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Opinión

Una catástrofe para eliminar la investigación sobre Rusia

El fiscal especial Robert Mueller sigue adelante con la investigación sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de EEUU.
El fiscal especial Robert Mueller sigue adelante con la investigación sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de EEUU. Bloomberg

El día que el presidente dio el discurso sobre el Estado de la Unión ofreció un almuerzo para la prensa. Retuve algo preocupada un comentario que hizo durante ese encuentro acerca de su deseo de unificar al país, que “se encuentra muy dividido”, y que espera poder hacerlo sin un evento traumático que afecte a los estadounidenses. Dijo que Estados Unidos se ha dividido durante muchos años, y que los estadounidenses generalmente se unen en tiempos de sufrimiento. “Me encantaría poder lograr que nuestro país llegara a una gran forma de unidad”, comentó Trump. “Sin que tenga que ocurrir uno de esos grandes acontecimientos que hace que las personas se unan, eso es difícil de lograr. Me gustaría hacerlo, pero sin que suceda un gran acontecimiento, porque generalmente ese gran acontecimiento no es algo bueno”.

Ese mismo día la Casa Blanca dijo que su candidato a embajador en Corea del Sur, Victor Cha, profesor en la Universidad de Georgetown, asesor del Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington y exfuncionario de alto nivel del gobierno de Bush, ya no será nominado después de que este expresara su desacuerdo con la política del gobierno de Trump hacia Corea del Norte. Cha le comunicó a algunos miembros del Consejo de Seguridad Nacional su preocupación por lo que se estaba considerando: lanzar un “ataque limitado” a Corea del Norte sin tener que llegar a una guerra total, cosa de enviarle un mensaje a Kim Jong-un, bombardeando algún lugar estratégico para bajarle los humos a Pyongyang enseñándole el alto precio que podría pagar por su comportamiento, de acuerdo al Wall Street Journal.

Se correría un gran riesgo, claro, de que Corea del Norte contraataque con toda su fuerza si es provocada.

Los hechos (facts) no mienten, son verdades, y ellos me indican que el momento que vivimos es de una gravedad sin precedentes. Estamos a punto de una guerra nuclear o de un golpe de estado no violento llevado a cabo por el Partido Republicano.

Ebrios con el presidente o desesperados por su probable enjuiciamiento y lo que eso puede significar para ellos, los líderes del Partido Republicano traicionaron su juramento constitucional, el Estado de Derecho para proteger a Donald Trump de Robert Mueller, el fiscal especial. Para lograrlo han recurrido a varias estratagemas para socavar la investigación de Mueller y desacreditar al FBI, pero todas se han venido abajo bajo el peso de la verdad. He escrito sobre algunas en este espacio.

Ahora se trata de hacer público un memo del representante republicano Devin Nunes, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, en el que se alega que el FBI abusó de sus métodos de vigilancia y esto podría ayudar a desacreditar la investigación de Rusia. Trump les ha dicho a sus amigos que cree que el memo expondría los prejuicios que hay dentro de los rangos más altos del FBI y le facilitaría argumentar que las investigaciones de Rusia están llenas de prejuicios contra él, Donald Trump.

En reacción al secuestro partidista del comité y lo que dicen en el memo –no se lo dieron a leer a los demócratas que integran el comité– los demócratas redactaron otro refutando las mentiras y tergiversaciones que ellos saben que deben aparecen en el explosivo memo. Los republicanos les prohibieron a los demócratas hacer público su memo.

La noche antes de que le entregaran al presidente el memo, los republicanos se lo dieron a leer a Christopher Wray, director del FBI, y a Rod Rosenstein, vicefiscal del Departamento de Justicia, quien además es el jefe de Robert Mueller. Al otro día los dos fueron a la Casa Blanca para pedirle al presidente que no publicara el memo. Pero Trump contestó que se haría público.

Ante la situación, el FBI publicó un documento en el que plantea que: “Como se expresó durante nuestra revisión inicial, tenemos graves preocupaciones sobre omisiones de hechos importantes que afectan fundamentalmente la precisión del memo”.

Para terminar este capítulo de la narrativa de la conspiración entre Rusia y Trump añado que altos funcionarios de la Casa Blanca dijeron que el presidente Trump quiere que se publique el documento porque lo considera clave para realizar cambios en el Departamento de Justicia, particularmente para expulsar al viefiscal general Rod Rosenstein, que supervisa la investigación del fiscal especial Robert Mueller.

​Se acaba de informar que e​l director del FBI, Christopher Wray, ha dejado saber que renunciará si se publica el memo.

doramador12@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de febrero de 2018, 2:25 p. m. with the headline "Una catástrofe para eliminar la investigación sobre Rusia."

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