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Opinión

El Diario de Olga Ranitskaya

La niña judía Anna Frank, víctima del Holocausto nazi, escribió un diario que conmovió al mundo.
La niña judía Anna Frank, víctima del Holocausto nazi, escribió un diario que conmovió al mundo. Archivo

Muchos conocemos El Diario de Ana Frank, la niña judía que escribió una impresionante vivencia del genocidio antisemita nazi, en su escondite de la Casa de Atrás. Pero muy pocos conocen el diario de una madre judía, condenada a cinco años en el gulag estalinista, donde cumplió nueve. La diferencia del relato de Olga con los de Solzhenitsin y otros radica principalmente en que ella escribió como Ana Frank, mientras ocurrían los hechos.

El Archipiélago Gulag relata la vida en los campos de concentración estalinista; la gran cantidad de gulags dispersos en la Unión Soviética fueron comparados con un archipiélago por Solzhenitsin. La palabra gulag es un acrónimo de las palabras rusas que significan Dirección General de Campos de Trabajo.

La prestigiosa periodista rusa Zoya Eroshok investigó y encontró el nombre de la autora de un pequeño libro, exhibido en el Museo de la Historia del Gulag de Moscú, que permaneció en la oscuridad durante casi 70 años. El diario posee 115 páginas escritas durante dos años, donde se narran las aventuras del “Pequeño Diablo de la Temperatura”, que no es más que el alter ego de Olga Ranitskaya, pues ella trabajaba en una estación climatológica al servicio de los campos de trabajo forzado en Kazakstán.

Poseer un lápiz en un gulag podía ser motivo de pena de muerte. Olga logró narrar sus emociones de frustración y de terror con profundidad filosófica; sus conocimientos literarios eran evidentes y los juegos de palabras con significados ambiguos eran como tintas de calamar para sentirse, erróneamente, protegida.

El Museo reprodujo copias del diario incluyendo los interrogatorios padecidos, falsamente acusada durante la Gran Purga de 1937, por espiar para Polonia. Incluye artículos que revelan cómo se obtuvo el documento. Una joven siberiana lo recibió de manos de su madre, que había abandonado ese gulag en el año 1946; lo único que sabía era que la autora se llamaba Olga y que trabajaba en una estación climática. Le envió el documento a la periodista Zoya, fundadora y editora del famoso periódico liberal Novaya Gazeta.

Olga nunca supo de su hijo Sasha, quien vivió con su abuela. Sasha se había suicidado con solo 16 años en 1942, sometido a insoportables burlas, humillaciones y abusos de parte de sus compañeros de escuela, por ser hijo de una presa contrarrevolucionaria. La investigación de Zoya logró contactar con una sobrina de Olga, Inna Nogotovich, que vivía en Israel, ex refugiada rusa. Rastreando archivos, con ayuda del jefe de la antigua policía secreta soviética, descubrió que Olga era una judía ucraniana nacida en 1905. Después de cumplir condena, fue obligada a vivir en el exilio hasta la muerte de Stalin en 1953. Allí escribió un libro de poesías y murió en Kiev en 1988.

Según The New York Times, en su edición del 4 de enero, Zoya está acabando un libro sobre la vida de Olga Ranitskaya. La importancia del Diario radica en su calidad de poderosa evidencia histórica. Son muchos los detalles y los horrores que encierra cada capítulo, precedidos con un grabado alegórico al tema.

Las diferencias entre el colosal trabajo de Solzhenitsin y el de Olga radican en que él cuenta lo vivido, ella vive lo que cuenta. Él escribe para que todos se enteren, ella sabe que nadie puede enterarse de sus escritos. Él puede ganarlo todo, ella puede perderlo todo. Alexander viaja magistralmente a través del miedo, del dolor, del frío, del hambre, de la muerte, ¿y del odio? Olga está inmóvil, inmersa dentro de ellos. Alexander sufre y se entiende; Olga sufre y se siente.

Olga se enrosca para proteger el reino de su vida en el mortal ajedrez del Gulag; Alexander está fuera del juego y lo narra exhaustivamente como el fantástico duelo Alekhine-Capablanca. El Archipiélago Gulag es un documento exterminador, fulminante, una explosión moral y espiritual. Olga es un detonador atómico escondido en el caracol de su alter ego.

El Diario de Ana Frank fue un tiro de gracia a la negación del holocausto judío perpetrado por el nazismo; El Diario de Olga Ranitskaya fue el jaque mate a la negación del holocausto liberal perpetrado por el comunismo.

Ex preso político. Escritor. Empresario.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2018, 5:40 p. m. with the headline "El Diario de Olga Ranitskaya."

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