Democracia en peligro
Su presidencia es un peligro para la democracia americana, quiere imponer su autoridad, suya más que republicana, pero la reclama a nombre del partido.
“Republicans should finally take control”, los republicanos deben finalmente asumir el control… dice, y ese “take control” incluye al poder judicial “broken and unfair”, injusto y quebrado. Escuchen lo que dice, no vayan a decir después que ‘no sabían’.
Hay quienes le dan su silencio. Son tan responsables de lo que hace como los que callaron cuando McCarthy destruía carreras y vidas en el gobierno, las fuerzas armadas, institutos, universidades, la prensa, cine y televisión.
“The State Department harbors a nest of Communists”, denunció McCarthy, que el Departamento de Estado alojaba un nido de comunistas, y empezó su persecución.
La paranoia macartista de ayer es la Trumpista de hoy, con los comunistas de ayer como globalistas hoy. América Primero es la mantra contra la ‘globalización’, en este caso mantra para evadir la responsabilidad y cambiar el papel de Estados Unidos en el mundo.
La Casa Blanca ve al Departamento de Estado como un nido de globalistas y ha empujado, purgado y aceptado las renuncias de hasta un 60% de sus embajadores y diplomáticos de carrera, a más de 42% de su personal administrativo. Ha instituido un hiring freeze, un congelamiento de empleos en ese lugar dedicado –qué asco– a nuestras relaciones globales.
Trump y sus seguidores más acérrimos acusan al FBI de subvertir la democracia: “Did FBI use Intel tool to influence the election?” Intiman la interferencia del buró en la última elección, llegando incluso a insinuar que prepara un golpe. Su secretaria de prensa acusó a los demócratas, a todos, de conspirar contra el gobierno.
Hay una victimización al revés de la que señala en sus denuncias, una en la que él es la víctima. La anuncia a los cuatro vientos para enturbiar las aguas más de lo que ya están en el pantano de Washington que prometió limpiar. Quizás así impida la realidad.
Resulta claro que la suya es una realidad ‘propia’, con más de 2,000 mentiras contabilizadas (sin incluir distorsiones de los hechos) desde que asumió el poder. La construye con ayuda de los republicanos que lo apoyan en el Congreso ya sea con su silencio o activamente, socios en la falsedad que nos quiere vender… o que quizás ni se dé cuenta que es falsedad, es lo más trágico.
El esfuerzo de Trump no anda bien porque se contradice repetidamente sin ni siquiera entender sus posiciones, una falla de percepción que no excusa a sus seguidores.
Lo que en él es distorsión y falla se vuelve simple desfachatez en quienes lo apuntalan por solidaridad partidaria. ¿Hasta cuándo? Es hora de darse cuenta.
Luego están sus insultos, como decir ‘huecos de mierda’, shithole countries, a países de África, Haití y El Salvador. Varios de su partido, presentes cuando dijo eso de shitholes, dicen no recordarlo, “can’t recall”. Que se dejen de cuentos, no hay un no darse cuenta o no recordar expresiones como esas.
Quiere la ‘devolución’ de unos 200 mil refugiados haitianos (¿para qué los necesitamos?) y ha quitado el permiso de estadía a unos 200 mil salvadoreños. ¿Cooperará el Congreso?
Quisiera más inmigrantes noruegos porque son blancos mientras los del África y Haití son negros. ¿Racismo? No, es salud porque “los haitianos tienen SIDA”.
“Network news licenses must be challenged and, if appropriate, revoked”, amenaza con revocar licencias a las emisoras, algo claramente inconstitucional.
Aumenta el ritmo de sus barbaridades, cosas que dice con sonrisa de gato que se tragó al canario, y aumenta el silencio de quienes lo apoyan por mera filiación política, algo vergonzoso para todos.
Luego está lo que piensa de sí mismo, “not smart but (a) genius, (and) a very stable genius at that”, que es un genio y muy equilibrado a pesar del desequilibrio que muestra cuando cambia posiciones sin tan siquiera darse cuenta. No olvidemos, finalmente, la amenaza implícita al mundo (en eso sí globaliza) cuando tuitea cosas como que “(the) U.S. may have no choice but to totally destroy #NoKo”, que quizás no tenga más opción que la destrucción de Corea del Norte.
Los líderes de la Cámara y el Senado lo aguantan en silencio, líbrenos Dios de eso, y de los mansos que lo aceptan pretendiendo pasar desapercibidos. De los bravos no se preocupen, se quitan ellos mismos, allí están Bannon, el juez Moore y Tony Scaramucci, The Mooch. Trump es la excepción a la regla. Empujarlo nos corresponde a todos.
Periodista, escritor y filósofo peruano.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2018, 2:45 p. m. with the headline "Democracia en peligro."