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Opinión

La Pos Verdad y el ‘Doing Business Report’ del BM

En 1989, el economista peruano Hernando de Soto publicó un estudio sobre la economía informal en su tierra que tituló “El Otro Sendero” (porque su propósito era presentar, valientemente, una alternativa al ideario “revolucionario” de la guerrilla del Sendero Luminoso).

Tuve el privilegio de conocer de cerca la metodología de trabajo que utilizaron De Soto y su equipo de “informólogos” del Instituto Libertad y Democracia de Lima (ILD) para recabar los datos que informan su profundo estudio. La información se obtenía directamente de los habitantes de los “pueblos jóvenes” (favelas o shanty towns ), a través de una inmersión en las reglas o códigos que reconocían y validaban quienes vivían en esa poblaciones marginales. La idea no era alterar ese derecho subyacente e invisible, sino facilitar su reconocimiento por la sociedad “formal”.

La llave para que sus entrevistados salieran de la marginalidad, según De Soto, era facilitarles el ingreso a la economía formal.

Años después (2002) me encontré con una interesante monografía, The regulation of entry, publicada por Harvard, que me pareció claramente inspirada en El Otro Sendero (obra que aparece citada en la bibliografía de la monografía), pero avanzando las propuestas de De Soto hasta asimilarlas a las recetas del neoliberalismo, tan en boga por entonces.

Entiendo que es con base en esa monografía que el Banco Mundial (BM) decide publicar su reporte o ranking anual sobre cuales países son más flexibles a la hora de abrir el camino a los hombres –y mujeres– de negocio.

Solo que en la metodología del BM, la información que nutre sus reportes se obtiene consultando a otros economistas, y a empresarios y profesionales de cada país. Yo mismo he llenado esos formularios de consulta, y en alguna ocasión tuve la temeridad de cuestionar alguna de las conclusiones del BM, y puedo dar fe de su receptividad, pues no solo me escucharon sino que corrigieron aquello que yo les señalé como errado.

Pero dada la metodología que se usa para confeccionar ese “índice de competitividad empresarial” –un regalo a los columnistas vagos que año tras año “escriben” una columna sobre el tema en la que simplemente transcriben al BM– no es sorprendente que ocurran cosas como la alteración por motivaciones políticas de sus resultados (recientemente para perjudicar a “la izquierda” chilena). No es fácil evitar la manipulación de datos cuando uno se resigna a usar fuentes como las que usa el BM –se echa de menos la inmersión en el fenómeno social que analizan que caracteriza a los “informólogos” del ILD. Y es aún más difícil cuando algunas de esas fuentes le apuestan fuerte a su propia “pos verdad”, no ya la del BM (en el Miami de los “Anti-esto o lo otro” conocemos el tema al dedillo).

Y es que ese fenómeno tan comentado hoy día que es la “Pos Verdad” no es ni nuevo ni reciente; lo único nuevo es la manera en que el social media amplifica sus efectos.

Y ya que estamos en Chile, y en el tema de la “pos verdad”, hace unos días me encontré con una copia de Persona non grata, entretenido volumen escrito por un diplomático chileno destacado en La Habana en los albores de la Revolución.

Cuando Fidel se cansa del autor, la cancillería chilena lo traslada a París, donde el embajador chileno era Pablo Neruda. El último capítulo del libro de marras describe con lujo de detalles los esfuerzos solapados y censurables (por el propio autor) de los EEUU por desestabilizar el gobierno de Salvador Allende, de los que el autor fue testigo presencial.

Hoy en día, ese mismo ex diplomático chileno es recibido en la feria de libro de Miami donde es aupado por algunos de los mismos artífices de esa “pos verdad” cuya metodología (que no su contenido) hoy empaña y avergüenza al BM.

Porque cada versión de la “pos verdad” tiene sus dueños, que defienden esa “propiedad” con uñas y dientes, y lo cierto es que las “verdades” del reporte anual del BM –supuestamente “consensuadas” en Washington– siguen siendo las del neoliberalismo que lo acunó: palo a la Bachelet (o a Allende) y loas a Piñera, aunque haya que falsear los datos. El problema surge cuando los agarran in fraganti… Aunque siempre cabe el recurso del ex diplomático chileno (hoy novelista, según entiendo), tan viejo como la “pos verdad”: borrar con el codo lo que uno escribe con la mano, cuando nos conviene… Y si hay un lugar donde no falla nunca ese recurso es en Miami.

Abogado cubanoamericano, presidente de World Wide Title Inc.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2018, 4:22 p. m. with the headline "La Pos Verdad y el ‘Doing Business Report’ del BM."

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