Robots y ciberguerra china
Quizás el 2018 será el año en que “no nos une el amor sino el espanto” hacia ciertas manifestaciones de la tecnología: los avances prodigiosos en la robótica. Y el 2018 quizás también será el año en que líderes políticos de todos los partidos toman conciencia de otro avance tecnológico: la espantosa amenaza que representa para Estados Unidos la capacidad ciberbélica que ha desarrollado la China comunista.
Primero, los robots. Aquí no incluyo los llamados “bots”, esos programas informáticos que a cada rato se hacen pasar por seres humanos en Internet y realizan todo tipo de tareas repetitivas. Para muchos el término “robot” evoca graciosos androides como R2-D2 y C-3PO, personajes esenciales en la saga de La Guerra de las Galaxias. O las imponentes máquinas antropomórficas de otras obras de ciencia ficción. Diseñadas con fines militares o policiales suelen ser más fuertes y habilidosas que sus creadores. En algunas historias estos robots se convierten en adversarios y hasta en amos del homo sapiens. En efecto, varios críticos de la presunta robotización acelerada de nuestra sociedad nos advierten que ese es el destino que nos espera si no tomamos medidas urgentes a fin de controlar estos inventos.
Otros estudiosos de la robotización nos dicen que en poco tiempo los robots nos van a quitar millones de trabajos. Según un análisis de la consultoría McKinsey Where machines could replace humans—and where they can’t (yet) (Aquellos trabajos en los que máquinas pudiesen reemplazar humanos y trabajos en los que todavía no pueden reemplazarlos) escrito por Michael Chui, James Manyika, and Mehdi Miremadi, para el año 2030 los robots sustituirán a la tercera parte de los trabajadores estadounidenses.
A medida que se difundan noticias en torno a este futuro hipotético aumentarán la crispación la ansiedad y el pánico, sobre todo entre quienes todavía creen en la promesa hecha por el presidente Donald J. Trump de crear incontables empleos bien remunerados en el sector de la manufactura (el cual precisamente adopta velozmente la automatización que los robots ofrecen). Complementarán el miedo y rechazo al inmigrante que supuestamente les roba trabajos a estadounidenses con el miedo y rechazo al robot que también los roba. Y aunque hay robots contemporáneos semejantes al arquetipo del androide de la ciencia ficción, en sus variantes caseras, industriales y comerciales (o sus variantes en el transporte pues el auto autónomo, el que se maneja solo, es una especie de robot) presentan muchas formas. Ahí tienen los que trabajan en los almacenes de Amazon, o los que se emplean en la minería, en laboratorios, en fábricas de armamentos, en hospitales.
Las labores que ya están al alcance de los robots van más allá del comercio, el juego o la manufactura. Por ejemplo, hace poco BlackRock, una importante empresa gestora de inversiones, despidió docenas de analistas y los reemplazó con algoritmos que, de acuerdo con los gerentes de este coloso de Wall Street, son más eficaces que los humanos en la compra y venta de acciones e instrumentos financieros.
Con todo, en el 2018 la difusa ansiedad que irá generando la creciente automatización por medio de los robots irá de la mano de la ansiedad que generaría la realidad de una China comunista que aumenta su ya imponente capacidad para lanzar devastadores ataques cibernéticos contra Estados Unidos. En estos momentos medios de comunicación obsesionados con los intentos rusos de usar las redes sociales y los hacks de servidores indefensos con el fin de manipular la opinión pública estadounidense, ignoran el peligro chino. Les aseguro que las actividades rusas durante la campaña presidencial del 2016 son simples juegos de parvulario en comparación con los ataques chinos, los cuales incluyen insólitas operaciones de ciberespionaje. Una de las más notorias recibió el nombre de “Titan Rain” .Entre otras cosas, “Titan Rain” se dedicó con éxito al robo de tecnología militar altamente secreta. Además, sus hackers demostraron que podían penetrar las redes que manejan nuestra infraestructura crítica. Este año nuestros líderes políticos y empresariales deberían enfrentar y denunciar esta villanía china.
Por si no lo saben, sus hackers y ciberespías no son robots dotados de una sofisticada inteligencia artificial sino empleados del ejército y los órganos de inteligencia chinos programados para hacerle mucho daño a los Estados Unidos.
Periodista cubano, ejecutivo de una empresa internética.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2018, 2:49 p. m. with the headline "Robots y ciberguerra china."