Opinión

ANÓLAN PONCE: El cadáver exquisito

Anólan Ponce

Las fuerzas del mal andan sueltas por el mundo.

En Ucrania, tropas rusas cruzaron la frontera y se anexaron Crimea. En París, terroristas islámicos asesinaron a mansalva para impedir la libre expresión. En el Medio Oriente, terroristas de Isis han ejecutado ante cámaras de video a inocentes prisioneros degollándolos y en el caso de uno, quemándolo vivo. En Irán, los mulás han dictado sus condiciones a John Kerry y sus negociadores culminando en un posible pacto nuclear que ni siquiera en “papel” logra su cometido.

En Washington, el viraje total de la Administración contra la tradicional doctrina pro democracia norteamericana no deja de asombrarnos. El Presidente pacta con nuestros adversarios y da la espalda a nuestros amigos; libera a terroristas asesinos y declara héroe a un desertor; aconseja a los cristianos profesar más amor y sostiene que el Islam es una religión de paz. Se niega a recibir a Benjamín Netanyahu y emplea recursos para sacarlo del poder; pero estrecha la mano ensangrentada de Raúl Castro y toma medidas que podrían asegurar la sucesión dinástica de los Castro en Cuba.

¡Todo está al revés! ¿Atravesamos acaso un período en el cual drásticos cambios en ideologías políticas y en el equilibrio de poderes de las naciones han dado paso a un nuevo orden mundial? Definitivamente no, aunque camino de ello vamos si no cambiamos el rumbo. Los Estados Unidos continúan siendo la nación más poderosa del planeta; pero el comportamiento errático y confuso de esta Administración en política exterior y su falta de ideas concretas para combatir las amenazas que enfrentamos han disminuido su postura internacional y mellado su prestigio. Ello se traduce a falta de liderazgo, es percibido como debilidad por el resto del mundo, y ha dado paso a este desorden mundial.

Esa falta de liderazgo pudiera ser consecuencia, entre otras razones, de una visión surrealista en política exterior por parte del presidente Obama. André Breton, poeta y crítico literario francés considerado el padre del surrealismo, aportó lo siguiente sobre este concepto en Primer Manifiesto, escrito en 1924: “El secreto del surrealismo radica en el hecho de que estamos persuadidos que alguna otra cosa se esconde tras las realidades que contemplamos”.

Esta afirmación de Breton justifica acciones poco realistas tomadas por el presidente Obama tales como el reset con Rusia, catalogar a los terroristas de Isis como un team de segunda categoría, rehusar llamar a los terroristas islámicos por ese nombre y otorgar a Irán concesiones en el posible tratado nuclear que pudieran ser perjudiciales en un futuro para los Estados Unidos y el mundo. Están también las inexplicables concesiones con que premió la mala conducta del régimen comunista cubano como parte de la nueva política hacia Cuba, y el sacar a la Isla de la lista de países que auspician el terrorismo, una de las cuatro exigencias de Raúl Castro para restablecer relaciones diplomáticas.

Es muy posible que en un futuro cercano le conceda otras dos: indemnización a Cuba por 54 años de embargo y devolución de la base naval de Guantánamo. Si se eliminara el embargo —otra exigencia de Raúl pero que solo el Congreso puede autorizar— el futuro de Cuba lucirá como un cuadro de Salvador Dalí en el más puro estilo surrealista: Raúl con alas de ángel y Obama con cabeza de cordero flotando entre las nubes de Cuba, un caimán escuálido y agonizante sobre el cual 11 millones de brazos se alzan implorantes y militares con cabezas de cerdos engullen manjares servidos en relucientes bandejas de plata; a través del mar, gente con los rostros cubiertos toma el sol tumbada sobre monedas de oro que simulan ser arena.

Existe una técnica entre los surrealistas que consiste en plasmar algo a continuación de otra sin preocuparse del sentido que el resultado final pueda tener. Para ello un grupo de pintores o escritores individualmente escriben o pintan un componente de una figura o una obra literaria desconociendo lo que el otro ha hecho, y van pasando el papel, doblándolo, para que el otro no vea su trabajo. El resultado final es llamado “El cadáver exquisito” y dio pie al collage, el montaje y las figuras incongruentes. El término deriva de los resultados obtenidos del primer ejercicio literario realizado con esta técnica, el cual se llamó “El cadáver exquisito beberá el vino joven”.

Usando esta técnica surrealista y ese título a manera de metáfora, si tomamos a Cuba como figura central y vamos agregando los componentes presentes en las actuales negociaciones, codicia, arrogancia, oportunismo, crueldad, falsedad e inhumanidad, el cadáver exquisito no beberá el vino joven, sino solo hiel. El surrealismo puede ser grandioso en arte y literatura, pero en política solo puede ser fatal.

AnolanPonce@aol.com

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