no lleva el nombre del donador, no contiene una colección privada, sino que al igual que el de igual nombre en Londres, es una institución educativa que puede mostrar algunas piezas de la colección de su benefactor, dado el caso que ilustre algún tema de la exposición en curso. Pero que se centra especialmente en lo que se conoce como arte contemporáneo. La entrada al ICA, además, es gratis.

En este caso, al igual que la entidad de la colección vecina, también de entrada gratuita, no ha recibido ayuda oficial alguna del estado, ni de la ciudad. Al contrario del Perez Art Museum Miami, donde se exhibe arte moderno y la colección privada de Jorge Pérez, donante de parte de su colección al museo valuada en $35 millones, ha recibido desde su apertura una asignación anual de la Ciudad de Miami de $4 millones. El magnífico edificio diseñado por los arquitectos suizos Herzog y de Meuron costó $220 millones construirlo ($100 millones de Miami Dade y $120 de donantes). En este caso, además, se cobra la entrada. Otras tres colecciones privadas tienen sus edificios con acceso al público y llevan los nombres de sus dueños: la Margulies Collection, la Rubell Family Collection, y la Cisneros Fontanals Art Foundation, y no operan con fondos públicos.

Al igual que el PAMM, el Bass Museum de Miami Beach es un museo semi privado que recibió $7.5 millones de fondos públicos para su renovación y un subsidio anual de $650,000 para sus exposiciones. En este caso, el donante original fue hace muchos años George Lindemann.

Como si todos estos museos y colecciones fueran pocos, nuestra ciudad también alberga el Frost Museum de la Florida International University, el Lowe de la Universidad de Miami, el Miami Dade College Museum, la Gary Nader Collection y el Museum of Contemporary Art de North Miami.

Y llegamos a nuestra preocupación. El tema que me preocupa recurrentemente desde hace tiempo. El que fuera el Museo Cubano, ahora el American Museum of the Cuban Diaspora. Gracias a un recorte de $550,000 al subsidio que se le otorga al PAMM anualmente, el AMCD puede pagar sus cuentas de los primeros seis meses del año.

Hasta ahora ese es el único aporte que recibe este museo, dedicado al arte creado por talentosísimos artistas cubanos de la diáspora.

Hago un llamado a una docena de familias cubanas de la diáspora que podrían seguir el ejemplo de la magnánima familia Braman (Norman e Irma) para que abran sus corazones y sus bolsillos con el fin de aportar de sus enormes fortunas a este museo de Miami que representa el esfuerzo de artistas cubanos fuera de Cuba. Por no tener país, (léase no querer vivir bajo la persecución, la ignominia y la injusticia de la dictadura de los Castro), los artistas cubanos de la diáspora han encontrado su museo en esta ciudad, gracias a un primer aporte de la Ciudad de Miami de $10 millones que se fueron en la compra y renovación del precioso edificio de la Tercera Avenida del SW. Con solo mencionar algunas familias cubanas de la diáspora que podrían seguir el ejemplo de los Braman quedan aquí algunos nombres: familia Bacardí, familia Valls, familia Codina, familia Zubizarreta, familia Souto, familia Arriola, Pedro Martin, Paul Cejas, familia Dascal, George Feldenkreis, Carlos Saladrigas, Paul Cejas.

Ojalá que este año que empieza traiga al “museo cubano de Miami” mejor suerte que con la que ha navegado hasta ahora.

Escritora y periodista cubana.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de enero de 2018, 3:47 p. m. with the headline "De museos y fortunas."

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