La vía libre en Internet
Esta semana la plataforma YouTube anunció una serie de medidas debido a una controversia que se viene presentando ya hace unos meses, por los contenidos que se han difundido en algunos de sus canales. En uno de los últimos se vio envuelto Logan Paul, un youtuber con más de 15,000,000 de suscriptores, que mostró en un video a un hombre que se ahorcó, mientras todavía guindaba de un árbol. El año pasado se había encontrado que el creador más popular de YouTube, PewDiePie, había publicado varios videos antisemitas y con imágenes nazis. Y después algunos periodistas descubrieron que cientos de canales estaban difundiendo videos muy perturbadores dirigidos a niños, algunas veces mostrando abuso infantil.
Las compañías que pagan porque su publicidad salga en YouTube fueron las primeras en quejarse, incluso hubo un pequeño éxodo, ya que, con razón, alegan no querer que sus marcas sean asociadas a ese tipo de comportamiento. YouTube, que es una filial de Google, también dijo que dichos videos no representan los valores de la empresa.
En el pasado se habían contratado ya a 10,000 moderadores humanos, una función que antes solo cumplían las máquinas, para que supervisaran los videos que se suben a la plataforma. Pero con 400 horas de video por minuto entrando cada día, no hay medida que alcance.
Así que entre los nuevos remedios que anunció Susan Wojcicki, consejera delegada de YouTube, está que de ahora en adelante a los canales solo se les permitirá tener comerciales, y por ende monetizarse, si tienen un mínimo de 1,000 suscriptores y 4,000 horas de visionado en los últimos 12 meses. Antes la compañía solo exigía que tuvieran 10,000 visitas en total.
¿Muestra este caso cómo siempre es necesaria un tipo de regulación por parte del estado, en el contenido que se difunde sea cual sea el medio, y en especial cuando la audiencia principal son los niños, que hace mucho tiempo abandonaron la TV tradicional?
Cuando reinaba la TV, debido a que los encargados de transmitir contenido eran grandes conglomerados, era mucho más fácil para las agencias reguladoras dictar unas reglas; mostrar un hombre ahorcado, en vivo y en directo y a cualquier hora del día, imagino que les habría costado una billonaria multa, si no la pérdida de la licencia.
Pero con YouTube y en general todas las redes sociales, la diferencia es abismal, pues es la gente la que las alimenta con el contenido que difunden. Así que lo más que pueden es intervenir cuando se descubre algún video o mensaje perturbador, borrándolo de sus plataformas y sancionando o eliminando a su creador. Pero el daño ya está hecho.
¿Qué se puede hacer entonces con los videos perturbadores de YouTube? ¿O con las noticias falsas de Facebook? ¿O con los insultos ofensivos de Twitter?
Son preguntas de una nueva época a la que todavía nos estamos adaptando. Una que se ha encontrado con un ser humano invadido por la vía libre de un mundo virtual, donde lo que sucede ya parece más importante y verdadero que la propia realidad.
Pero ¿qué pasaría, además, si en un momento dado ese tipo de contenido comienza a ser aplaudido, y para las empresas deje de ser una amenaza que las relacionen con éste?
Tal vez internet termine siendo el experimento perfecto para aquellos que claman por cero regulaciones, aduciendo que las empresas en últimas, y el público que consume sus productos, se terminan regulando por sí mismos.
De momento, ya tenemos un presidente que le debe gran parte de su elección a esta coyuntura.
Cada uno de ustedes se responderá si fue bueno o malo.
Escritor colombiano.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2018, 5:16 p. m. with the headline "La vía libre en Internet."